miércoles, 26 de agosto de 2026

Virgen de la bohemia (José Arenas)












Te canto con mi voz de siete incendios

pidiéndote que ruegues por mis versos,

por mí que soy un reo de dos puntas

que duerme en el canasto de tus huesos.


Te pido que rogués por mis caprichos

que son la luz en flor de mi bohemia,

mi noche y mi pobreza con gatillo,

mis labios endulzados de tristeza.


Virgen del fuego azul y vagabundo,

milagro enmujerado de bohemia,

rogá por el diablito hecho de sueños

que tengo navegando en las arterias.

Rogá por mí, que creo en el fracaso,

que creo en el delirio de estar vivo,

que creo en la trasnoche enamorada

que tengo el credo fiel de los bandidos.


Te canto con la voz llena de miedos

pidiendo que me tengas en tus brazos,

que cuides de mi sangre limosnera

llenita de galaxias y sopapos.


Rogá por mí que heredo los piropos

que tiran las palomas y los curdas,

que heredo de la calle las auroras

de nafta, entre sus charcos de ternura.



Ilustración: Emilio Pacheco


martes, 25 de agosto de 2026

El jubilado (Luis Alposta - Edmundo Rivero)






Fue un viento de vigilia el que lo trajo.

Quedó varado en un rincón del feca.

Le habían afanado hasta la bronca.

Lo habían revoleado y salió ceca.


¡Cómo no habría de quedar pagando

en actitud entre siniestra y mansa,

si después de yugar toda una vida

acabó por morfarse la esperanza!


Ya no tiene ilusiones que ponerse.

Su fe la desinflaron de un plumazo

y hoy anda con lo puesto -su esqueleto-,

llevando una cacho'e nada bajo el brazo.



Ilustración: Julien Coquentin


lunes, 24 de agosto de 2026

Insomnio (José Alonso y Trelles - Américo Chiriff)

 





Es de noche; pasa rezongando el viento

que duebla los sauces cuasi contra el suelo.

En el fondo escuro de mi rancho viejo,

tirao sobre el catre de lecho de tientos,

aguaito las horas que han de traerme el sueño.

Y las horas pasan, y yo no me duermo,

ni duerme en la costa del bañao el tero,

que a ocasiones grita no se qué lamento

que el chajá repite dende allá muy lejos.


¡Pucha que son largas las noches de invierno!


A través del turbio cristal del recuerdo

van mis años mozos pasando muy lentos.

Y dispués que gozo si a vivir los güelvo,

pensando en los de ahura no sé lo que siento.

Noviyos sin guampas, yeguas sin cencerro,

potros que se doman a juerza 'e cabresto;

bretes que mataron los lujos camperos,

gauchos que no saben de vincha y culero

patrones que en auto van a los rodeos.


¡Pucha que son largas las noches de invierno!


La puerta del rancho tiembla porque el perro

tirita contra eya de frío y de miedo...

Tuito es hielo ajuera, tuito es frío adentro,

y las horas pasan, y yo no me duermo;

y, pa' pior, en lo hondo de mi pensamiento

briyan encendidos dos ojos matreros,

que persigo al ñudo pa' quemarme en eyos...

Son los ojos brujos que olvidar no puedo,

porque ya pa' siempre robáronme el sueño.


¡Pucha que son largas las horas de invierno!



Ilustración: Matthew Radford



domingo, 23 de agosto de 2026

Cuartetas para un ahorcado (Luis Alposta - Edmundo Rivero)





 

Dicen que fue en el árbol del pasado

donde colgó la soga del recuerdo.

¿Filósofo, poeta, loco o cuerdo?

nos pregunta su sombra desde el muro.


Sólo sé que vistiendo traje oscuro,

ciñó a su cuello el lazo, suavemente,

dejó caer el banco del presente

y le sacó la lengua a su futuro.



Ilustración: Julio Ruelas


sábado, 22 de agosto de 2026

La vitrina (Adrián Abonizio)





No me importa el qué dirán,

ni si mañana es mejor,

no soy la bonita flor

perfumada y obediente.

Si debo apretar los dientes

y arremangarme la ropa,

un ancho es el as de copas

y a cualquier carta me apego

y al varón le sigo el juego

poniendo cara de sota.


No presumo de exquisita,

el lujo me importa un corno,

mujeres que son de adorno

se caen de la vitrina.

Soy morocha y argentina,

ni posmoderna, ni nada,

no sonrío a la carnada

ni acato la voz del amo,

yo no como de la mano

y más si es mano enguantada.


Me enamoro porque sí

sin preguntarme la causa,

el corazón es la balsa

que siempre va a la deriva.

Cuando me piden que escriba

sobre el juego glamoroso,

la casita o el reposo

y el nido de enamorados

yo contesto que a mi estado

no le conviene un esposo.


Aguante los vendavales

del criollo más macanero,

bacanales de soltero

con aires de nuevo rico,

puro jarabe de pico,

entre cuervo y golondrina,

soy morocha y argentina

y el brillo me importa un corno,

mujeres que son de adorno

se caen de la vitrina.


Me enamoro porque sí

sin preguntarme la causa,

el corazón es la balsa

que siempre va a la deriva.

Cuando me piden que escriba

sobre el juego glamoroso,

la casita o el reposo

y el nido de enamorados

yo contesto que a mi estado

no le conviene un esposo.


Puro jarabe de pico,

entre cuervo y golondrina,

soy morocha y argentina

y el brillo me importa un corno,

mujeres que son de adorno

se caen de la vitrina.




Ilustración: Derek Hudson


viernes, 21 de agosto de 2026

Misterio (José Alonso y Trelles - Américo Chiriff)






Era memoria linda,

la memoria del viejo

pa’ contar sucedidos

de quién sabe qué tiempo,

mientras corría el cimarrón la rueda

y se enredaba en el ombú el pampero.

Pero había que amañarlo

pa’rancarlo al silencio,

si le araba la frente

con sus rejas el ceño,

y en el oscuro espejo ‘e las pupilas

encendían su luz ciertos recuerdos.


Porque entonce en sus labios,

temblequiantes y secos,

beyaquiaba el rezongo

como potro mañero.

Y de un costao al otro de la boca

tranquiaba el pucho de tabaco negro.

A ocasiones él solo

comenzaba los cuentos

que el gauchaje del pago

recogía en silencio,

viendo resucitar, como a un conjuro,

la atormentada juventú del viejo.


Gurí en la guerra grande,

mozo cuando Quinteros,

soldao en la ‘el Quebracho,

y herido en la del Cerro,

ande un caudiyo levantaba el poncho,

ayí estaba él apeligrando el cuero.


Eran de ver sus ojos

medio acosáas del sueño

arder como las brasas

del tizón trasfoguero,

cuando echando a la nuca el “borsalino”

les contaba e peleas y entreveros.

Los gurises, al oirlo,

silenciosos y trémulos

sentían por las venas

correrles como un “juego”

la alborotada sangre de la raza,

y el fin pedían de la historia al viejo.


Pero caiban las chinas

curiosiando al respeto

con que los gauchos oian

las locuras del cuento

y, sin saber por qué, sobre los párpados

del viejo historiador se echaba el sueño.

Y sus labios, contraidos

por un gesto e despecho,

hablaban de una trenza

cortada rente al cuero,

y de un amor infortunao y triste,

y de un desdén inexplicable y terco.




Ilustración: Ken Currie


jueves, 20 de agosto de 2026

Felisa Tolosa (Luis César Amadori - Ivo Pelay - Raúl de los hoyos)






Gambeteaba la pena en sus ojos

y en su cara color tierra siena,

las miradas de angustia, cruzaban

jineteando detrás de la pena.

Se llamaba Felisa Tolosa

y era guacha, con nombre prestado;

el Felisa, lo había pedido

y el Tolosa, lo había inventado.


Nunca tuvo ni donde morirse,

nunca supo lo que era alegría,

y llorando la vieron mil veces

los caminos de la serranía.

Nunca pudo besar una mano

paternal, que le hiciera un halago,

y sus hondos pesares sabían

los gorriones y perros del pago.


Hasta un día que vino un resero,

de bombacha y pañuelo floreado

y un suspiro de fuego en la oreja,

le dejó, como un aro, colgado.

Se encontraron de frente a la luna...

¡de suspiros volaron bandadas!...

Y domaron sus bocas a besos,

esa noche dos almas trenzadas.


El resero largó a la Tolosa

y ninguno su nombre ha sabido...

El resero se fue para siempre

y enancado llevaba el olvido.

Y hoy, Felisa Tolosa, no espera

en sus pilchas sonriente dormita,

y a su lado, prendida del pecho,

tironeando se ve una guachita.



Ilustración: Janina Fleckhaus


Virgen de la bohemia (José Arenas)

Te canto con mi voz de siete incendios pidiéndote que ruegues por mis versos, por mí que soy un reo de dos puntas que duerme en el canasto d...