lunes, 26 de octubre de 2026

Ave cantora (Eugenio Cárdenas - Rafael Rossi)







Junto a mi ventanal

no vengas a cantar

porque un perdido amor

me ha desolado.

Y si me ves sufrir,

no te acerques a mí,

porque me harás vivir

enamorado.

Cantorcita de mi vida,

cuánto te siento,

por tu dulzura,

mi pensamiento,

ensayando tus cantares,

vuelca a millares

sublimes notas, dulce amor.


Avecita cantora, el trinar

de tu voz que consuela penar

del amor que en mi poncho murió,

lo mismo que una flor

que lleva el vendaval.

Mi cariño fue aquella mujer

que en la vida cantó para mí

y en sus voces de arrullos oí

que alzaba su canción

lo mismo que el zorzal.


La dicha deshojé

con la profunda fe

que puse en el querer

de un grande anhelo.

Y nunca iba a pensar

que pudiera llorar

cuando la vi volar

como ave en el cielo.

Avecita encantadora,

aue entre las flores

como yo un día

busca amores.

Volando por los caminos

deja sus trinos

por si algún día pasa mi bien.


Si no quieres que mi corazón

se consuma de loca aflicción,

no te acerques a mi ventanal.

Porque ella aquí cantó

su ardiente juventud.

Y ya en pos de los años, se van

los suspiros que no llegarán

hasta donde un día ella se fue.

Y en mi corazón

las penas morirán.




Ilustración: Angela Moulton


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