Que un Dios se pase tres días en una cruz a cambio de toda una vida de felicidad eterna y de dominio del universo es un servicio que cualquiera estaría encantado de realizar en los mismos términos.
Ilustración: Abraham Janssens
Porque el primero en partir funda la casa de la infancia y uno a uno la vuelven a habitar: las tías, los abuelos, el oro de la madre, el roj...
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