Francisco es un hombre mutilado, cómplice, prostituido y desaparecido por su propia voluntad. Es todos nosotros, sin las máscaras de nuestros personajes, castrados por una feroz dictadura que mutiló, asesinó y prostituyó. Francisco es un grito, una herida abierta, la misma herida que hoy y en toda su intensidad, aun después de haber superado el terror y de habernos estremecido ante ese horror, aqueja nuestro cuerpo y aqueja al cuerpo social en su conjunto.
Ilustración: Diego Rivera

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