domingo, 10 de mayo de 2026

A un domador de caballos (Leopoldo Marechal)

 






1


Cuatro elementos en guerra

forman el caballo salvaje.

Domar un potro es ordenar la fuerza

y el peso y la medida;

es abatir la vertical de fuego

y enaltecer la horizontal de agua;

poner un freno al aire, dos alas a la tierra.


¡Buen domador el que armoniza y tañe

las cuatro cuerdas del caballo!

(Cuatro sonidos en guerra

forman el potro salvaje).

Y el que levanta las manos de músico y las pone

sobre la caja del furor

puede mirar de frente a la Armonía

que ha nacido recién

y en pañales de llanto.

Porque domar un potro

es como templar una guitarra.


2


¡Domador de caballos y amigo que no pone

fronteras a la amistad,

y hombre dado al silencio

como a un vino precioso!

¿Por qué vendrás a mí con el sabor

de los días antiguos,

de los antiguos días abiertos y cerrados

a manera de flores?

¿Vienes a reclamar el nacimiento

de un prometido elogio,

domador de caballos?


(Cordajes que yo daba por muertos resucitan:

recobran en mi mano el peligroso

desvelo de la música).


3


Simple como un metal, metal de hombre,

con el sonido puro

de un hombre y un metal;

oscuro y humillado

pero visible todavía el oro

de una nobleza original que dura

sobre tu frente;

hombre sin ciencia, mas escrito

de la cabeza hasta los pies con leyes

y números, a modo

de un barro fiel;

y sabio en la medida

de tu fidelidad;

así vienes, amigo sin fronteras,

así te vemos en el Sur:

y traes la prudencia ceñida a tus riñones.

Y la benevolencia

como una flor de sal en tu mirada

se abre para nosotros, domador.


4


¡Edificada tarde!

Su inmensa curva de animal celeste

nos da la tierra;

somos dos hombres y un domador de caballos,

puestos en un oficio musical.

Hombre dado al silencio como a un vino precioso,

te adelantas ahora:

en tu frente la noble costumbre de la guerra

se ha dibujado como un signo,

y la sagacidad en tu palabra

que no deshoja el viento.


5


¿Qué forma oscura tiembla y se resuelve

delante de nosotros?

¿Qué gavilla de cólera recoge

tu mano, domador?

(Cuatro sonidos en guerra

forman el potro salvaje.)

Somos dos hombres y un domador de caballos

puestos en un oficio musical.


Y el caballo es hermoso: su piel relampagueante

como la noche;

con el pulso del mar, con la graciosa

turbulencia del mar:

hecho a la traslación, a la batalla

y a la fatiga: nuestro signo.


6


El caballo es hermoso como un viento

que se hiciera visible,

pero domar el viento es más hermoso

y el domador lo sabe.


Y así los vemos en el Sur: jinete

del río y de la llama;

sentado en la tormenta

del animal que sube como el fuego

que se dispersa como el agua viva;

sus dedos musicales afirmados

en la caja sonora

y puesta su atención en la Armonía

que nace de la guerra, flor de guerra.


7


Así lo vimos en el Sur. Y cuando,

vencedor y sin gloria,

hubo estampado en el metal caliente

de la bestia su sello y nuestras armas,

¡amigo sin riberas! lo hemos visto

regresar al silencio,

oscuro y humillado,

pero visible todavía el oro

de una realeza antigua que no sabe

morir sobre su frente.


Su nombre: Domador de Caballos, al Sur.

Domador de caballos,

no es otra su alabanza.




Ilustración. Aldo Chiappe


sábado, 9 de mayo de 2026

Vienen (Samuel Beckett)






vienen

diferente e iguales

con cada una es diferente y es igual

con cada una la ausencia de amor es diferente

con cada una la ausencia de amor es igual


vienen

diferentes e idénticas

con cada una es diferente y es lo mismo

con cada una la ausencia de amor es diferente

con cada una la ausencia de amor es la misma




Ilustración: Joseph Stallaert


viernes, 8 de mayo de 2026

A Federico García Lorca (Rafael Alberti)






Sal tú, bebiendo campos y ciudades,

en largo ciervo de agua convertido,

hacia el mar de las albas claridades,

del martín-pescador mecido nido;


que yo saldré a esperarte, amortecido,

hecho junco, a las altas soledades,

herido por el aire y requerido

por tu voz, sola entre las tempestades.


Deja que escriba, débil junco frío,

mi nombre en esas aguas corredoras,

que el viento llama, solitario, río.


Disuelto ya en tu nieve el nombre mío,

vuélvete a tus montañas trepadoras,

ciervo de espuma, rey del monterío.




Ilustración: Rodolfo Amoedo

jueves, 7 de mayo de 2026

Ya la locura levanta su ala (Anna Ajmatova)







Ya la locura levanta su ala

para cubrir la mitad de mi alma.

¡Ese sabor del vino hipnótico!

¡Tentación del oscuro valle!


Ahora todo está claro.

Admito mi derrota. El lenguaje

de mis delirios en mi oído

es el lenguaje de un extranjero.


Inútil caer de rodillas

e implorar piedad.

Nada que cuente, excepto mi vida,

es mío para llevármelo:

no los ojos terribles de mi hijo,

no la cincelada flor pétrea

del dolor, no el día de la tormenta,

no la tribulación en la hora de visita,

no la querida frialdad de sus manos,

no la sombra agitada en los árboles de lima,

no el fino canto del grillo

en la consoladora palabra de la partida.




Ilustración: Wilfredo Lam


miércoles, 6 de mayo de 2026

Verdaderamente tuyo (Cesare Pavese)




Verdaderamente tuyo es solo lo que vuelve a ti infinitas veces en la fantasía y no puedes dejar de soñar.





Ilustración: Egon Schiele




martes, 5 de mayo de 2026

lunes, 4 de mayo de 2026

Muy débil es la razón (Blaise Pascal)





Muy débil es la razón si no llega a comprender que hay muchas cosas que la sobrepasan.





Ilustración: Susano Correia

A un domador de caballos (Leopoldo Marechal)

  1 Cuatro elementos en guerra forman el caballo salvaje. Domar un potro es ordenar la fuerza y el peso y la medida; es abatir la vertical d...