domingo, 1 de febrero de 2026

Oceánida (Leopoldo Lugones)

 





El mar, lleno de urgencias masculinas,

bramaba en derredor de tu cintura,

y como un brazo colosal, la oscura

ribera te amparaba. En tus retinas,


y en tus cabellos, y en tu astral blancura

rieló con decadencias opalinas

esa luz de las tardes mortecinas

que en el agua pacífica perdura.


Palpitando a los ritmos de tu seno

hinchose en una ola el mar sereno;

para hundirte en sus vértigos felinos


su voz te dijo una caricia vaga,

y al penetrar entre tus muslos finos

la onda se aguzó como una daga.




Ilustración: Elizabeth Gadd

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