sábado, 7 de marzo de 2026

Richard III (William Shakespeare)






ACTO I

ESCENA I

(Una calle de Londres)

Entra RICARDO, duque de Glóster.


RICARDO

1Ya el invierno de nuestro descontento se transforma en glorioso verano gracias a este sol de York. Y todos los nubarrones que se cernían sobre nuestra casa yacen disueltos en las entrañas del océano. Ya se adornan nuestras frentes con laureles de victoria, nuestras armas abolladas cuelgan como recuerdos, nuestros gritos de alarma se convierten en jocosas tertulias, nuestros coléricos desfiles en deliciosos bailes. La faz macabra de la guerra ha suavizado su ceño fruncido, y en lugar de montar caballos acorazados (para asustar a las almas de nuestros temerosos enemigos,) ahora brinca con ligereza en la alcoba de una dama, al son lúdico y lascivo de un laúd. Pero yo no estoy hecho para juegos sexuales, ni para cortejar a un espejo compasivo. Yo estoy lacrado toscamente, sin la majestuosidad amorosa para lucirme ante una ninfa impúdica y ramera. Yo carezco de proporción adecuada, timado en mi aspecto por la hipócrita naturaleza, deforme, sin terminar, enviado a este mundo palpitante antes de hora, medio hecho, y tan tullido y grotesco que hasta los perros me ladran si me paro a su lado. En esta plácida y armónica época de paz no me divierte perder el tiempo, sólo si espío el dibujo de mi sombra bajo el sol y compongo variaciones a mi propia distorsión. Y ya que no doy el tipo como amante entretenido en estos bonitos tiempos de galantería, me propongo hacer el papel de villano y odiar los fatuos placeres de estos felices días. Tengo argumentos, peligrosos prólogos, profecías de borracho, infundios y sueños para enfrentar con un odio encarnizado a mi hermano Jorge con el rey. Y si el rey Eduardo es tan justo y honesto como yo soy falso, sutil y traicionero, tal día como hoy enjaularán a nuestro hermano Jorge porque una profecía dice que la letra `G´ será la asesina de los herederos del rey. ¡Retruécanos, zambullíos en mi alma! Ahí entra (Clarence). (Entran JORGE, duque de Clarence, y BRAKENBURY, con la guardia.) Hermano, buen día. ¿A qué viene esta guardia armada que escolta al duque de Clarence?


CLARENCE

2Su majestad, atendiendo a mi seguridad, les ha encargado que me guarden en la Torre.


RICARDO

3¿Por qué?


CLARENCE

4Porque mi nombre es Jorge.


RICARDO

5¡Por Dios, mi señor, la culpa no es vuestra! Debería encerrar a vuestros padrinos. ¡O quizá su majestad quiere bautizaros de nuevo en la Torre! ¿Pero puedo saber qué pasa, Clarence?


CLARENCE

6Cuando yo lo sepa, Ricardo; os prometo que aún no lo sé. He oído que hace caso de sueños y profecías que arrancan del abecedario la letra G. Dice que un mago le contó que la G arrebatará la herencia a sus hijos; y como mi nombre es Jorge y lleva una G, él piensa que yo lo haré. Este y otros juegos parecidos inducen a su majestad a encerrarme.


RICARDO

7Estas cosas pasan cuando las mujeres manejan a los hombres. No es el rey quien os envía a la Torre, Clarence; es la señora Grey, su esposa, quien le moldea hasta ese punto. ¿No son ella y su hermano, el conde de Rivers, quienes le incitaron a meter a Hastings en la torre (de donde le soltarán tal día como hoy)? ¡No estamos seguros, Clarence, no estamos seguros!


CLARENCE

8¡Cielos, nadie está seguro salvo la familia de la reina (y esos heraldos nocturnos que hacen de recaderos entre el rey y doña Shore)! ¿No oísteis a Hastings, humillado ante ella, suplicar que le liberaran?


RICARDO

9Haciendo un canto a su divinidad consiguió Hastings su libertad. Os contaré mi plan. Para que el rey nos mire con buenos ojos, la serviremos, vestiremos su uniforme. Desde que nuestro hermano la(s) hizo su(s) dama(s, tanto) esa viuda celosa y cascada (como ella) se ha(n) convertido en la(s) reina(s) comadre de nuestra monarquía.


BRAKENBURY

10Ruego a vuestras gracias que me disculpen: su majestad me ha dado órdenes estrictas de que ningún hombre, por mucho rango que tenga, converse en privado con su hermano.


RICARDO

11¿De verdad? Pues para complacer a su señoría, Brakenbury, os haremos partícipe de cuanto digamos. No tramamos nada, hombre; decimos que el rey es prudente y virtuoso, y su noble reina, algo madurita, guapa y nada celosa. (Y doña Shore) Tiene bonitos pies, labios de cereza, ojos atractivos y agradable lengua, y su familia es de renombre. ¿Qué decís, mi señor? ¿Podéis negar todo eso?


BRAKENBURY

12Mi señor, en eso yo no me meto.


RICARDO

13¿Meter en la querida reina (en doña Shore)? Te diré, compañero, que a quien, meta, salvo a uno, le conviene hacerlo a oscuras.


BRAKENBURY

14¿Quién es ese uno?


RICARDO

15Su marido, imbécil. ¿Me delatarías a mí?


BRAKENBURY

16Ruego a vuestra gracia me disculpe y dé por terminada su conversación con el duque.


CLARENCE

17Sabemos que es tu deber, Brakenbury, y obedecemos.


RICARDO

18Somos “sumisos” de la reina y la obedecemos. ¡Hermano, adiós! Ante el rey compareceré, y cualquier otra cosa que queráis, la haré; incluso llamar “hermana” a la viudita del rey (Eduardo). Entre tanto, sabed que esta discordia entre hermanos me hiere en lo más profundo de mi corazón.

(Se abraza a Clarence, sollozando).


CLARENCE

19A nadie nos resulta agradable.


RICARDO

20Bien, vuestra prisión no durará. Yo os liberaré; y si no, ocuparé vuestro lugar. Mientras tanto, resignación.


CLARENCE

21¡Qué remedio tengo! ¡Adiós!

(Salen Clarence, Brakenbury y soldados).


RICARDO

22Recorre el camino del que nunca regresarás. Ingenuo Clarence, te quiero tanto que pronto enviaré tu alma al cielo, si es que el cielo acepta un regalo mío. ¿Pero quién viene por ahí? ¿Han soltado a Hastings?

(Entra HASTINGS)


HASTINGS

23¡Buen día, mi querido señor!


RICARDO

24Lo mismo le deseo a mi noble señor. Bienvenido al aire libre. ¿Cómo ha soportado la cárcel su señoría?


HASTINGS

25Con la resignación, noble señor, que todo prisionero debe tener. Pero viviré para dar gracias a quienes me encarcelaron.


RICARDO

26Sin duda, sin duda, y Clarence también, porque sus enemigos son los vuestros, y le han humillado igual.


HASTINGS

27¡Qué triste que las águilas estén enjauladas mientras los halcones y las gallinas cazan en libertad!


RICARDO

28¿Qué noticias hay del extranjero?


HASTINGS

29No son tan malas como las de casa: el rey está enfermo, débil y melancólico, y los médicos temen por su vida.


RICARDO

30¡Por San Juan, sí que son pésimas noticias! Ha llevado mala vida mucho tiempo, exprimiendo en exceso su real persona. ¡Qué pena da pensarlo! ¿Dónde está? ¿En su cama?


HASTINGS

31Así es.


RICARDO

32Id delante, y yo os seguiré. (Sale Hastings)Creo que no vivirá mucho tiempo, pero no morirá hasta que Clarence sea despachado al cielo con urgencia. Excitaré aún más su odio hacia Clarence con mentiras asentadas sobre argumentos de peso. Y si no fracaso en mi sutil empresa, a Clarence no le resta ni un día de vida. Hecho esto, que Dios reciba al rey Eduardo en su gloria y me deje a mí este mundo para brincar a mi antojo. Yo voy a casarme con Ana, la segunda hija de Warwick. ¡Yo, que maté a su marido y a su padre! ¡Y qué! ¡Así compensaré a esa ramera al convertirme en su marido, y su padre! Y eso haré, no con amor, sino con otros propósitos que conseguiré con esta boda. ¡Pero para el carro! Clarence aún respira, Eduardo vive y reina todavía. Sólo cuando se hayan ido contaré mi mercancía.

ESCENA II

(Una calle de Londres)

Entra una escolta de SOLDADOS con el ataúd de ENRIQUE VI y ANA que lo vela.


ANA

1Dejad en tierra vuestra honorable carga, si es que el honor puede amortajarse en un féretro, mientras yo velo un instante la prematura muerte del virtuoso Lancaster. Pobre gélida figura de un santo rey, pálidas cenizas de la casa de Lancaster, restos desangrados de aquella sangre real. Séame permitido invocar tu espíritu para que oiga los lamentos de la pobre Ana, esposa de tu Eduardo, de tu hijo asesinado, apuñalado por la misma mano que produjo estas heridas. Sobre estas ventanas por las que escapó tu vida vierto el inútil bálsamo de mis pobres ojos. ¡Oh, maldita sea la mano que os agujereó, maldito el corazón que fue capaz de hacerlo, maldita la sangre que derramó esta sangre! ¡Que sobre ese ser maligno que nos causa tanto mal con vuestra muerte caigan mayores desdichas de las que pueda yo desear a sapos, arañas, o víboras (o cualquier otro reptil venenoso)! Si alguna vez tiene un hijo, que sea un feto deforme, un monstruo prematuro que horrorice a su esperanzada madre. ¡Así sea la herencia de su fatalidad! Si alguna vez tiene esposa, que sea más desdichada por su muerte que yo por la de mi joven señor y la vuestra. Llevad ahora vuestra sagrada carga al monasterio (de Chertsey, llevada desde San Pablo) para enterrarla (allí). Pero estáis agotados por el peso; descansad mientras yo velo el cadáver del rey Enrique.

(Entra RICARDO)


RICARDO

2¡Alto, quienes lleváis el cadáver, dejadlo en tierra!


ANA

3¿Qué brujo maligno invoca a este demonio para que interrumpa este piadoso velatorio?


RICARDO

4¡Villanos! ¡Dejad ahí el cadáver o, por San Pablo, vuelvo cadáver a quien no obedezca!


SOLDADO

5Mi señor, apartaos y dejad que pase el ataúd.


RICARDO

6¡Perro patán, apártate tú cuando yo lo ordeno! ¡Quita esa lanza de mi pecho o, por San Pablo, te golpearé hasta que caigas a mis pies y te patearé por tu atrevimiento, piojoso!


ANA

7¿Cómo? ¿Tembláis? ¿Estáis asustados? ¡Ay! No os culpo, sois mortales, y los ojos de los mortales sucumben ante el diablo. ¡Fuera, sumo pontífice del infierno! Venciste su cuerpo mortal pero no puedes obtener su alma; por tanto, ¡vete!


RICARDO

8Dulce ángel, por caridad, no maldigáis.


ANA

9¡Fuera, ruin demonio, por Dios bendito no nos hostigues! ¡Has hecho de esta tierra feliz tu infierno, plagándolo de gritos blasfemos y graves calumnias! Si gozas viendo tus atroces hazañas, contempla aquí una de tus carnicerías. ¡Oh, caballeros! ¡Ved, ved cómo las heridas del difunto Enrique abren sus coaguladas bocas y vuelven a sangrar! ¡Avergüénzate, avergüénzate, bulto deforme de inmundicia, pues tu presencia hace manar esta sangre de sus venas heladas y vacías! ¡Tu acción inhumana y aberrante provoca este flujo antinatural! ¡Oh, Dios, que hiciste esta sangre, venga su muerte! ¡Oh, tierra, que bebiste esta sangre, venga su muerte! ¡Que el cielo le aplaste con un rayo, que se abra la tierra y le devore al instante, así como se traga la sangre de este buen rey, asesinado por su endemoniado brazo!


RICARDO

10Señora, no conocéis las reglas de caridad, que exigen dar bien por mal, bendición por maldición.


ANA

11¡Villano, no conoces ley divina ni humana! Cualquier bestia, por fiera que sea, tiene una pizca de compasión.


RICARDO

12Yo compasión no tengo ninguna; por tanto, no soy ninguna bestia.


ANA

13¡Oh maravilla, un demonio que dice la verdad!


RICARDO

14¡Aún más maravilla, un ángel que se enfada! Divina perfección de mujer, permitid que me declare inocente, dadas las circunstancias, de estos crímenes supuestos.


ANA

15Maldita infección de hombre, permite que te acuse, dadas las circunstancias, de estos crímenes probados.


RICARDO

16Mayor belleza que palabra alguna pueda expresar, dame un respiro para disculparme.


ANA

17Mayor horror que corazón ninguno pueda sentir, que te ahorques es la única disculpa posible.


RICARDO

18Tal desesperación me culparía.


ANA

19Y tal desesperación te disculparía por vengar en ti la muerte de los demás.


RICARDO

20¿Y si dijera que no los asesiné?


ANA

21Pues diría que no fueron asesinados. ¡Pero muertos están, esclavo del diablo, muertos por ti!


RICARDO

22Yo no maté a vuestro marido.


ANA

23Claro, por eso está vivo.


RICARDO

24No, está muerto, asesinado por la mano de Eduardo.


ANA

25¡Mientes por esa sucia garganta! La reina Margarita vió humear con su sangre tu espada asesina, la misma que habría atravesado su propio pecho de no haber desviado tus hermanos la punta.


RICARDO

26¡Me provocó su lengua infame, que cargó de culpas mis inocentes hombros!


ANA

27¡Te provocó tu mente sanguinaria, que sólo piensa en matar! ¿No asesinaste a este rey?


RICARDO

28Concedido, cierto.


ANA

29¿Concedido, cerdo? ¡Pues que Dios me conceda que yo te maldiga por esta vil acción! ¡Oh, era tan gentil, dulce y virtuoso!


RICARDO

30Tanto mejor para el reino de los cielos que ya esté allí.


ANA

31Él está en el cielo, donde tú nunca irás.


RICARDO

32¡Que me agradezca haberle enviado allí, donde encajará mejor que en la tierra!


ANA

33Y tú no encajas en ningún sitio, salvo en el infierno. Ric.- Sí, hay otro sitio, si lo queréis oír.


ANA

34¿Alguna mazmorra?


RICARDO

35Vuestra alcoba.


ANA

36¡Que la vigilia habite la alcoba donde yazcas!


RICARDO

37Así será, señora, hasta que yazca con vos.


ANA

38¡Así lo deseo!


RICARDO

39¡Así sea! Pero, dulce Ana, abandonemos esta desaforada controversia y adoptemos unas formas más pausadas. ¿No es tan culpable quien causó las prematuras muertes de estos Plantagenets, Enrique y Eduardo, como quien las ejecutó?


ANA

40Tú fuiste la causa y el maldito efecto.


RICARDO

41¡Vuestra belleza fue la causa de aquel efecto! ¡Vuestra belleza me acosaba entre sueños, incitándome a matar al mundo entero para vivir una sola hora en vuestro dulce seno!


ANA

42Si yo te creyera, asesino, estas uñas desgarrarían la belleza de mis mejillas.


RICARDO

43Estos ojos no soportarían la destrucción de esa belleza; no le haríais tal ultraje conmigo a vuestro lado. Vuestra belleza me ilumina, como el sol a todo el mundo. Es mi luz del día, es mi vida.


ANA

44¡Que la negra noche acabe con tu luz del día, y la muerte con tu vida!


RICARDO

45No te maldigas, bella criatura, tú eres mi luz y mi vida.


ANA

46¡Ojalá lo fuera, para vengarme de ti!


RICARDO

47Es una reacción antinatural vengarse de quien te ama.


ANA

48Es una reacción justa y natural, vengarme del asesino de mi esposo.


RICARDO

49Quien te privó de tu esposo lo hizo para darte otro mejor.


ANA

50No hay otro mejor sobre la tierra.


RICARDO

51Lo hay, y te ama más que aquél.


ANA

52Nómbrale.


RICARDO

53Plantagenet.


ANA

54Él lo era.


RICARDO

55Igual nombre, pero uno de mejores sentimientos.


ANA

56¿Dónde está?


RICARDO

57Aquí. (Ella le escupe)¿Por qué me escupes?


ANA

58¡Ojalá fuera veneno mortal para ti!


RICARDO

59Nunca saldría veneno de tan dulce parte.


ANA

60Nunca hubo tanto veneno en tan repugnante sapo. ¡Fuera de mi vista! Me haces daño en los ojos.


RICARDO

61Tus ojos, divina dama, hacen daño a los míos.


ANA

62¡Ojalá fueran serpientes para darte la muerte!


RICARDO

63¡Ojalá lo fueran, para morir ahora mismo, porque me están matando con una muerte en vida! Esos ojos tuyos han hecho brotar lágrimas de sal en los míos, han humillado su aspecto con un manantial de gotas pueriles. Estos ojos míos jamás derramaron una sola lágrima de tristeza, (ni cuando mi padre York y Eduardo lloraron al escuchar a Rutland gemir lastimosamente cuando Clifford, con su negro rostro, blandió su espada ante él,) ni cuando tu (batallador) padre contaba, como un niño, la historia lamentable de la muerte del mío, deteniéndose veinte veces entre sollozos y gemidos, y haciendo que los presentes empaparan sus mejillas como sauces azotados por la lluvia. En aquel penoso instante mis ojos viriles no quisieron derramar ni una triste lágrima. Y lo que no logró tal desgracia lo consigue tu belleza, cegándolos con este llanto. Jamás supliqué, ni a amigo ni a enemigo, mi lengua nunca aprendió galantes palabras; pero ahora tu belleza me pasa su cuenta y mi orgulloso corazón le apunta a mi lengua lo que debe decir. (Ella le mira con desprecio.)No enseñes a tu labio a desdeñar; fue hecho para el beso, no para el desprecio. Si tu vengativo corazón no me perdona, te cedo esta espada de afilada punta. Ocúltala en este pecho sincero y haz salir de él el alma que te adora. Lo ofrezco desnudo ante el golpe mortal; humildemente te pido la muerte. (Se arrodilla y expone su pecho; Ana blande la espada hacia él.)¡No te detengas, maté al rey Enrique; fue tu belleza la que me empujó! ¡Dame muerte ya, maté al joven Eduardo; fue tu dulce cara la que me guió! (Ana deja caer la espada.)¡Toma la espada de nuevo, o tómame a mí!


ANA

64¡Levántate, farsante! Quiero tu muerte, pero no seré yo tu verdugo.


RICARDO

65Entonces pídeme que me mate, y yo lo haré.


ANA

66Ya te lo he pedido.


RICARDO

67Eso ha sido en un momento de enajenación mental. Dímelo otra vez y en seguida esta mano, que por tu amor mató a un amor tuyo, matará por tu amor a un amor más sincero; serás tú la causa de ambas muertes.


ANA

68¡Ojalá supiera lo que hay en tu corazón!


RICARDO

69Mi lengua lo dibuja.


ANA

70Temo que los dos sean falsos.


RICARDO

71Entonces jamás hubo un hombre sincero.


ANA

72Bien, bien, tomad vuestra espada.


RICARDO

73Di entonces que nos reconciliamos.


ANA

74Eso lo sabrás más adelante.


RICARDO

75¿Pero puedo vivir con esperanzas?


ANA

76Como todos, espero.


RICARDO

77Dígnate aceptar este anillo.


ANA

78Recibir no es ceder.


RICARDO

79Fíjate cómo mi anillo se ajusta a tu dedo, así como tu seno acoge a mi pobre corazón. Llévate los dos, pues los dos te pertenecen. Y si tu siervo devoto puede pedirle un favor a tu generosa mano, le habrás colmado de felicidad eterna.


ANA

80¿Qué queréis?


RICARDO

81Que dejéis ocuparse de estos dolorosos trámites a quien tiene más motivo para el luto. Dirigíos a mi casa (Crosby Place). Cuando haya enterrado solemnemente a este noble rey en el monasterio humedeciendo su tumba con lágrimas de remordimiento, iré presuroso a presentaros mis respetos. Os ruego me concedáis esta gracia.


ANA

82De todo corazón; me agrada veros tan arrepentido. Vosotros, (Tressel y Berkeley), venid conmigo.


RICARDO

83Dadme vuestro adiós.


ANA

84Es más de lo que merecéis. Pero como me habéis enseñado a halagaros, imaginad que ya os lo di.

(Sale Ana)


RICARDO

85Señores, llevaos el cadáver.


SOLDADO

86¿Al monasterio, noble señor?


RICARDO

87No, al convento carmelita (de Whitefriars); esperad allí mi llegada. (Salen soldados con el cadáver.)¿Se ha cortejado jamás a una mujer en tal estado? ¿Se ha conquistado jamás a una mujer en tal estado? La poseeré, pero no por mucho tiempo. Yo, que asesiné a su padre y a su marido, me la llevo con el odio más intenso de su corazón, con maldiciones en su boca, con lágrimas en sus ojos, frente al testigo sangrante de su odio hacia mí, frente a su Dios, su conciencia y su condena. Y yo, que no tengo amigos que defiendan mi causa, salvo el propio diablo y este aspecto de farsante, así y todo la conquisto. ¡Todo el mundo contra nada! ¡Ja! ¿Se habrá olvidado ya de ese príncipe valiente, Eduardo, su señor, a quien yo apuñalé rabiosamente hace tres meses en Tewkesbury? Un dulce y encantador caballero, tan generosamente dotado por la naturaleza, joven, intrépido, sabio, sin duda un soberano que este inmenso mundo no puede permitirse el lujo de perder. ¡Y ella fija sus ojos en mí, que segué el rosal en su máximo esplendor y la hice viuda de un lecho de angustia! ¡En mí, que todo yo no alcanzo ni a la mitad de él! ¡En mí, tan cojo y tan deforme! ¡Apuesto mis bienes contra un céntimo a que no hice justicia conmigo en todo este tiempo! ¡Por mi vida! ¡Que ella vea en mí a un hombre maravilloso, donde yo no lo veo! ¡Encargaré un espejo y me serviré de una veintena de sastres para que consigan ponerme de moda! Ahora que me llevo bien conmigo mismo, mantendré este estado agraciado con algún pequeño dispendio. Pero primero meteré al amigo en su tumba y volveré, compungido, a mi amor. ¡Brilla, bello sol, mientras compro un espejo, para ver en mi sombra mi propio reflejo!

(Sale)

ESCENA III

(En palacio)

Entran la reina ISABEL, el noble RIVERS, el noble GREY y el marqués de DORSET.


RIVERS

1Calmaos, señora, sin duda su majestad recobrará pronto su salud habitual.


GREY

2Que pongáis mala cara le desmejora. Así que, por el amor de Dios, alegrad vuestro semblante y animad a su gracia con una dulce mirada.


ISABEL

3¿Qué será de mí si muere?


GREY

4Sólo sufriréis la pérdida de este caballero.


ISABEL

5Perder a este caballero incluye todos mis sufrimientos.


GREY

6El cielo os bendice con un hijo excelente que será vuestro consuelo cuando él os falte.


ISABEL

7¡Ay!, es joven, y su edad le pone bajo la tutela de Ricardo Glóster, un hombre que no me quiere a mí ni a vosotros.


RIVERS

8¿Se ha decretado ya que él sea el protector?


ISABEL

9Se ha decidido, aún no se ha decretado. Pero así tendrá que ser si el rey fallece.

(Entran BUCKINGHAM y STANLEY, conde de Derby)


GREY

10Aquí vienen los nobles Buckingham y Stanley.


BUCKINGHAM

11¡Buen día a su gracia real!


STANLEY

12¡Dios devuelva a su majestad su felicidad habitual!


ISABEL

13(La condesa de Richmond, mi buen noble Stanley, no diría “¡amén!” a vuestra plegaria. Es vuestra esposa, y aunque no me quiera, tened la certeza de que no os guardo rencor por su orgullosa arrogancia.


STANLEY

14Os ruego que no creáis las calumnias envidiosas de los falsos acusadores; y, aún si fuera cierto, achacadlo a las secuelas de una enfermedad pasajera, no de una maldad establecida.)


RIVERS

15¿Habéis visto hoy al rey?


STANLEY

16Venimos de verle.


ISABEL

17¿Hay síntomas de recuperación?


BUCKINGHAM

18Hay buenas perspectivas, señora; su gracia conversa alegremente


ISABEL

19Dios le dé salud. ¿Hablasteis con él?.


BUCKINGHAM

20Sí, señora; quiere reconciliar al duque de Glóster y a Hastings con vuestros hermanos. Y les ha convocado para que se presenten ante él.


ISABEL

21¡Ojalá todo salga bien! Pero nunca ocurrirá; me temo que nuestra felicidad toca a su fin.

(Entran RICARDO y HASTINGS.)


RICARDO

22¡Me calumnian, y no lo voy a consentir! ¿Quiénes se quejan ante el rey de que tengo mal carácter, de que no les quiero? ¡Por San Pablo, poco deben querer ellos a su gracia cuando llenan sus oídos con una cizaña de rumores! Como no sé adular, gustar, sonreír a la cara, dar coba, engañar y engatusar, hacer reverencias con gestos afrancesados y cortesía afectada, me toman por un enemigo encarnizado. ¿No puede un hombre honesto vivir en paz sin que calumnien su sinceridad estos maliciosos, insidiosos y afeminados plebeyos?


GREY

23¿A quién de los presentes se dirige vuestra gracia?


RICARDO

24A ti, que no eres noble ni sincero. ¿Cuándo te injurié yo a ti? ¿Cuándo te hice algún mal? ¿O a ti? ¿O a ti? ¿O a cualquiera de vuestra camada? ¡Que una plaga caiga sobre todos vosotros! Su gracia real, a quien Dios guarde mejor de lo que deseáis, no puede dar ni un respiro sin que le angustiéis con vuestras quejas obscenas.


ISABEL

25Hermano Glóster, confundís la cuestión. El rey, por su propia elección real y sin ser instigado por ningún acusador, intuye el odio interior de vuestra externa actuación contra mí, mis hijos y mis hermanos; y os manda llamar para saber los motivos de vuestra infecta insistencia y acabar con ella.


RICARDO

26No tengo nada que decir; el mundo está tan mal que hasta los pardillos ya cazan donde las águilas no osan ni posarse. Desde que a los plebeyos ascienden a caballeros, más de un noble es tratado de plebeyo.


ISABEL

27¡Vamos, vamos, que ya nos conocemos, hermano Glóster! Envidiáis mi ascensión y la de mi familia. ¡Quiera Dios que no os necesitemos!


RICARDO

28¡Mientras tanto Dios quiere que sí os necesitemos! Nuestro hermano encarcelado por vuestra culpa, yo caído en desgracia, y la nobleza humillada porque a diario entran a formar parte de la realeza quienes hace dos días no valían ni un real.


ISABEL

29Por aquél que me encumbró desde la grata posición donde me encontraba a esta grandeza de tanta responsabilidad, juro que jamás enfrenté a su majestad contra el duque de Clarence, sino que soy una tenaz defensora intercediendo por él. Mi señor, me injuriáis cínica y falsamente al albergar tan viles sospechas contra mí.


RICARDO

30¿Negáis que fuisteis la causa del encarcelamiento del noble Hastings?


RIVERS

31Lo niega, mi señor, ya que...


RICARDO

32Lo niega, noble Rivers. ¿Pero quién sabe? Puede hacer más que negar, puede ayudar a vuestro ascenso, después negar que tuvo algo que ver y atribuirlo a vuestros grandes méritos. ¿Qué no es capaz de hacer? Virgen santa, vaya si es capaz...


RIVERS

33¡Virgen santa! ¿De qué es capaz?


RICARDO

34¿De qué es capaz la virgen? De casarse con un rey, un jovenzuelo soltero y guapo también. (Iwis, vuestra abuela, no sacó tan buen partido.)


ISABEL

35Mi noble Glóster, he soportado por demasiado tiempo vuestros groseros reproches y amargas burlas. ¡Cielo santo, informaré a su majestad de los intolerables insultos que os tengo que soportar! (Entra la vieja reina MARGARITA y queda aparte) Antes preferiría ser una criada de pueblo que una gran reina en esta situación por lo mucho que se me desprecia, hostiga y atormenta. Pocas alegrías me da ser la reina de Inglaterra.


MARGARITA

36(Aparte)¡Y te ruego, Dios, que le des menos aún! Trono, rango y condición a mí me pertenecen.


RICARDO

37¿Cómo? ¿Me amenazáis con denunciárselo al rey? Contádselo, no os privéis; refrendaré todo lo dicho ante él. Me atrevo a presagiar que acabaré en la Torre. Ahora es la hora de la palabrería, mis servicios prestados pasan al olvido.


MARGARITA

38(Aparte)¡Fuera, demonio! Yo los recuerdo muy bien. Tú mataste a mi marido Enrique en la torre y a mi pobre hijo Eduardo en Tewkesbury.


RICARDO

39Antes de que fuerais reina y vuestro marido rey, yo era la bestia de carga de sus brillantes conquistas; el segador de mala hierba enemiga; el generoso premiador de hazañas amigas. Para ennoblecer su sangre derramé yo toda la mía.


MARGARITA

40(Aparte)Y otra sangre mejor que la suya, o la tuya.


RICARDO

41Y durante todo ese tiempo, conspirabais junto a vuestro primer marido Grey a favor de la casa de Lancaster. Y vos, Rivers, también. (¿No murió vuestro marido en la batalla de Margarita en St. Albans?) Dejadme recordaros, por si lo olvidáis, qué erais antes y qué sois ahora; y también qué fui yo, y qué soy.


MARGARITA

42(Aparte)Un vil asesino, que aún sigues siendo.


RICARDO

43El pobre Clarence renegó de su suegro Warwick, ¡que Jesucristo perdone su perjurio!,...


MARGARITA

44(Aparte)¡Que Dios vengue su ofensa!


RICARDO

45...para ponerse de parte de Eduardo y luchar por la corona. Y como premio, el presidio. Le pediría a Dios que mi corazón se hiciera de piedra, como el de Eduardo, o blando y compasivo el suyo, como el mío. Soy un niño demasiado ingenuo para este mundo.


MARGARITA

46(Aparte) Pues deja este mundo y vete al infierno, espíritu maligno, ya que ése es tu reino.


RIVERS

47Mi noble Glóster, en aquellos azarosos días, que ahora evocáis para acusarnos de enemigos, seguíamos fielmente a nuestro soberano rey. Igual haríamos si vos fuerais nuestro rey.


RICARDO

48¿Si yo lo fuera? Nada más lejos de mis intenciones. Prefiero ser vendedor ambulante.


ISABEL

49Si creéis que no os sentiríais feliz al ser rey de este país, imaginaos que poco feliz me siento siendo yo la reina.


MARGARITA

50(Aparte)La reina no se siente feliz porque la reina soy yo, y yo soy muy infeliz. ¡Y no me aguanto más! (Avanzando)¡Oídme, piratas pendencieros que os despellejáis al repartiros lo que me saqueasteis! ¿Quién de vosotros puede mirarme a los ojos sin echarse a temblar? Ya que no os inclináis ante mí como súbditos, estremeceos ante mí como traidores por ser yo la reina que habéis depuesto. ¡Ah, gentil villano, no te alejes!


RICARDO

51Bruja sucia y arrugada, ¿qué haces en mi presencia?


MARGARITA

52Hago memoria de lo que tú deshaces, y eso haré hasta que te permita salir.


RICARDO

53¿No estás desterrada bajo pena de muerte?


MARGARITA

54Lo estoy, pero encuentro más dolor esperando en el destierro del que la muerte me pueda provocar aquí. Tú me debes un marido y un hijo, tú un reino, y todos lealtad. Mi dolor os corresponde por derecho, y todos los derechos que usurpasteis son míos.


RICARDO

55La maldición que mi noble padre lanzó sobre ti cuando le pusiste en la cabeza una corona de papel y te burlaste de él hasta hacer fluir ríos de llanto en sus ojos, y para enjugarse le diste un trapo empapado en la sangre inocente de su joven hijo Rutland; las maldiciones que lanzó, desde la amargura de su alma, ya han caído sobre ti. Y es Dios, no nosotros, quien te castiga por aquel acto sangriento.


ISABEL

56¡Qué justo es Dios con el desagravio del inocente!


HASTINGS

57El asesinato de aquel niño fue el más repugnante y despiadado crimen que se ha cometido jamás.


RIVERS

58Hasta los tiranos lloraron cuando se les contó.)


DORSET

59Todo el mundo auguró una venganza.


BUCKINGHAM

60Northumberland, allí presente, lloró al verlo)


MARGARITA

61¿Cómo? ¿Estabais todos gruñendo antes de que yo llegara, listos para lanzaros a la garganta del otro, y ahora dirigís vuestro odio contra mí? ¿La macabra maldición de York convenció a Dios para que compensara la desaparición de ese irritante mocoso con las muertes de Enrique y mi querido Eduardo, la pérdida de mi reino y mi destierro? ¿Las maldiciones atraviesan las nubes y llegan al cielo? ¡Pues dejad paso, negras nubes, a mis afiladas maldiciones! ¡Que muera vuestro rey, no en la guerra sino por sus vicios, así como murió asesinado el nuestro para que el vuestro fuera rey! ¡Que tu hijo Eduardo, príncipe de Gales, muera joven y con violencia, así como murió mi hijo Eduardo, que fue príncipe de Gales! ¡Y tú, que eres reina, sobrevive a tu gloria tan desdichada como yo, que fui reina! !Vive para llorar la muerte de tus hijos, para ver a otra mujer apoderarse de tus honores así como yo te vi apoderarte de los míos! ¡Que muera tu felicidad mucho antes de tu muerte y, después de un largo sufrimiento, caigas muerta tú sin ser madre, ni esposa, ni reina de Inglaterra! Rivers, Dorset, Hastings, os quedasteis mirando cuando apuñalaron sanguinariamente a mi hijo. ¡Le pido a Dios que ninguno de vosotros alcance su edad, que tronche vuestra vida algún accidente imprevisto!


RICARDO

62¿Has acabado con tu maldición, repugnante bruja marchita?


MARGARITA

63¿Sin incluirte a ti? ¡Espera, perro, me vas a oír! Si el cielo guarda alguna plaga más infecta que las que yo te pueda desear, que la retenga allí hasta que maduren tus pecados para entonces arrojarla sobre ti, destructor de la paz de este pobre mundo. El gusano de la conciencia te roerá el alma. Sospecharás, mientras vivas, que tus amigos te traicionan y tomarás por amigos a los auténticos traidores. No dormirás al cerrar tus ojos asesinos, salvo cuando un sueño mortificador te atormente con un infierno de grotescos demonios. Tú, que tienes forma de duende, de aborto, hocico de puerco; tú, que fuiste lacrado al nacer como esclavo de la naturaleza e hijo del infierno; tú que fuiste un insulto al pesaroso vientre de tu madre, repugnante engendro de las criadillas de tu padre; tú, oveja negra, detestable...


RICARDO

64¡Margarita!


MARGARITA

65¡Ricardo!


RICARDO

66¿Sí?


MARGARITA

67No te estoy llamando.


RICARDO

68Te ruego entonces que me disculpes, pues creía que me llamabas por todos esos amargos nombres.


MARGARITA

69Así te llamo, pero no espero respuesta. ¡Déjame acabar con mi maldición!


RICARDO

70Para mí acabó ya con: “¡Margarita!”.


ISABEL

71 (A Margarita)Así que vuestra maldición acaba con vos.


MARGARITA

72Pobre boceto de reina, presuntuoso reflejo de mi grandeza, ¿por qué le das jalea a esa araña deforme, cuya tela mortal te tiene atrapada? Estúpida, estúpida; afilas el cuchillo con el que te ha de matar. Llegará el día en que me pidas ayuda para echarle una maldición a este venenoso sapo jorobado.


HASTINGS

73Falsa pitonisa, o acabas de una vez con tu ruin maldición o vas a acabar, para tu desgracia, con nuestra paciencia.


MARGARITA

74¡Que una sucia humillación caiga sobre vosotros, ya que todos provocasteis la mía!


RIVERS

75Si se os hiciera justicia, se os diría qué debéis hacer.


MARGARITA

76Si se me hiciera justicia, vosotros haríais lo que yo dijera. Enseñadme a ser vuestra reina, y vosotros mis vasallos. Hacedme justicia, y aprended vuestro deber.


DORSET

77No discutáis con ella, está loca.


MARGARITA

78¡Callad, señor marqués, sois un insolente! Vuestra insignia recién acuñada apenas ha entrado en vigor. ¡Ojalá vuestra joven nobleza supiera ya que va a sufrir su pérdida! Mil ventoleras harán tambalearse a los que están arriba, y si caen se romperán en mil pedazos.


RICARDO

79¡La madre de Dios, buen consejo! Apuntadlo, marqués.


DORSET

80Os afecta tanto como a mí, mi señor.


RICARDO

81Sí, más aún, pero yo nací muy arriba. Nuestro nido de águilas está en lo más alto del cedro, jugueteando con el viento y burlándose del sol.


MARGARITA

82Y al sol transforma en tinieblas. ¡Ay, ay! Observa en la sombra de la muerte a mi hijo, cuyos destellos condenados a la oscuridad eterna se reflejan en tu nublada ira. Vuestro nido está apuntalado encima del nuestro. ¡Oh Dios omnipotente, no lo consintáis! ¡Cuanto ganaron derramando sangre que así lo pierdan también!


BUCKINGHAM

83Callad, callad por vergüenza, si no puede ser por caridad.


MARGARITA

84No me pidáis vergüenza ni caridad. Ninguna caridad tuvisteis conmigo, mutilasteis mis esperanzas vergonzosamente. La única caridad el ultraje, la única vida mi vergüenza; y en esa vergüenza vive aún la ira de mi amargura.


BUCKINGHAM

85¡Deteneos, deteneos!


MARGARITA

86¡Oh, Buckingham! Te beso la mano en señal de alianza y amistad. ¡Que no acontezca ningún mal sobre ti y tu casa! No has manchado tu ropa con nuestra sangre; a ti no te incluye mi maldición.


BUCKINGHAM

87Ni a ninguno de los presentes. Las maldiciones nunca llegan más allá de los labios de quienes las profieren.


MARGARITA

88Espero que lleguen al cielo y despierten a Dios de la dulce paz de su sueño. ¡Oh, Buckingham, cuidado con ese perro! Cuando halaga, muerde; y cuando muerde, su diente envenenado infecta hasta la muerte. ¡No te mezcles con él, cuidate de él! Está marcado por el pecado, la muerte y el infierno, y sus ministros le obedecen.


RICARDO

89¿Qué dice, Buckingham?


BUCKINGHAM

90Nada que me afecte, mi querido señor.


MARGARITA

91¿Cómo? ¿Me desprecias por mi buen consejo y adulas al demonio de quien te salvo? Recuerda esto el día que te destroce de dolor el corazón, dirás entonces que la pobre Margarita lo presagió. Viviréis todos como súbditos de su odio, y él del vuestro, y todos del de Dios.

(Sale)


BUCKINGHAM

92Me pone los pelos de punta escuchar sus maldiciones.


RIVERS

93Y a mí también; no sé porqué anda suelta.


RICARDO

94No la culpo; por la madre de Dios, lo ha pasado muy mal. Me arrepiento de haber participado en su dolor.


ISABEL

95Yo nunca le hice nada, que yo sepa.


RICARDO

96Pero todos sacasteis provecho de su hundimiento. Yo me excedí por querer ayudar a alguien que se muestra ahora muy frío para recordarlo. A Clarence sí le recompensan; ¡le enjaulan para que engorde por los servicios prestados! Dios perdone a quienes le hacen esto.


RIVERS

97Un final cristiano y virtuoso es rezar por quienes nos hacen el mal.


RICARDO

98Yo siempre lo hago - (Aparte)y con mucho tiento. Si ahora escupiera una maldición, me caería encima.

(Entra CATESBY)


CATESBY

99Señora, su majestad os llama, y también a vosotros, caballeros.


ISABEL

100Ya voy, Catesby. ¿Venís conmigo, señores?


RIVERS

101¡Os seguimos!

(Salen todos menos Ricardo.)


RICARDO

102Soy yo quien hace el daño y el primero que se queja; acuso gravemente a los demás de las secretas infamias que yo mismo siembro. Entre sollozos mando a Clarence a la oscuridad, y con sencillos engaños convenzo a Stanley, Hastings y Buckingham de que son la reina y sus seguidores quienes enfrentan al rey con mi hermano. Ellos me creen, y me instigan a vengarme contra Rivers, Dorset y Grey. Pero yo suspiro y, citando las Sagradas Escrituras, les digo que Dios nos pide que hagamos bien por mal; así visto mi desnuda maldad con viejos harapos sacados del Evangelio y parezco un santo mientras hago de diablo. (Entran dos ASESINOS.) Pero alto, aquí vienen mis verdugos. Bien, mis robustos, valientes, resueltos amigos, ¿le vais a despachar?


ASESINO 1

103Sí, mi señor, y venimos a por el salvoconducto para poder entrar donde está.


RICARDO

104¡Bien pensado! Aquí lo tengo. Cuando hayáis acabado, venid a mi casa. Pero señores, sed breves y tajantes en la ejecución; no escuchéis sus súplicas. Clarence es de fácil palabra y podría conmover vuestros corazones si le prestáis atención.


ASESINO 2

105¡Qué va, qué va, mi señor! ¡No nos quedaremos a charlar! Los bien hablados son malhechores; usaremos las manos, no las lenguas.


RICARDO

106Vuestros ojos lloran piedras de molino mientras los tontos derraman lágrimas. Me gustáis, muchachos; id al grano, despachadle.


ASESINOS 1 Y 2

107¡Sí, mi señor!

(Salen)

ESCENA IV

(La Torre de Londres)

(Entran CLARENCE y BRAKENBURY)


BRAKENBURY

1¿Por qué tiene su gracia esa mirada tan triste?


CLARENCE

2He pasado mala noche, tan llena de espantosos sueños y grotescas visiones que, como cristiano devoto que soy, no quiero padecer otra noche igual, ni aunque me dieran un mundo de felicidad, por el miedo tan lúgubre que he sentido.


BRAKENBURY

3¿Qué habéis soñado, mi señor? Contádmelo.


CLARENCE

4Soñé que escapaba de la torre en barco hacia Borgoña con mi hermano Glóster, que me animaba a salir del camarote para pasear por la cubierta. Desde allí veíamos Inglaterra y evocábamos los mil importantes sucesos que habíamos vivido durante las guerras de York y Lancaster. Al caminar por la oscilante cubierta me pareció que Glóster tropezaba y caía; al intentar yo agarrarle, me lanzó por la borda a las agitadas aguas del océano. ¡Oh señor! ¡Qué dolor sentí al ahogarme, qué terrible estruendo de agua en mis oídos, qué visiones de grotesca muerte ante mis ojos! Soñé que veía mil espantosos naufragios, diez mil hombres devorados por los peces; barras de oro, enormes áncoras, montones de perlas, piedras preciosas, joyas valiosas, todo esparcido por el fondo marino. Algunas estaban en los cráneos de los muertos; en los agujeros donde una vez hubo ojos se posaban burlonas gemas brillantes que seducían al cenagoso abismo del océano y se mofaban de los huesos allí dispersos.


BRAKENBURY

5¿Tanto tiempo tuvisteis mientras moríais para descubrir los secretos de la profundidad?


CLARENCE

6Soñé que lo tenía. Y por mucho que intenté desprenderme de mi alma, las olas desdeñosas no la dejaban salir hacia el aire inmenso, errante y vacío; la retenían en mi cuerpo oprimido que casi revienta y la eructa al mar.


BRAKENBURY

7¿No despertasteis ante tanta agonía?


CLARENCE

8No, prosiguió mi sueño más allá de la vida. Empezó entonces la tempestad de mi alma. Soñé que cruzaba el río de la melancolía, con ese amargo barquero del que escriben los poetas, hacia el reino de la noche eterna. El primero en recibir a mi alma extranjera fue mi suegro, el gran Warwick, que gritó: "¿Con qué castigo puede fustigar este oscuro reino al falso Clarence por su traición?". Desapareció, y entonces se presentó una sombra angelical, con cabello brillante empapado en sangre, que bramaba: "!Ha llegado Clarence, el falso, voluble, traidor Clarence, que me apuñaló en el campo de Tewkesbury! ¡Apresadle, furias, y dadle tormento!". Me rodeó una legión de grotescos demonios aullando tan terribles alaridos (en mis oídos) que con su estrépito me desperté entre temblores. ¡Y al rato aún creía estar en el infierno, tan terrible impresión me causó el sueño!


BRAKENBURY

9No me sorprende, señor, que os asustara; me da miedo a mí oíroslo contar.


CLARENCE

10¡Ay, carcelero, carcelero! Todo por cuanto me acusan lo hice yo por el ahora rey Eduardo, ¡Y mira como me recompensa! ¡Oh, Dios! ¡Si mis sinceras oraciones no te satisfacen, descarga tu ira sólo sobre mí y deja en paz a mi esposa inocente y a mis pobres hijos! Carcelero, siéntate un rato junto a mí, te lo ruego. Mi alma está abatida y quisiera dormir.


BRAKENBURY

11Lo haré, mi señor. ¡Que Dios os dé descanso! (Clarence duerme)La tristeza resquebraja el tiempo y las horas de reposo, convierte la noche en día y el día en noche. La gloria de los príncipes son sus títulos nobiliarios; tanto esfuerzo interior por un honor externo. Viven en un mundo de constantes preocupaciones por una satisfacción que ni se disfruta, así que entre un título y un humilde nombre no hay más diferencia que la gloria exterior.

(Entran los dos ASESINOS.)


ASESINO 1

12¡Eh! ¿Quién anda ahí?


BRAKENBURY

13¿Qué quieres, amigo? ¿Cómo entraste?


ASESINO 2

14Quiero hablar con Clarence y entré a pie.


BRAKENBURY

15¿Sin más explicaciones?


ASESINO 1

16Mejor así que ser un pelma. Enséñale nuestro salvoconducto y aquí no se habla más.

(Brakenbury lee)


BRAKENBURY

17Se me ordena que deje al duque de Clarence en vuestras manos. No discutiré los motivos porque quiero mantenerme al margen. Aquí yace el duque dormido, y aquí están las llaves. Iré ante el rey y le comunicaré que os transfiero mi responsabilidad.


ASESINO 1

18Hacedlo, señor; sois una lumbrera. Adiós.

(Sale Brakenbury)


ASESINO 2

19¿Le apuñalamos ahora que duerme?


ASESINO 1

20No, porque cuando despierte dirá que somos cobardes.


ASESINO 2

21Pero si ya no despertará hasta el Juicio Final.


ASESINO 1

22Pues dirá entonces que le apuñalamos dormido.


ASESINO 2

23La palabra "juicio" me produce una especie de remordimiento.


ASESINO 1

24¿Cómo, tienes miedo?


ASESINO 2

25De matarle no, tenemos salvoconducto. Pero sí de la maldición eterna, de la que ningún salvoconducto me puede salvar.


ASESINO 1

26Creía que estabas decidido.


ASESINO 2

27Y lo estoy, a dejarle vivir.


ASESINO 1

28Me voy a contárselo al duque de Glóster.


ASESINO 2

29No, por favor, espera un momento; confío en que cambie mi talante misericordioso. Contaré hasta veinte y se me pasará.


ASESINO 1

30¿Cómo va eso?


ASESINO 2

31Todavía me quedan algunos restos de conciencia.


ASESINO 1

32Recuerda la recompensa por cumplir el encargo.


ASESINO 2

33¡Por las llagas de Cristo! ¡Que se muera! Se me había olvidado la recompensa.


ASESINO 1

34¿Dónde está ahora tu conciencia?


ASESINO 2

35En la bolsa del duque de Glóster.


ASESINO 1

36¿Y cuando la abra para pagarnos, saldrá volando tu conciencia?


ASESINO 2

37¡Qué más da, déjala ir! Poca utilidad se le puede encontrar.


ASESINO 1

38¿Y qué pasará si vuelve?


ASESINO 2

39No querré ni verla; al hombre le hace cobarde. Si uno roba, le acusa, y si blasfema, le riñe; y si se acuesta con la esposa del vecino, le descubre. Es un espíritu que sonroja y avergüenza, y se amotina en las entrañas del hombre. Le pone obstáculos a su paso. Una vez me hizo devolver una bolsa llena de oro que encontré por casualidad. Arruina al que la tiene; la destierran de pueblos y ciudades por lo peligrosa que es. Todo hombre que quiera vivir bien debe creer en sí mismo y librarse de ella.


ASESINO 1

40¡Por las llagas de Cristo! La tengo en el codo, quiere convencerme de que no mate al duque.


ASESINO 2

41Aparta ese demonio de tu mente, no le creas; te quiere engatusar para que te ablandes.


ASESINO 1

42Yo soy fuerte, conmigo no va a poder.


ASESINO 2

43¡Dijo como un valiente para no perder su fama! ¡Vamos! ¿Ponemos manos a la obra?


ASESINO 1

44Atízale en el coco con la empuñadura de la espada y después métele en el tonel de vino de la habitación de ahí al lado.


ASESINO 2

45¡Una idea excelente! Haremos de él una torrija.


ASESINO 1

46Espera, que despierta.


ASESINO 2

47¡Arréale!


ASESINO 1

48No, hablemos con él.


CLARENCE

49¿Dónde estás, carcelero? Dame un vaso de vino.


ASESINO 2

50En seguida vais a tener todo el vino que queráis, mi señor.


CLARENCE

51Por Dios, ¿quién eres tú?


ASESINO 2

52Un hombre, como vos.


CLARENCE

53Vosotros no sois de sangre real, como yo.


ASESINO 1

54Y vos no sois de sangre leal, como nosotros.


CLARENCE

55Tienes voz de trueno pero semblante humilde.


ASESINO 1

56Mi voz es la del rey, y mi semblante es mío.


CLARENCE

57¡Qué lúgubre y mortalmente hablas! Vuestros ojos me amenazan. ¿Por qué estáis tan pálidos? ¿Quién os envía? ¿A qué venís?


ASESINOS 1 Y 2

58A...a...a


CLARENCE

59¿A asesinarme?


ASESINOS 1 Y 2

60¡Sí, sí!


CLARENCE

61Apenas tenéis corazón para decirlo, así que no tendréis corazón para hacerlo. ¿Amigos míos, en qué os he ofendido?


ASESINO 1

62A nosotros no, al rey.


CLARENCE

63Me reconciliaré con él una vez más.


ASESINO 2

64Nunca más, mi señor, preparaos a morir.


CLARENCE

65¿Os han escogido entre un mundo de hombres para matar a un inocente? ¿Qué crimen he cometido? ¿Dónde están las pruebas que me acusan? ¿Qué jurado presenta este veredicto ante el fruncido ceño del juez supremo? ¿Quién dicta esta amarga sentencia de muerte contra el pobre Clarence? Amenazarme de muerte antes de una condena legal es ilegal. Si queréis que la sangre de Cristo redima vuestros graves pecados, ordeno que os marchéis sin ponerme la mano encima. Queréis hacer algo que os condena eternamente.


ASESINO 1

66Lo hacemos obedeciendo órdenes.


ASESINO 2

67Lo ordena nuestro rey.


CLARENCE

68¡Torpes vasallos! Las tablas sagradas del gran Rey de reyes ordenan: "No matarás". ¿Rechazáis el mandamiento de Dios por satisfacer al de un hombre? ¡Cuidado! Porque su venganza caerá sobre las cabezas de quienes quebranten su ley.


ASESINO 2

69Pues esa misma venganza caerá sobre ti, por jurar en falso y ser un asesino. Tú comulgaste por combatir del lado de Lancaster.


ASESINO 1

70Y tomando el nombre de Dios en vano rompiste el juramento, y con tu espada traicionera desgarraste las entrañas del hijo del soberano.


ASESINO 2

71A quien tú habías jurado querer y defender.


ASESINO 1

72¿Cómo te atreves a invocar la ley divina contra nosotros si tú la violaste tanto?


CLARENCE

73¿Y por quién creéis que cometí esos lamentables actos? Por Eduardo, mi hermano; por él. No puede mandaros a matarme por un pecado en el que está tan hundido como yo. Si Dios quisiera vengarse por estos actos os lo haría saber, lo haría público. No os toméis su justicia por vuestra mano. Él no necesita seguir caminos retorcidos para castigar a quienes le ofenden.


ASESINO 1

74¿Y a ti quien te mandó ser el sangriento asesino de un príncipe adolescente?


CLARENCE

75El amor por mi hermano, el diablo y mi ira.


ASESINO 1

76El amor por tu hermano, nuestra lealtad y tu culpa nos mandan a matarte.


CLARENCE

77¡Oh!, si amáis a mi hermano no me odiéis a mí: yo soy su hermano y le amo mucho. Si os han sobornado retiraos; yo os envío a mi hermano Glóster, que os pagará mejor por mi vida que Eduardo por las noticias de mi muerte.


ASESINO 2

78No os engañéis, vuestro hermano Glóster os odia.


CLARENCE

79¡Oh, no!, me ama, me tiene un gran cariño; id a verle de mi parte.


ASESINO 1

80Lo haremos.


CLARENCE

81Decidle que cuando nuestro padre York bendijo a sus tres hijos con su brazo victorioso y nos pidió de corazón que nos amáramos, poco podía esperar esta discordia. Pedidle a Glóster que lo piense, y romperá a llorar.


ASESINO 1

82Sí, piedras de molino, las que dijo que nosotros deberíamos derramar.


CLARENCE

83No le calumniéis, él es bueno.


ASESINO 1

84Sí, como el granizo para una cosecha. Venga, no os engañéis; él nos manda asesinaros.


CLARENCE

85No puede ser, él me consoló, me apretó entre sus brazos y juró entre sollozos que haría lo posible por liberarme. Ases.1.- Y eso hace, os libera de la esclavitud de este mundo para que disfrutéis del cielo.


ASESINO 2

86Reconciliaos con Dios, pues debéis morir, mi señor.


CLARENCE

87¿Cómo podéis tener almas tan sensibles para aconsejarme que me reconcilie con Dios y tan ciegas para enemistaros con él asesinándome? Meditad, señores: quienes os encargan esto os odiarán por hacerlo.


ASESINO 2

88¿Qué hacemos?


CLARENCE

89Tened piedad, y salvad vuestras almas.


ASESINO 1

90¿Tener piedad? Eso es de cobardes y maricones.


CLARENCE

91No tener piedad es animal, salvaje y diabólico. ¿Si fuerais hijos de un príncipe, privados de libertad como yo, no rogaríais por vuestra vida si vierais dos asesinos yendo hacia vosotros? Sí; vosotros, en mi situación, suplicaríais. (Al asesino 2)Amigo mío, atisbo compasión en tu mirada: ¡Oh, si tu ojo no es un simple adulador, ponte de mi lado y ruega por mí! ¿Cómo puede un mendigo no apiadarse de un príncipe que le mendiga?


ASESINO 2

92¡Volved la vista atrás, mi señor!


ASESINO 1

93¡Tomad esto, y esto! (Le apuñala)Y si no es suficiente, te ahogaré en el tonel de vino.

(Sale con el cadáver)


ASESINO 2

94¡Un sangriento acto de desesperación! ¡Cómo me gustaría lavarme las manos, como Pilatos, de este aberrante crimen!

(Entra ASESINO 1)


ASESINO 1

95¿Esto qué es? ¿Por qué no me ayudas? ¡Por todos los cielos, voy a informar al duque de tu debilidad!


ASESINO 2

96Preferiría que le pudieras decir que he salvado a su hermano. Recoge tú la recompensa y cuéntale lo que te digo, pues yo me arrepiento de la muerte del duque.

(Sale)


ASESINO 1

97Pues yo no. ¡Vete, cobarde, eso es lo que tú eres! Voy a esconder el cadáver en algún agujero hasta que el duque ordene su entierro. Y cuando haya cobrado, me marcharé; y así, cuando se sepa, ya no estaré.


ACTO II

ESCENA I

(En palacio)

(Entran el REY EDUARDO, la REINA ISABEL, DORSET, RIVERS, HASTINGS, BUCKINGHAM y GREY.)


REY EDUARDO

1¡Que así sea! Bien, hoy he completado una buena jornada. Nobles, mantened esta unión, pues pronto recibiré la llamada del Redentor para redimirme de este mundo; y mi alma irá (más) en paz al cielo porque restablezco entre mis amigos la paz en la tierra. ¡Rivers y Hastings, daos la mano sin odio escondido, juraos vuestro amor!


RIVERS

2¡Por el cielo que mi alma está purgada de odio rencoroso y mi mano sella el amor sincero de mi corazón!


HASTINGS

3¡Que sea yo tan afortunado como soy sincero al jurar lo mismo!


REY EDUARDO

4No finjáis ante vuestro rey, o el supremo Rey de reyes os condenaría a acabar el uno con el otro por vuestra encubierta falsedad.


HASTINGS

5¡Que sea yo tan próspero como perfecto es el amor que juro!


RIVERS

6¡Y yo, pues amo a Hastings de todo corazón!


REY EDUARDO

7Señora, no sois una excepción, ni vos Dorset, ni vos Buckingham; habéis estado divididos. Esposa, amad a Hastings, dejad que os bese la mano; y lo que hagáis, hacedlo con honestidad.


ISABEL

8Hastings, nunca más tendré presente nuestro pasado odio. Así lo queremos yo y los míos.


REY EDUARDO

9¡Dorset, abrazadle! ¡Hastings, amad a Dorset!


DORSET

10¡Juro ante todos que jamás violaré este intercambio de amor!


HASTINGS

11¡Así juro yo también!

(Se abrazan)


REY EDUARDO

12Ahora, noble Buckingham, sella esta alianza con un abrazo a la familia de mi esposa y hacedme feliz con vuestra unión.


BUCKINGHAM

13¡Si Buckingham mostrara odio contra vuestra gracia y no amor sumiso para protegeros, que Dios me castigue con el odio de quienes yo espere más amor! ¡Cuanto más necesite a un amigo y más seguro esté de él, que sea marrullero, falso y traidor conmigo! Eso le pido a Dios si mi amor por vosotros se enfría.

(Se abrazan)


REY EDUARDO

14Noble Buckingham, grato y saludable es tu voto para mi enfermo corazón. Ahora quisiera tener aquí a mi hermano Glóster para poner final feliz a esta alianza.

[Entra RICARDO ( Y RATCLIFFE)]


BUCKINGHAM

15Y a tiempo entra (el noble Richard Ratcliffe y) el duque.


RICARDO

16¡Buen día a mi rey y mi reina soberanos! ¡Nobles, feliz día!


REY EDUARDO

17En verdad que hemos gozado de un día feliz. Glóster, hemos consumado actos de caridad, convirtiendo en paz la enemistad y en amor el odio entre estos orgullosos nobles enfrentados por error.


RICARDO

18¡Bendita labor, mi muy soberano señor! Si hay alguien entre estas nobles hordas que por un malentendido me tenga por enemigo; si yo, involuntariamente o en un momento de ofuscación, he cometido algún acto que pudiera ofender a los aquí presentes, deseo reconciliarme en amistosa paz. Prefiero la muerte a una odiosa enemistad, pues quiero el amor de todos los hombres de buena voluntad. Primero, señora, os pido la paz, que ganaré con sumiso servicio. ¡Y a vos, mi noble primo Buckingham, si alguna vez el rencor se instalara entre nosotros! ¡A vosotros, noble Rivers y noble Grey, quienes, sin yo merecerlo, torcisteis el gesto ante mí! ¡Duques, condes, nobles, caballeros, a todos vosotros! No hay inglés sobre la tierra con quien mi alma mantenga una pizca de enemistad, menos aún que un recién nacido. ¡Doy gracias a Dios por mi humildad!


ISABEL

19¡Que desde hoy se celebre este día! Le pido a Dios que entierre todas nuestras rencillas. Majestad, os ruego ahora que acojáis en vuestra gracia a vuestro hermano Clarence.


RICARDO

20¿Cómo, señora? ¿Os entrego mi amor para esto, para que os moféis de él en esta audiencia real? ¿Quién no sabe ya que el buen duque está muerto? ¡Le profanáis burlándoos de su cadáver?


RIVERS

21¡Quién no sabe que está muerto! ¿Quién lo sabe?


ISABEL

22¡Por Dios todopoderoso! ¿Qué mundo es éste?


BUCKINGHAM

23¿Dorset, estoy yo tan pálido como los demás?


DORSET

24¡Sí, mi buen señor! Todos han perdido el color de sus mejillas.


REY EDUARDO

25¿Clarence muerto? Esa orden fue revocada.


RICARDO

26Pero el desdichado murió por vuestra primera orden que llevó un alado Mercurio; un perezoso tullido llevó la contraorden a su entierro. Dios quiera que alguien menos real y menos leal, cercano a él en intenciones sanguinarias pero no en sangre, no corra peor suerte que el desdichado Clarence, aunque esté libre de sospecha.

(Entra STANLEY)


STANLEY

27¡Concededme una gracia, mi soberano, por los servicios prestados!


REY EDUARDO

28¡Déjame en paz; mi alma está afligida!


STANLEY

29¡No me levantaré hasta que me escuche vuestra majestad!


REY EDUARDO

30¡Pues dime de una vez qué pides!


STANLEY

31Un indulto, soberano, para la vida de mi siervo, que hoy asesinó a un escandaloso caballero ayudante del duque de Norfolk.


REY EDUARDO

32¿Tengo lengua para condenar a muerte a un hermano y perdonar la vida a un esclavo? Mi hermano no mató a nadie, sólo pecó de pensamiento, y aún así su castigo fue la amarga muerte. ¿Por qué nadie intercedió por él ante mí? ¿Por qué, ante mi rabia, nadie se arrodilló y me dio consejo? ¿Quién me habló de amor fraternal? ¿Quién me recordó que esa alma desdichada repudió al poderoso Warwick para combatir por mí; que me salvó en la batalla de Tewkesbury (cuando Oxford me tenía a su merced) y me dijo: "Querido hermano, vivid y sed rey"; (¿quién me dijo que, cuando los dos estábamos tumbados en el campo, casi muertos de frío,) que me abrigó con su ropa, quedándose él desnudo en una noche helada? Mi ira brutal me arrancó malévolamente esos recuerdos, y ninguno de vosotros me los quiso devolver. Pero cuando vuestros recaderos y asistentes cometen un asesinato de borrachos y desfiguran la preciosa imagen de nuestro querido Redentor, en seguida os ponéis de rodillas y rogáis: "¡Perdón, perdón!". Y yo, injustamente, os lo he de conceder. ¡Nadie rogó por mi hermano! ¡Ni yo mismo, desgraciado, rogué ante mí por él, pobre desdichado! Hasta el más orgulloso de todos vosotros tenía algo que agradecerle en vida, pero ninguno pidió clemencia por esa vida. ¡Oh Dios, temo que tu justicia caiga sobre mí, y sobre vosotros, y sobre los míos y los vuestros! ¡Ven, Hastings, llévame a mis aposentos! ¡Ay, pobre Clarence!

(Salen todos excepto Ricardo y Buckingham.)


RICARDO

33He ahí el fruto de tanta precipitación. ¿Habéis visto lo pálida que se ha puesto esa culpable camada de la reina al conocer la muerte de Clarence? ¡Si suplicaron al rey para que lo hiciera! Dios le vengará. Vayamos a calmar a Eduardo con nuestra compañía.

ESCENA II

(Entran la vieja DUQUESA DE YORK, con los dos HIJOS de Clarence.


NIÑO

1Querida abuela, dinos, ¿está muerto nuestro padre?


DUQUESA

2No.


NIÑA

3¿Y por qué lloras tanto, te golpeas el pecho, y gritas: “¡Oh, Clarence, mi desdichado hijo!”?


NIÑO

4¿Por qué nos miras, mueves la cabeza y nos llamas huérfanos, infelices náufragos, si nuestro noble padre aún sigue vivo?


DUQUESA

5Mis dulces nietos, no me entendéis: lamento la enfermedad del rey, me angustia perderle, pero no su muerte. Lástima de dolor perdido por alguien que está perdido.


NIÑO

6Entonces, abuela, acabas de decir que está muerto. Y mi tío, el rey, es el culpable. Incordiaré a Dios con mis sinceras oraciones para que se tome cumplida venganza.


NIÑA

7Y yo también.


DUQUESA

8¡Calma, niños, calma! El rey os ama. Bisoños inocentes, no os podéis imaginar quién causó la muerte de vuestro padre.


NIÑO

9Abuela, sí que podemos. Mi querido tío Ricardo me contó, entre sollozos, que el rey, inducido por la reina, tramó acusaciones para que le encarcelaran. Se apiadó de mí, me dió un beso, y me dijo que podía depender de él como de un padre, pues el me amaría como a un hijo.


DUQUESA

10¡Ay, que el engaño se apodere de una imagen tan gentil, y que el vicio se camufle con vestidos de virtud! ¡Es mi hijo, y por tanto mi vergüenza, aunque este engaño no lo mamó de mí!


NIÑO

11¿Crees, abuela, que mi tío me engañó?


DUQUESA

12Sí.


NIÑO

13No me lo puedo creer. ¡Escuchad! ¡Qué ruido es ése?)

(Entran la REINA ISABEL, RIVERS y DORSET)


ISABEL

14¡Ah! ¿Quién me impedirá que gima y llore, que lamente mi suerte, que me atormente? Me uniré a la negra desesperación contra mi alma, me convertiré en mi propia enemiga.


DUQUESA

15¿Que significa esta escena de brutal exasperación?


ISABEL

16La representación de un acto de trágica violencia: Eduardo, mi señor, tu hijo, nuestro rey, ha muerto. ¿Cómo pueden crecer las ramas cuando se arranca la raíz? ¿Por qué no se secan las hojas que necesitan su savia? Seguir viva es un lamento, una muerte rápida hará que nuestras almas ligeras alcancen a la del rey o, por lo menos, la sigan como súbditos sumisos a su nuevo reino de la noche eterna.


DUQUESA

17¡Ay! Tengo derecho a compartir el dolor por tu noble esposo. Ya lloré la muerte de un valeroso marido y seguí viva mirando sus vivos retratos. Pero ahora dos espejos de semblante monárquico se han roto en pedazos (con una muerte maligna), y como consuelo sólo me queda un espejo engañoso que me aflige al reflejarse en él mi vergüenza. Eres viuda pero madre, y aún te queda el consuelo de los hijos. Pero a mí la muerte me arrebató el marido de las manos, y ahora me arranca las dos muletas sobre las que me apoyaba: Clarence y Eduardo. ¡Tengo derecho, al no llegar tu tristeza ni a la mitad de la mía, a superar tu angustia y ahogar tu llanto!


NIÑO

18Tía, no lloraste la muerte de nuestro padre. ¿Cómo quieres que te asistamos con lágrimas de familia?


NIÑA

19Nuestra tristeza huérfana dejaste sin condolencia, por lo que tu viudo dolor se queda sin nuestras lágrimas.)


ISABEL

20¡No me ayudéis a sufrir, puedo parir mis propios lamentos! Las corrientes de todos los ríos fluyen en mis ojos y la luna creciente hace brotar suficientes lágrimas para ahogar al mundo. ¡Ay, mi marido, mi querido Eduardo, mi único apoyo se ha ido!


DUQUESA

21¡Ay, Clarence, ay, Eduardo, mis únicos apoyos se han ido!


ISABEL

22¡Jamás sufrió viuda tan costosa pérdida!


DUQUESA

23¡Jamás sufrió madre tan costosa pérdida! Yo soy la madre de estas tristezas; su dolor está partido, el mío está entero. Llora por Eduardo, yo también; lloro por Clarence, ella no. (Estos niños lloran por Clarence, yo también; lloro por Eduardo, ellos no. Así que, los tres,) ¡Derrama tus lágrimas sobre mí! Soy la nodriza de tu dolor, y lo mimaré con mis lamentos.


DORSET

24¡Tranquilizaos, querida madre! Dios se enojará si no acatáis su voluntad con gratitud. En este mundo terrenal, es de ingratos saldar de mala gana la deuda que una mano generosa nos confía. Y más aún con el cielo, que os reclama el préstamo real que os hizo.


RIVERS

25Señora, como buena y cautelosa madre debéis acordaros de vuestro hijo, el joven príncipe. ¡Mandad por él, que le coronen, ahí reside vuestro consuelo! ¡Ahogad ese lamento en la tumba de un Eduardo muerto y sembrad vuestra ilusión en el trono de un Eduardo vivo!

[Entran RICARDO, BUCKINGHAM, (STANLEY, RATCLIFFE) Y HASTINGS]


RICARDO

26Hermana, os acompaño en el sentimiento. Todos tenemos motivo para lamentar el eclipse de nuestro brillante sol pero nadie puede aliviar nuestra pena con quejidos. Señora madre, os ruego me disculpéis, no había reparado en vuestra presencia. Me arrodillo humildemente a pedir vuestra bendición.


DUQUESA

27Dios te bendiga con un corazón dócil, amoroso, caritativo, obediente y sinceramente sumiso.


RICARDO

28Amén. (Se levanta; aparte)y potente para morir de viejo, que es la coletilla en toda bendición de madre. ¿Por qué se la habrá comido?


BUCKINGHAM

29Sombríos príncipes, descorazonados nobles que soportáis esta pesada carga común de tristeza, consolaos uno a otro con amor. Hemos agotado la cosecha de este rey; recojamos el fruto de su hijo. El rencor destructivo de nuestro inflamado odio, recién reventado, curado y cicatrizado, así se debe conservar, cuidar y mantener. Considero oportuno que un reducido séquito conduzca al joven príncipe (de Ludlow) hasta Londres para coronarle rey.


RIVERS

30¿Por qué reducido, noble Buckingham?


BUCKINGHAM

31Para evitar el peligro de que (con una multitud) la herida de rencor recién curada se abra sobre un pueblo inmaduro y falto de gobierno, y que cada caballo se haga con sus propias riendas y emprenda el camino que le plazca.


RICARDO

32Espero que el rey haya hecho la paz con todos nosotros; para mí esa alianza es firme y sincera.


RIVERS

33También lo es para mí, y creo que para todos. Pero como aún está muy tierna no debemos arriesgarnos a que rompa, lo cual sucedería con un séquito más amplio. Por tanto estoy de acuerdo con el noble Buckingham en que sólo unos pocos conduzcan al príncipe.


HASTINGS

34Y yo también.


RICARDO

35¡Así sea! Decidamos ahora quién los recogerá (en Ludlow). Señora, hermana, ¿haréis los preparativos al respecto?


ISABEL Y DUQUESA

36De todo corazón.

(Salen todos salvo Buckingham y Ricardo.)


BUCKINGHAM

37Mi señor, sea quien sea quien viaje con el príncipe, nosotros no debemos quedarnos en casa. Por el camino encontraré la ocasión para, como preludio a esta historia que estamos componiendo, arrebatarle el joven príncipe a la orgullosa camarilla de la reina.


RICARDO

38Mi otro yo, mi concilio espiritual, mi oráculo, mi profeta, mi querido primo; yo, como niño que soy, me dejo conducir. ¡Vamos, que nos quedamos atrás!

ESCENA III

Entra un CIUDADANO por una puerta, y OTRO por la otra.


CIUDADANO 1

1Buen día, vecino, ¿dónde vais tan deprisa?


CIUDADANO 2

2Os prometo que ni yo mismo lo sé. ¿Habéis oído la noticia?


CIUDADANO 1

3Sí, el rey ha muerto.


CIUDADANO 2

4¡Mala noticia, la virgen! Raras veces conduce a algo bueno. Temo que evidencie cuán inestable es este mundo.

(Entra otro CIUDADANO).


CIUDADANO 3

5¡Vecinos, Dios os guarde!


CIUDADANO 1

6¡Y os dé un buen día a vos, señor!


CIUDADANO 3

7¿Es cierta la noticia de la muerte del buen rey Eduardo?


CIUDADANO 2

8¡Ay, señor, muy cierta, que Dios le asista!


CIUDADANO 3

9Entonces, señores, esperen encontrarse con un mundo de problemasa.


CIUDADANO 1

10¡No, no, por la gracia de Dios!; su hijo reinará.


CIUDADANO 3

11¡Pobre tierra aquella gobernada por un niño!


CIUDADANO 2

12En él se albergan esperanzas de gobierno, que ejercerá durante su minoría de edad un Consejo regente en su nombre. Cuando maduren sus años, sin duda gobernará bien.


CIUDADANO 1

13Así se mantuvo el estado cuando Enrique VI fue coronado en París a los nueve meses de edad.


CIUDADANO 3

14¿Así se mantuvo el estado? Sabe Dios que no, buenos amigos. Entonces estaba esta tierra dotada de un Consejo político serio. El rey tenía unos tíos virtuosos que le protegían.


CIUDADANO 1

15Como éste, tanto por parte del padre como de la madre.


CIUDADANO 3

16Mejor sería que fueran por parte del padre o todos, o ninguno, pues si Dios no lo impide, su ambición por ser los más cercanos nos va a afectar muy de cerca. Lleno de peligro está el duque de Gloster, altivos y orgullosos los hijos y hermanos de la reina. Y si en lugar de gobernar fueran gobernados, esta tierra enferma podría recuperar su salud anterior.


CIUDADANO 1

17Vamos, vamos, siempre nos tememos lo peor. Todo saldrá bien.


CIUDADANO 3

18Cuando se ven nubes, los hombres sabios se abrigan; cuando caen las hojas, el invierno está al caer; cuando se pone el sol, ¿quién no espera la noche? Las tormentas a destiempo anuncian tiempos de penuria. Todo podría salir bien, pero si Dios así lo quiere será más de lo que merecemos. Eso pienso yo.


CIUDADANO 2

19La verdad es que los corazones de los hombres rebosan temor. Es casi imposible encontrar a alguien sin una mirada llena de tristeza y pavor.


CIUDADANO 3

20Antes de las épocas de cambio esto siempre es así. Por un instinto divino la mente del hombre desconfía del peligro inmediato, y como prueba basta ver como se hincha el agua antes de una gran tormenta. Pero que sea lo que Dios quiera. ¿Adónde vais?


CIUDADANO 2

21Nos han mandado llamar desde los tribunales.


CIUDADANO 3

22A mí también. Os acompañaré.)

ESCENA IV

(Entran el ARZOBISPO DE YORK, el joven DUQUE DE YORK, la REINA ISABEL y la DUQUESA DE YORK.)


ARZOBISPO

1Tengo noticias de que anoche durmieron en Stratford, esta noche en Northampton y mañana o pasado estarán aquí.


DUQUESA

2Ansío ver al príncipe de todo corazón; supongo que habrá crecido mucho desde la última vez que le vi.


ISABEL

3Pues yo he oído que no: dicen que mi hijito York casi le supera en altura.


YORK

4¡Ay, madre, espero que no!


DUQUESA

5¿Por qué, querido nieto? Es sano crecer.


YORK

6Abuela, el tío Rivers comentó, una noche cenando, que yo era más alto que mi hermano, y el tío Glóster dijo: "La hierba corta es muy bonita; la mala hierba crece deprisa." Y desde entonces yo no quiero crecer más, porque las flores bonitas tardan en salir pero la mala hierba lo hace rápido.


DUQUESA

7¡Vamos, vamos! Ese proverbio que te aplica no vale ni para él. ¡De pequeño era la cosa más repugnante! Y tardó tanto en crecer, que si el dicho fuera cierto ahora sería un dechado de virtudes.


ARZOBISPO

8Y lo es, sin duda, mi noble señora.


DUQUESA

9¡Ojalá lo fuera! Pero dejad que su propia madre sí lo dude.


YORK

10Si lo hubiese sabido, me habría burlado de sus virtudes y me habría reído más alto que él.


DUQUESA

11¿Cómo, jovencito? Te quiero oír.


YORK

12Dicen que a mi tío le salieron los dientes tan rápido que a las dos horas de nacer se lió a bocados con un mendrugo de pan. ¡Y yo tardé dos años en tener un solo diente! ¡Ese sí que habría sido un chiste muy mordaz!


DUQUESA

13¿Y eso quién te lo ha contado?


YORK

14Su nodriza.


DUQUESA

15¿Su nodriza? ¡No puede ser! Si murió antes de que tú nacieras.


YORK

16Pues si no fue su nodriza, no caigo en quién lo dijo.


ISABEL

17Eres demasiado incisivo y travieso.


DUQUESA

18No le riñáis.


ISABEL

19¡Las paredes oyen!

(Entra un MENSAJERO.)


ARZOBISPO

20Aquí llega un mensajero. ¿Qué noticias traes?


MENSAJERO

21Noticias que lamento tener que contar, mi señor.


ISABEL

22¿Cómo está el príncipe?


MENSAJERO

23Está bien, señora, goza de buena salud.


DUQUESA

24¿Cuáles son tus noticias entonces?


MENSAJERO

25Los nobles Rivers y Grey (y Vaughan) han sido detenidos y llevados a la prisión de Pomfret.


DUQUESA

26¿Quién dio la orden?


MENSAJERO

27Los poderosos duques Glóster y Buckingham.


ARZOBISPO

28¿De qué les acusan?


MENSAJERO

29Os he informado de cuanto sé; desconozco el motivo de su arresto, mi señor.


ISABEL

30¡Ay de mí! Presagio la destrucción de mi casa. Ahora el tigre ha cazado al tierno cervatillo. Su insultante tiranía se cierne sobre un trono ingenuo e impotente. ¡Bienvenidas destrucción, sangre y masacre! Ya distingo claramente el final de todo.


DUQUESA

31¡Malditos días de agitación y enfrentamiento! ¿Cuántos han pasado ya ante estos ojos? Mi marido perdió la vida por ganar la corona, y mis hijos dieron tumbos de aquí para allá mientras yo reía y lloraba sus éxitos y fracasos. Y una vez alcanzada una sonada victoria en la guerra civil, los vencedores se enzarzan, hermano contra hermano, sangre contra sangre, cada uno contra sí. ¡Oh furia subversiva y frenética, acaba con este odio maldito, o acaba conmigo para no ver más muertes!


ISABEL

32¡Ven, hijo mío! Me refugiaré en el santuario. Adiós, señora.


DUQUESA

33¡Esperad, os acompaño!


ISABEL

34No tenéis necesidad.


ARZOBISPO

35¡Id, señora! Y llevaos vuestros bienes. Por lo que a mí respecta, os hago entrega del Gran Sello de Inglaterra que el rey Eduardo IV me confió. ¡Que mi destino sea acorde con el afecto que os guardo! Yo os guiaré al santuario.


ACTO III

ESCENA I

(Suenan trompetas. Entra el joven PRÍNCIPE EDUARDO, los duques de GLÓSTER y BUCKINGHAM, el CARDENAL BOURCHIER, CATESBY y otros.)


BUCKINGHAM

1¡Bienvenido, amable príncipe, a Londres, vuestra capital!


RICARDO

2¡Bienvenido, querido sobrino, dueño y señor de mis pensamientos! La pesadez del viaje os ha puesto triste.


PRÍNCIPE

3No, señor; unos problemas que se han cruzado en nuestro camino lo han hecho largo, pesado y agotador. Esperaba ver más tíos aquí para recibirme.


RICARDO

4Amable príncipe, la virtud inmaculada de vuestra juventud no se ha enturbiado todavía con la perfidia de este mundo, y así no sabéis distinguir, Dios sí lo sabe, que las apariencias raras veces coinciden con las intenciones del corazón. Esos tíos que queréis ver son peligrosos; vuestra gracia escuchó sus melosas palabras sin apreciar el veneno de sus corazones. ¡Dios os libre de ellos y de los falsos amigos!


PRÍNCIPE

5¡Dios me libre de los falsos amigos, pero ellos no lo eran!

(Entra el ALCALDE.)


RICARDO

6Mi señor, el alcalde de Londres viene a recibiros.


ALCALDE

7¡Dios bendiga a vuestra gracia con salud y felicidad!


PRÍNCIPE

8Os doy las gracias, mi señor; os doy las gracias a todos. Esperaba que mi madre y mi hermano se encontraran conmigo por el camino. ¡Ay, qué holgazán es Hastings, que no viene a decirnos si vendrán o no!

(Entra HASTINGS.)


BUCKINGHAM

9Y en el momento justo entra, sudoroso, el caballero.


PRÍNCIPE

10¡Bienvenido, mi señor! ¿Vendrá mi madre?


HASTINGS

11Dios sabrá, yo no lo sé, por qué la reina vuestra madre y vuestro hermano se han recogido en santuario. Él quería venir a recibiros, pero vuestra madre se lo impidió.


BUCKINGHAM

12¡Qué artimaña tan irritante y engañosa la suya! Señor cardenal, ¿podréis convencer a la reina para que envíe al duque de York a saludar a su noble hermano? Noble Hastings, id con él y, si se niega, arrancádselo de los brazos por la fuerza.


CARDENAL

13Mi noble Buckingham, si mi débil oratoria puede convencer a su madre para que permita venir al duque de York, aquí le tendréis. Pero si se mostrara reacia a mis (gentiles) ruegos, líbrenos Dios de profanar el refugio del santuario. Ni por toda esta tierra sería yo culpable de tan grave pecado.


BUCKINGHAM

14Sois demasiado obstinado, ceremonioso y tradicional sin motivo, monseñor. Con las atrocidades que se cometen en estos tiempos no profanáis ningún santuario si le traéis. El beneficio de estar tal sitio siempre se concede a quien hace méritos y a quien tiene la facultad de reclamarlo. El príncipe ni se merece ni ha reclamado estar en tal sitio; por tanto, en mi opinión, no debe estar en tal sitio. Así que sacarle del sitio donde no debe estar no supone violar ningún privilegio. (Siempre oí hablar de hombres de santuario, pero nunca de niños de santuario) .


CARDENAL

15Mi señor, por una vez me hacéis cambiar de opinión. Noble Hastings, ¿venís conmigo?


HASTINGS

16Ya voy, mi señor.


PRÍNCIPE

17Daos toda la prisa que podáis. (Salen el Cardenal y Hastings).Decidme, tío Glóster: ¿si viene mi hermano, dónde nos alojaréis hasta la coronación?


RICARDO

18Donde mejor le parezca a su alteza. Si me permitís un consejo, podéis descansar un día o dos en la Torre, y después donde consideréis más oportuno para vuestra salud y recreo.


PRÍNCIPE

19No me gusta la Torre. ¿La construyó Julio César, mi señor?


BUCKINGHAM

20Así fue, (mi señor,) y en épocas sucesivas se reconstruyó.


PRÍNCIPE

21¿Consta por escrito que la construyó, o lo han ido contando sus sucesores generación tras generación?


RICARDO

22Consta por escrito, mi señor.


PRÍNCIPE

23Y aunque no constara, yo creo que la verdad perdura por los siglos de los siglos hasta el día del juicio final.


RICARDO

24(Aparte)Se dice que a niños tan sabihondos Dios pronto les llama.


PRÍNCIPE

25¿Qué decís, tío?


RICARDO

26Que la fama, aunque no quede escrita, por el mundo extiende su llama. (Aparte)Como soy la perversa encarnación del vicio, a una misma palabra le encuentro dos servicios.


PRÍNCIPE

27Julio César fue famoso; su valentía alimentó su ingenio y su ingenio hizo que perdurara su valentía. La muerte no triunfó sobre este triunfador, pues su fama sigue viva aunque él no lo esté. Escuchad, Buckingham, lo que me propongo.


BUCKINGHAM

28¿Qué, mi señor?


PRÍNCIPE

29Si vivo hasta hacerme mayor, o restablezco nuestros derechos sobre Francia o moriré siendo soldado como viví siendo rey.


RICARDO

30(Aparte)A primavera temprana, corto verano.

(Entran el joven DUQUE DE YORK, HASTINGS y CARDENAL.)


BUCKINGHAM

31En buen momento entra el duque de York.


PRÍNCIPE

32¿Cómo está nuestro querido hermano?


YORK

33Bien, mi temido señor, pues ahora así os debo llamar.


PRÍNCIPE

34¡Ay, hermano, vuestra tristeza es la nuestra! Acaba de morir quien llevaba una corona, que ha perdido, con la muerte, su majestuosidad.


RICARDO

35¿Cómo está nuestro sobrino, el noble señor de York?


YORK

36Bien, gracias, amable tío. Os oí decir que la mala hierba crece mucho. Mi hermano el príncipe ha crecido más que yo.


RICARDO

37Sí que es verdad, mi señor.


YORK

38¿Entonces, es malo?


RICARDO

39Lindo sobrino, yo no lo diría.


YORK

40Entonces tenéis más respeto por él que por mí.


RICARDO

41Por ser mi soberano, él puede darme órdenes, y vos podéis pedirme lo que queráis por ser mi pariente.


YORK

42Por favor, tío, entregadme ese puñal.


RICARDO

43¿Mi puñal, pequeño sobrino? De todo corazón.


PRÍNCIPE

44¿Mendigáis, hermano?


YORK

45A mi bondadoso tío, porque sé que me lo dará. Al ser poca cosa no me dirá que no.


RICARDO

46Un regalo mayor le daré a mi sobrino.


YORK

47¿Un regalo mayor? ¡Una espada!


RICARDO

48Lo sería, si fuera más ligera.


YORK

49¿Sólo hacéis regalos ligeros? ¡Os piden algo de peso y decís que no!


RICARDO

50Si os doy la espada os va a pesar.


YORK

51Para mí no vale nada; ni siendo más pesada.


RICARDO

52¿Queréis probar mi espada, pequeño señor?


YORK

53Quiero daros las gracias.


RICARDO

54¿Por qué?


YORK

55Por llamarme pequeño.


PRÍNCIPE

56Mi hermano siempre juega con cruces de palabras. ¡Pero tío, sabréis soportarlo!


YORK

57Sí sabéis cómo he de portarme, pero no cómo soportarme. Tío, mi hermano se burla de los dos; dice que por ser tan pequeño como un mono, debéis soportarme sobre la espalda.


BUCKINGHAM

58¡Cómo razona su mente tan aguda! Para disimular la mofa hacia su tío se burla de sí mismo. ¡Tan joven y tan sabio! ¡Qué maravilla!


RICARDO

59Mi señor, podéis seguir aquí. Mi primo Buckingham y yo haremos saber a vuestra madre que puede ir a saludaros a la Torre.


YORK

60¿A la Torre?


PRÍNCIPE

61Mi señor protector lo cree oportuno.


YORK

62Yo allí no podré dormir tranquilo.


PRÍNCIPE

63¿De qué tenéis miedo?


YORK

64Del fantasma enojado de mi tío Clarence. Mi abuela me ha contado que le mataron allí.


PRÍNCIPE

65Yo no tengo miedo de ningún tío muerto.


RICARDO

66Ni de ningún tío vivo, espero.


PRÍNCIPE

67Si están vivos, espero que no haya nada que temer. Vamos, señor; con gran pesar en mi corazón les recordaré, e iré a la Torre.

(Salen todos menos Ricardo, Buckingham y Catesby)


BUCKINGHAM

68¿No creéis(, mi señor,) que es su astuta madre quien instiga al pequeño parlanchín a burlarse de vos de una forma tan infame?


RICARDO

69Sin duda, sin duda. Es un niño charlatán, descarado, vivaracho, ocurrente, precoz y capaz. ¡Sale a su madre de pies a cabeza!


BUCKINGHAM

70Bueno, que descansen. ¡Ven aquí, Catesby! Te has comprometido tan incondicionalmente a ejecutar lo que planeemos como a ocultar lo que te contemos. Tú sabes los motivos que nos obligan a actuar así. ¿Crees que será fácil convencer a Hastings de que resulta indispensable que este noble duque ocupe el trono real de esta gloriosa isla?


CATESBY

71Por lealtad al padre quiere tanto al príncipe, su hijo, que será imposible convencerle para que actúe contra él.


BUCKINGHAM

72¿Y Stanley?


CATESBY

73Él hará lo que haga Hastings.


BUCKINGHAM

74Bien, no hay más que hablar. Catesby, sondea disimuladamente a Hastings sobre nuestros propósitos y cítale mañana en la Torre para una reunión sobre el acto de proclamación. Si le encuentras asequible, intenta convencerle explicándole nuestros motivos. Si se muestra esquivo, frío y poco dispuesto, selo tú también, pon fin a la conversación e infórmanos, ya que mañana convocaremos consejos separados en los que tú tendrás bastante que ver.


RICARDO

75Saluda a Hastings de mi parte e infórmale que mañana, en el castillo de Pomfret, correrá la sangre de la antigua camada de peligrosos adversarios que tenía. (Dile que para celebrarlo le dé a doña Shore un dulce beso de más.)


BUCKINGHAM

76Buen Catesby, cumple con tu encargo.


CATESBY

77Con toda eficacia, mis señores.


BUCKINGHAM

78¿Tendremos noticias antes de irnos a dormir?


CATESBY

79Las tendréis, mi señor.


RICARDO

80Nos encontraréis a los dos en mi casa.

(Sale Catesby.)


BUCKINGHAM

81¿Y qué haremos si Hastings no accede a nuestra propuesta?


RICARDO

82¡Cortarle la cabeza, hombre! Algo habrá que hacer. Y cuando yo sea rey, pídeme el condado de Hereford y todos los bienes que allí tenía mi real hermano.


BUCKINGHAM

83Reclamaré lo que me habéis prometido.


RICARDO

84Y te será concedido muy generosamente. Vamos a cenar temprano para digerir mejor nuestra confabulación.

(Salen)

ESCENA II

(La casa del noble Hastings)

(Entra un MENSAJERO a la puerta de la casa de Hastings)


MENSAJERO

1¡Mi señor, mi señor!


HASTINGS

2 (Desde dentro)¿Quién llama?


MENSAJERO

3Un mensajero del noble Stanley.

(Entra HASTINGS)


HASTINGS

4¿Qué hora es?


MENSAJERO

5Las cuatro.


HASTINGS

6¿No puede el noble Stanley conciliar el sueño en estas noches de tedio?


MENSAJERO

7Así parece por lo que os tengo que decir. En primer lugar, os presenta sus respetos.


HASTINGS

8¿Y qué más?


MENSAJERO

9Os informa que esta noche ha soñado que el jabalí le arrancaba el casco. Además dice que hay dos consejos convocados, y lo que se decida en uno os hará lamentarlo en el otro. Por tanto quiere que escapéis con él a caballo hacia el norte para huir del peligro que presagia su alma.


HASTINGS

10Ve y dile a tu señor que no tema al consejo escindido. En uno está su honor y el mío, y mi buen amigo Catesby está en el otro, donde nada que nos afecte será aprobado sin que él nos informe. Dile que sus temores son infundados, y en cuanto a sus sueños, ¡cómo puede ser tan simple para darles importancia! Si huimos del jabalí antes de que salga de cacería le incitamos a seguirnos y apresar una pieza que no se proponía cazar. Dile que venga e iremos juntos a la torre. ¡Ya verá qué bien nos trata el jabalí!


MENSAJERO

11Voy a informarle de cuanto decís.

(Sale.)

(Entra CATESBY.)


CATESBY

12¡Buen día, mi noble señor!


HASTINGS

13¡Buen día Catesby, qué temprano venís! ¿Qué noticias traéis en este estado tan vacilante?


CATESBY

14Sí que vivimos en un mundo que da tumbos, (mi señor), y (creo que) no recuperará su estabilidad hasta que Ricardo luzca la guirnalda real.


HASTINGS

15¿Lucir la guirnalda? ¿Te refieres a la corona?


CATESBY

16Así es, mi señor.


HASTINGS

17Preferiría perder la cabeza antes que ver la corona en tan mala cabeza. ¿Pero crees que es su propósito?


CATESBY

18Con toda certeza, y espera que os pongáis de su parte. Por este motivo os envía la buena noticia de que hoy mismo la camarilla de la reina, vuestros enemigos, van a morir en Pomfret.


HASTINGS

19Desde luego no voy a guardar luto por esa noticia, siempre han sido mis contrincantes. Pero apoyar a Ricardo para poner trabas a los legítimos derechos de los herederos de mi señor, Dios sabe que no lo haré, aunque me cueste la vida.


CATESBY

20Dios mantenga a su señoría en ese estado de opinión.


HASTINGS

21Voy a estar un año entero riendo la desgracia de quienes intentaron enemistarme con mi señor. Bien Catesby, de aquí a quince días espero despachar a más de uno que ni lo espera.


CATESBY

22¡Qué pena da morirse (mi señor,) cuando uno no lo espera!


HASTINGS

23¡Monstruoso, monstruoso! Y así va a pasar con Rivers (Vaughan) y Grey. Y con otros que creen estar tan seguros como nosotros, tan queridos por Buckingham y Ricardo.


CATESBY

24Os tienen en alta estima por vuestra buena cabeza. (Aparte)Cabeza que colgará del palo más alto.


HASTINGS

25Ya lo sé y me lo merezco. (Entra STANLEY.)¡Vamos, vamos! ¿Dónde lleváis la lanza? ¿Tenéis miedo del jabalí y vais desarmado?


STANLEY

26Buenos días. Buen día, Catesby. Podéis burlaros pero, por la sagrada cruz, no me gusta esta disparidad de consejos.


HASTINGS

27Estimo mi vida tanto como vos la vuestra, y jamás le he tenido tanto aprecio como ahora. ¿Creéis que me mostraría tan triunfante si no supiera que estamos totalmente seguros?


STANLEY

28Los nobles que fueron de Londres a Pomfret estaban muy contentos, se creían seguros y no tenían por qué desconfiar. Ya veis qué pronto se les nubló el día. Esa súbita puñalada de rencor me hace sospechar. ¡Quiera Dios que mi temor no tenga fundamento! ¿Vamos a la Torre? Ya es de día.


HASTINGS

29¡Vamos! Os contaré algo. ¿No sabéis que hoy cortan la cabeza a los caballeros de quienes habláis?


STANLEY

30Ellos, por su lealtad, merecen llevar más alta la cabeza que quienes les acusan su sombrero. ¡Pero vámonos, mi señor!

[(Entra HASTINGS, un heraldo)


HASTINGS

31Id vosotros delante. Yo hablaré con este chico. (Salen Stanley y Catesby.)Buen día, Hastings; ¿Cómo te va la vida?


HERALDO

32Todo lo bien que me puede ir, pues vos me lo preguntáis.


HASTINGS

33A mí si me va mejor que la última vez que te vi. Entonces iba preso hacia la Torre por culpa de los amigos de la reina. Pero ahora te cuento, mantenlo en secreto, que tal día como hoy esos enemigos van a ser ejecutados, ¡así que imagínate lo bien que me encuentro!


HERALDO

34¡Dios os mantenga así de feliz!


HASTINGS

35Gracias, Hastings, brinda por mí.

(Le tira su bolsa.)


HERALDO

36Se lo agradezco a su señoría.

(Sale.)

(Entra un SACERDOTE.)


SACERDOTE

37Buen día, mi señor; me alegra ver a su señoría.


HASTINGS

38Os lo agradezco, buen señor Juan, de todo corazón. Estoy en deuda con vos por vuestra última homilía. Venid el próximo sábado y os gratificaré.

(Le dice algo al oído. Entra Buckingham)


SACERDOTE

39Estoy a vuestra disposición.

(Sale.)


BUCKINGHAM

40¿Cómo, hablando con un sacerdote? Vuestros amigos de Pomfret sí que lo necesitan, pero vos, de momento, no necesitáis confesar.


HASTINGS

41La verdad es que, cuando hablaba con ese santo hombre, me han venido a la cabeza los hombres que decís. ¿Vamos a la Torre?


BUCKINGHAM

42Sí, mi señor, pero no puedo quedarme mucho tiempo. Saldré de allí antes que vuestra señoría.


HASTINGS

43Evidentemente, pues yo me quedo a comer.


BUCKINGHAM

44(Aparte)Y a cenar también, aunque tú no lo sepas. ¿Vamos?


HASTINGS

45Estoy a vuestra disposición.

(Salen)

ESCENA III

(Castillo de Pomfret)

Entra RATCLIFFE con GUARDIAS, custodiando a RIVERS (VAUGHAN) y GREY)


RATCLIFFE

1¡Traed a los prisioneros!


RIVERS

2Deja que te diga algo, Ratcliffe: hoy ves morir a un súbdito por su sincera lealtad.


GREY

3¡Dios libre al príncipe de vuestra banda! Sois un hatajo de malditas sanguijuelas.


VAUGHAN

4Lo vais a lamentar el resto de vuestra vida.


RATCLIFFE

5¡A la vuestra ya le llegó su hora!


RIVERS

6¡Oh Pomfret, Pomfret, prisión maldita, trágica y siniestra (para nuestros nobles)! Entre el espacio culpable de tus muros fue ejecutado Ricardo II; y para mayor escarnio de este lúgubre lugar te damos a beber nuestra sangre inocente.


GREY

7Ahora cae sobre nosotros la maldición de Margarita por permitir (Hastings y nosotros) que Ricardo apuñalara a su hijo.


RIVERS

8También maldijo a Ricardo, Buckingham y Hastings. ¡Oh Dios, acuérdate de escuchar la oración de Margarita contra ellos, como ahora haces contra nosotros! ¡Y en cuanto a mi hermana y sus nobles hijos, confórmate, Señor, con nuestra sangre sincera que tan injustamente se va a derramar!


RATCLIFFE

9¡Rápido! Expiró vuestro tiempo.


RIVERS

10Venid, Grey, (venid, Vaughan) despidámonos con un abrazo hasta que nos volvamos a encontrar en el cielo.

ESCENA IV

(La Torre de Londres)

(Entran BUCKINGHAM, STANLEY, HASTINGS, EL OBISPO DE ELY, NORFOLK, RATCLIFFE, LOVELL y otros.)


HASTINGS

1Bien, queridos nobles, estamos aquí reunidos para alcanzar un acuerdo sobre la coronación. En nombre de Dios, ¿cuándo será tan señalado día?


BUCKINGHAM

2¿Está todo listo para ese momento?


STANLEY

3Lo está, sólo falta la fecha.


ELY

4Mañana debería ser tan feliz día.


BUCKINGHAM

5¿Quién conoce la opinión del noble protector? ¿Quién goza de su máxima confianza?


ELY

6Sois quien mejor le conoce.


BUCKINGHAM

7Nos conocemos las caras, pero en cuanto a nuestras almas, él no sabe más de la mía que yo de la vuestra, o yo de la suya que vosotros de la mía. ¡Noble Hastings, sois amigos íntimos!


HASTINGS

8Os lo agradezco, señoría; sé que él me quiere. Pero con respecto a la coronación, ni le pedí opinión ni él me la dió. Aún así, señores, podéis dar una fecha, que yo hablaré por él. Presumo que aceptará lo que yo diga.

(Entra RICARDO.)


ELY

9A tiempo entra el propio duque.


RICARDO

10¡Buen día, nobles señores y primos! Me quedé dormido, pero espero no haber entorpecido con mi ausencia ningún proyecto que requiera mi presencia.


BUCKINGHAM

11De no haber entrado a pie, mi señor, el noble Hastings os habría representado... es decir, habría hablado en vuestro nombre sobre la coronación del rey.


RICARDO

12No hay hombre más atrevido que Hastings. Su señoría bien me ama y me conoce. Mi querido arzobispo de Ely, cuando estuve en Holborn por última vez vi fresas muy apetitosas en vuestro jardín; os ruego encarguéis que me traigan algunas.


ELY

13Así lo haré, mi señor, de todo corazón.

(Sale.)


RICARDO

14Primo Buckingham, quiero hablaros. Catesby le pidió opinión a Hastings sobre nuestros planes, y el irritante caballero es tan cabezota que prefiere perder la cabeza antes que consentir que el hijo de su señor, tan devotamente le nombra, pierda la corona.


BUCKINGHAM

15Retiraos un momento; os seguiré.

(Salen Ricardo y Buckingham.)


STANLEY

16No hemos fijado aún la gloriosa fecha, pero en mi opinión mañana es demasiado pronto. Yo estaría mejor dispuesto si fuera retrasada.

(Entra el OBISPO DE ELY.)


ELY

17¿Dónde está el duque de Glóster? Le hice traer estas fresas.


HASTINGS

18El duque parece contento hoy. Alguna feliz idea debe tener cuando nos saluda de tan buen humor. No hay cristiano que menos pueda disimular su amor o su odio: su cara es el espejo de su alma.


STANLEY

19¿Qué observáis hoy en su cara que refleje su alma?


HASTINGS

20Que aquí nadie le ofende, o su cara lo acusaría.


STANLEY

21¡Pido a Dios que así sea!

(Entran RICARDO y BUCKINGHAM.)


RICARDO

22¡Os ruego me digáis qué merecen quienes conspiran diabólicamente contra mí con actos de brujería, echando maldiciones infernales sobre mi cuerpo!


HASTINGS

23El tierno amor que os profeso me hace el más indicado entre todos los nobles presentes para condenar a quienes os ofendan. Sean quienes sean, señor, merecen la muerte.


RICARDO

24¡Que sean vuestros ojos testigos de su maldad! ¡Ved cómo me han embrujado! ¡Fijaos en mi brazo, retorcido como un árbol podrido! Esto es obra de la reina Isabel, la esposa de Eduardo, esa bruja infame. (conchabada con esa ramera de Shore, que con su brujería me han dejado marcado.)


HASTINGS

25Si fuera ella quien lo hizo, mi noble señor...


RICARDO

26¿Si fuera? ¿Proteges a esa maldita ramera diciendo: "si fuera"? Tú eres un traidor. ¡Que le corten la cabeza! No cenaré hasta que la vea. Vosotros dos (Lovell y Ratcliffe), ocupaos de eso; los demás que me queréis, levantaos y seguidme.

(Salen todos excepto Lovell, Ratcliffe y Hastings.)


HASTINGS

27Llorad por Inglaterra, pero no derraméis ni una lágrima por mí, estúpido, que pude haberlo evitado. Stanley soñó que el jabalí le arrancaba el casco y yo me burlé porque quería huir. Tres veces tropezó mi caballo al venir a la Torre, como si quisiera alejarme del matadero. (Ahora sí necesito un sacerdote). Me arrepiento por haber celebrado (tan triunfalmente con el heraldo), desde la seguridad de mi posición, el asesinato de mis enemigos en Pomfret. ¡Oh, Margarita, Margarita, ahora cae tu cruel maldición sobre la mísera cabeza del pobre Hastings!


RATCLIFFE

28¡Vamos, vamos, acabad, que el duque quiere cenar! ¡Aligerad la confesión, lo que espera es vuestra cabeza!


HASTINGS

29¡Oh, efímera gloria de los mortales, más codiciada por muchos que la gloria de Dios! Aquél que edifica castillos en el aire de las apariencias vive como un marinero borracho en lo más alto del mástil, y puede, con cada vaivén, caer en las fatales entrañas del océano.


LOVELL

30¡Vamos, acabad de una vez! Ya de nada sirven los lamentos.


HASTINGS

31¡Oh, sanguinario Ricardo! Auguro peores tiempos para ti ahora, triste Inglaterra, que en cualquier otra desdichada época anterior. Llevadme al cadalso y cortadme la cabeza. Pronto morirán quienes de mí hacen befa.

ESCENA V

(A la entrada de la Torre)

(Entran RICARDO y BUCKINGHAM con armaduras viejas)


RICARDO

1¡Vamos, primo! ¿No sabes temblar y cambiar de color, quedarte sin aliento a mitad de una palabra y empezar otra vez, y otra vez parar, como si estuvieras loco de emoción y muerto de miedo?


BUCKINGHAM

2Pues claro que sé imitar al mejor actor trágico, hablar, mirar atrás, fisgar por todas partes, temblar y huir con recelo porque se agita una rama. Tanto mis horribles miradas como mis sonrisas forzadas están siempre dispuestas para adornar mis estrategias. ¿Y Catesby, se ha ido?

(Entran EL ALCALDE y CATESBY.)


RICARDO

3Ahí está, y trae al alcalde.


BUCKINGHAM

4Señor alcalde...


RICARDO

5¡Cuidado con el puente levadizo!


BUCKINGHAM

6¡Se oye un tambor!


RICARDO

7¡Catesby, vigila los muros!

(Sale Catesby)


BUCKINGHAM

8Señor alcalde, la razón por la que os hemos llamado...

(Entran LOVELL y RATCLIFFE con la cabeza de HASTINGS.)


RICARDO

9¡Mira atrás y defiéndete, ahí están los enemigos!


BUCKINGHAM

10¡Que Dios y nuestra inocencia nos guíen y nos defiendan!


RICARDO

11Calma, son amigos (Ratcliffe y Lovell).


LOVELL

12Aquí tenéis la cabeza del vil traidor de quien nadie sospechaba, el peligroso Hastings.


RICARDO

13Tanto quería yo a este hombre que debo llorar. Le tomé por una criatura honesta e inofensiva que respiraba cristiandad por los cuatro costados. De él hice mi Biblia, en cuyas páginas mi alma reflejaba todos mis secretos pensamientos. Tan dulcemente recubría su vicio con muestras de virtud que (disimulaba su desvergonzada culpa, sus intercambios de impresiones con doña Shore, y) vivía libre de toda sospecha.


BUCKINGHAM

14Bueno, bueno; era el traidor más hipócrita que jamás haya habido. (Podéis creer que) De no ser por las precauciones que nos vimos obligados a tomar, no viviríamos ahora para contar cómo este astuto traidor planeó asesinarnos hoy mismo a Glóster y a mí en pleno consejo.


ALCALDE

15¿De verdad?


RICARDO

16¿Pero cómo, nos tomáis por turcos o infieles? ¿Habríamos quebrantado la ley para eliminar a este traidor si no fuera porque un estado de urgente necesidad, la paz de Inglaterra y nuestra integridad física nos han obligado a tal ejecución?


ALCALDE

17¡Os deseo lo mejor! Merecía la muerte, y sus señorías han procedido adecuadamente para que sirva de lección a cualquier otro traidor de iguales propósitos.


BUCKINGHAM

18(Ya no pude dejar ningún asunto en sus manos una vez cayó en las de doña Shore.) No queríamos que muriera sin teneros presente. Pero nuestros amigos le han ejecutado con la urgencia necesaria antes de que llegarais, (en contra de nuestros planes). Así que no habéis oído al traidor confesar asustado su cobardía (y los propósitos de su traición), y eso os impide informar al pueblo, que nos podría malinterpretar y llorar su muerte.


ALCALDE

19Pero, mi buen señor, vuestra palabra vale tanto como si le hubiera oído hablar. Y no dudéis, nobles príncipes, que informaré a nuestro pueblo de vuestro justo proceder en esta causa.


RICARDO

20Con ese fin requerimos vuestra presencia aquí, para evitar la censura de este pueblo tan criticón.


BUCKINGHAM

21Así que, aunque llegasteis tarde a nuestra actuación, sois testigos de nuestra buena intención. Entonces, adiós, buen señor alcalde.

(Sale el alcalde.)


RICARDO

22Seguidle, seguidle, primo Buckingham, (al ayuntamiento) y buscad el momento oportuno para sugerir que los hijos de Eduardo son bastardos. (Contadles como Eduardo asesinó a un ciudadano sólo por decir que convertiría a su hijo en heredero de la corona; y sólo se estaba refiriendo a su casa con ese término.) Despotricad sobre su bestial apetito sexual que sació con criadas, hijas, esposas y otras a las que quiso dar caza (furtiva) con ojo lascivo y salvaje corazón. Y si fuera necesario, mencionad algo que me afecta más íntimamente. Decidles que cuando mi madre quedó encinta de mi vicioso hermano Eduardo, mi noble padre estaba dando guerra en Francia, y al no salirle las cuentas, supo que el hijo no era suyo, confirmándolo sus facciones, que no recordaban a las de (el noble duque) mi padre. Pero contadlo de pasada, muy por encima ya que, como sabéis, mi madre aún sigue viva.


BUCKINGHAM

23No lo dudéis, mi señor; usaré mi destreza oral, como si el dorado botín que reclamo fuese para mí. ¡Adiós, mi señor!


RICARDO

24Si tenéis éxito, traedles al castillo de Baynard, donde me encontraréis acompañado de padres reverendos y sabios obispos.


BUCKINGHAM

25Me voy, y para las tres o las cuatro esperad noticias del ayuntamiento.)

(Sale Buckingham.)


RICARDO

26Lovell, avisa a monseñor (Shaa). (A Ratcliffe)Tráeme un fraile (Penker. Decidles que se reúnan conmigo a esa hora en el castillo de Baynard.) (Salen Ratcliffe y Lovell.)Daré órdenes estrictas (para que aparten a los mocosos de Clarence de mi vista para siempre y) para que nadie, bajo ningún concepto, tenga acceso a los príncipes.

(Sale)

ESCENA VI

(Entra un ESCRIBANO con un papel)


ESCRIBANO

1Aquí está la acusación contra el buen noble Hastings, redactada a mano oficialmente para que pueda leerse hoy en la catedral de San Pablo. Fíjense que bien encaja todo: once horas he tardado en copiarla desde que Catesby anoche me entregó un borrador que como mínimo habrá llevado otro tanto escribir. ¡Y no hace ni cinco horas que Hastings vivía sin cargos ni interrogatorios, libre! ¡En buen mundo vivimos! ¿Hay alguien tan estúpido que no vea la trampa? ¿Pero quién se atreve a decir lo que ve? Mal anda este mundo y peor acabará, si no denuncia toda esta maldad. Sale.)

ESCENA VII

(Entran RICARDO y BUCKINGHAM)


RICARDO

1¡A ver, a ver! ¿Qué dice el pueblo?


BUCKINGHAM

2¡Virgen santa, el pueblo está mudo, no suelta ni palabra!


RICARDO

3¿Habéis contado que los hijos de Eduardo son bastardos?


BUCKINGHAM

4Sí. Les he hablado de (su compromiso con Doña Lucy y de su otro compromiso por poderes en Francia) su insaciable lascivia, de la violencia desatada sobre las mujeres de la ciudad; (de su gusto por las trifulcas,) de su propia bastardía, de cómo fue concebido mientras vuestro padre estaba en Francia, y de cómo no se le parecía en nada. Les he dicho que vos sí sois la viva imagen de vuestro padre, tanto en formas como en nobleza de corazón; (me extendí sobre todas vuestras victorias en Escocia,) tan estricto en la guerra como prudente en la paz. Bondadoso, virtuoso, humilde. Manipulé todo cuanto pudiera servir a vuestros propósitos (en mi discurso). Y cuando mi oratoria tocaba a su fin, les pedí que, si de verdad amaban a su país, gritaran conmigo: "¡Dios salve a Ricardo, el Rey de Inglaterra!"


RICARDO

5¿Y lo hicieron?


BUCKINGHAM

6¡Que Dios me asista!, pues no; no soltaron palabra. Se quedaron mirándose entre ellos como estatuas mudas; pálidos, como muertos. Yo les reñí (por lo que vi), y (le pregunté al alcalde que significaba ese voluntario silencio. Me respondió que sólo estaban acostumbrados a que les hablara el magistrado. Entonces le dije que contara él la historia: “Eso dice el duque, eso quiere decir”. Pero no añadió nada para reafirmarlo. Cuando acabó) algunos seguidores nuestros que estaban en las últimas filas agitaron los sombreros; y al oir unas diez voces gritar: "¡Dios salve al rey Ricardo!", aproveché para decir: "Gracias, gentiles ciudadanos y amigos. Esta ovación generalizada y estos gritos de aliento son buena muestra de vuestra inteligencia y vuestro amor por Ricardo." (Puse punto final) Y me marché.


RICARDO

7¡Tarugos sin lengua! ¿No saben hablar? ¿Y el alcalde y su tropa, no van a venir?


BUCKINGHAM

8El alcalde está en nuestras manos. Mostraos receloso, no habléis directamente, sólo mediante emisario. Llevad un libro de oraciones en la mano y un sacerdote a cada lado. Con esa clave compondré una bendita partitura para que no cedáis fácilmente a nuestros ruegos. Representad el papel de doncella casadera: decid que no queréis, pero no lo soltéis.


RICARDO

9Salgo, y si me imploráis tan bien como yo os voy a rechazar, nos aseguramos la ovación final.


BUCKINGHAM

10¡Vamos, meteos entre bastidores, que entra el alcalde! (Sale Ricardo. Entran el ALCALDE y otros.)¡Bienvenido, mi señor! Aquí estoy esperando con inquietud. Creo que el duque no quiere hablar con nadie. (Entra CATESBY.)Bien, Catesby. ¿Qué responde vuestro señor a mi solicitud?


CATESBY

11Mi noble señor le ruega a vuestra gracia que volváis mañana o pasado. Ahora se encuentra reunido con dos reverendos entregado a la meditación, y no hay nada en este mundo material que pueda apartarle de su ejercicio espiritual.


BUCKINGHAM

12Volved a entrar, buen Catesby, y decidle al duque que el alcalde, (sus acompañantes) y yo estamos tratando un asunto de vital importancia para el interés general y queremos intercambiar impresiones con su gracia.


CATESBY

13Se lo haré saber de inmediato.

(Sale.)


BUCKINGHAM

14¡Ay, mi señor, este príncipe no es ningún Eduardo! No se lanza sobre un lecho lascivo; reza, y de rodillas. No se va de parranda entre dos cortesanas, sino que medita entre dos reverendos. No duerme para engordar su cuerpo ocioso, sino que reza para enriquecer su alma piadosa. Bienaventurada sería Inglaterra si este príncipe virtuoso aceptara el cetro soberano. Pero me temo que no lo vamos a conseguir.


ALCALDE

15¡No quiera Dios que diga que no!


BUCKINGHAM

16Me temo que sí. (Entra CATESBY.)Aquí viene Catesby otra vez. ¿Qué dice su gracia?


CATESBY

17Se pregunta por qué estáis todos aquí reunidos sin haberle avisado con antelación. Teme que queráis causarle algún mal.


BUCKINGHAM

18Lamento que mi noble primo sospeche que yo quiero causarle algún mal. ¡Por los cielos, venimos con todo nuestro amor! ¡Por favor volved y decídselo a su gracia! (Sale Catesby.)Cuando hombres religiosos tan devotos como él tienen el rosario en la mano, cuesta mucho apartarles de tan dulce y mística contemplación.

(Entra RICARDO entre dos curas, con CATESBY.)


ALCALDE

19Ved cómo viene su gracia, entre dos clérigos.


BUCKINGHAM

20Dos apoyos virtuosos para evitar que un príncipe cristiano caiga en la vanidad. Mirad, un libro de oraciones en la mano, ornamentos sinceros que definen a un hombre de bien. Glorioso Plantagenet, prestad oído propicio a nuestros ruegos y perdonad que interrumpamos vuestra entrega cristiana a la oración.


RICARDO

21Mi señor, no hay necesidad de que os disculpéis; más bien soy yo quien os pido perdón por hacer esperar a mis amigos con mi fervoroso culto a Dios. Pero dejemos eso ahora. ¿Qué desea vuestra gracia?


BUCKINGHAM

22Algo que agradaría a Dios y a todos los hombres de buena voluntad en esta isla desgobernada.


RICARDO

23¿Quizá hice algo involuntariamente ofensivo a los ojos de la ciudad, y ahora venís a reprenderme por mi ignorancia?


BUCKINGHAM

24Lo habéis hecho, mi señor. ¿Quiere vuestra gracia enmendar su error?


RICARDO

25¿Podría, si no, seguir viviendo en tierra cristiana?


BUCKINGHAM

26Sabed entonces que vuestra ofensa es rechazar la poltrona suprema, el trono majestuoso ocupado por vuestros antecesores y que ahora os corresponde por linaje, por la gloria sucesora de vuestra casa real que ha sido manchada por una oveja negra. (De vuestros dulces sueños queremos despertaros, ¡por el bien de nuestro país! !Esta noble isla quiere alzarse sobre miembros potentes! Su rostro deformado por cicatrices de infamia; su pura cepa real injertada con hierbajos innobles y casi engullida por la voraz barriga del olvido profundo y oscuro. Para recuperarla) Os pedimos de corazón que vuestra noble persona se haga cargo del gobierno de esta vuestra tierra; no como protector, regente, sustituto o ayudante al servicio de otros, sino como sucesor por sangre, por derecho de nacimiento y por legítima autoridad. (Por tanto, de común acuerdo con los ciudadanos, con vuestros amigos que os quieren y os adoran, y me instigan con vehemencia a que conmueva a vuestra gracia por esta justa causa.)


RICARDO

27No sé si marchar en silencio o reprobaros amargamente, según corresponde a mi rango y a vuestra condición. Si no respondo podríais pensar que (con callada ambición) cedo a vuestros ruegos para llevar el soberano yugo dorado que generosamente me queréis imponer. Si rechazo vuestra oferta, tan rebosante de amor fiel hacia mí, (por otra parte) ofendo a mis amigos. Así que voy a contestar para evitar lo primero, y al hacerlo, no incurrir en lo segundo: vuestro amor merece mi agradecimiento, pero yo no merezco vuestro oferta. Aunque se eliminasen todos los obstáculos en el camino hacia la corona, que a mí me corresponde por derecho de nacimiento, es tal mi pobreza de espíritu, tantos y tan grandes mis defectos, que prefiero apartarme de mi grandeza, por ser yo un tronco a la deriva en un mar bravío, antes que codiciarla y ahogarme en los vapores de mi gloria. ¡Gracias a Dios, no tenéis necesidad de mí, pues si la tuvierais, no podría ayudaros! El árbol real nos ha dejado un fruto real que, cuando madure con el paso del tiempo, ocupará el trono real, y sin duda nos hará felices con su reinado. A él cedo lo que me queréis conceder a mí: el derecho y la fortuna que le corresponden por su feliz estrella. ¡Y no permita Dios que yo se los quite!


BUCKINGHAM

28Mi señor, esto demuestra la buena conciencia de vuestra gracia, pero estas consideraciones son secundarias si se tienen en cuenta otras más importantes. Vos decís que Eduardo es el hijo de vuestro hermano, y estamos de acuerdo; pero no de su esposa. (Primero estuvo unido a Doña Lucy, vuestra madre es testigo viviente de aquel compromiso, y después le ofreció matrimonio por poderes a Bona, hermana del rey de Francia. Una vez se hubo librado de las dos, una mísera mendiga,) Es hijo de una pobre viuda, madre de familia numerosa (obsesionada con el cuidado de sus hijos,) quien con belleza decadente y en el ocaso de sus días aún pudo conquistar los ojos lascivos del rey rebajando su alto rango hasta la inmunda bigamia. En su cama ilegítima se concibió a este Eduardo, a quien ahora todo el mundo llama príncipe. ¡Y más que podría contar!, pero contendré mi lengua por deferencia hacia alguien que aún está viva. Por tanto, mi buen señor, que vuestra real persona se digne aceptar este ofrecimiento, si no para bendecir a nosotros y a nuestra tierra, al menos para poner freno a la corrupción de los tiempos de abuso que corren y devolverlos a su legítimo cauce con vuestra estirpe.


ALCALDE

29Hacedlo, buen señor, los ciudadanos os lo piden.


BUCKINGHAM

30No rechacéis, poderoso señor, esta muestra de amor.


CATESBY

31Hacedles dichosos; acceded a sus legítimos ruegos.


RICARDO

32¿Pero por qué volcáis tantas obligaciones sobre mí? Yo no estoy hecho para mandar y reinar. Os ruego no lo toméis a mal, pero no puedo ni quiero ceder a vuestras pretensiones.


BUCKINGHAM

33Pues si las rechazáis, (y os negáis, por amor y fervor, a deponer al hijo de vuestro hermano) por la conocida ternura de vuestro corazón y un remordimiento gentil, amable y femenino hacia vuestros parientes y otros congéneres, os hago saber que, aceptéis o no, el hijo de vuestro hermano jamás será nuestro rey. Pondremos a otro en el trono para desgracia de vuestra casa real. Con esta decisión nos marchamos. Venid ciudadanos. ¡Por las llagas de Cristo, basta ya de ruegos!


RICARDO

34¡Oh, noble Buckingham, no blasfeméis!

(Salen Buckingham, el alcalde y otros.)


CATESBY

35Llamadle, dulce príncipe, y aceptad su ofrecimiento. Si os negáis todo el reino será un lamento.


RICARDO

36¿Queréis atosigarme con un mundo de responsabilidades? Llamadles vos. No soy de piedra, sino vulnerable a vuestras amables súplicas, aunque sean contra mi conciencia y mi corazón. (Sale Catesby. Entran BUCKINGHAM y el resto.)Primo Buckingham y demás hombres respetables: ya que queréis echar sobre mi espalda el peso de la grandeza, lo quiera yo o no, soportaré la carga con resignación. Pero si algún día vuestra imposición trae secuelas (negras o sucios reproches), yo me lavo las manos de cualquier mancha impura porque me habéis forzado. ¡Sabe Dios, como podéis ver, cuán lejos estoy de apetecer todo esto!


ALCALDE

37¡Dios bendiga a vuestra gracia! Así lo vemos y así lo contaremos.


RICARDO

38Si así lo contáis, contaréis la verdad.


BUCKINGHAM

39Os saludo entonces con vuestro título real: ¡Viva Ricardo, digno rey de Inglaterra!


TODOS

40¡Amén!


BUCKINGHAM

41¿Os complace ser coronado mañana?


RICARDO

42Cuando os plazca, ya que así lo queréis.


BUCKINGHAM

43Mañana, pues, coronaremos a vuestra gracia. Nos despedimos rebosantes de alegría.


RICARDO

44¡Vamos, reanudemos nuestra cristiana labor! ¡Adiós primo, adiós queridos amigos!

(Salen)


ACTO IV

ESCENA I

(En los alrededores de la Torre de Londres)

(Entran la REINA ISABEL, su hija ISABEL, LA DUQUESA DE YORK, EL MARQUÉS DE DORSET y ANA.)


DUQUESA

1¿Quién anda ahí? (Mi nieta Plantagenet llevada de la mano por su gentil tía de Glóster. Van a la Torre, por el amor de su corazón puro, a saludar al joven príncipe.) Buen día, hija.


ANA

2¡Dios conceda a vuestras dos gracias un día rebosante de alegría y felicidad!


ISABEL

3Y a vos también, bondadosa hermana. ¿Adónde os dirigís?


ANA

4A la Torre, con la misma intención que vosotras, a saludar a los jóvenes príncipes.


ISABEL

5Gracias, querida hermana; entremos juntas. (Entra BRAKENBURY.)Y aquí entra el alguacil. Señor alguacil, permitidnos saber cómo están el príncipe y mi hijito York.


BRAKENBURY

6Están bien, querida señora. Os ruego me disculpéis, pero no puedo consentir la visita: el rey ha dado órdenes estrictas.


ISABEL

7¿El rey? ¿Quién es el rey?


BRAKENBURY

8Quiero decir el señor protector.


ISABEL

9¡Que el Señor le proteja a él del título real! ¿Ha puesto fronteras entre mis niños y yo? Yo soy su madre; ¿quién puede prohibir que les vea?


DUQUESA

10Yo soy la madre de su padre y les veré.


ANA

11Yo soy tía por ley y madre por amor. Llévame ante ellos y cargaré con la culpa, asumiendo tu responsabilidad por mi cuenta y riesgo.


BRAKENBURY

12¡No, señora, no! No lo puedo permitir. Lo he jurado, disculpadme.

(Sale Brakenbury. Entra STANLEY.)


STANLEY

13Si os hubiera encontrado una hora más tarde, me habría dirigido a vuestra gracia de York como respetable y considerada madre de dos bellas reinas. (A Ana)Señora, venid, debéis ir a la catedral para ser coronada reina de Ricardo.


ISABEL

14¡Ay, cortadme el lazo del corpiño en dos para que mi oprimido corazón pueda latir, o me desmayaré por estas fatales noticias!


ANA

15¡Crueles noticias! ¡Oh, ruin mensaje!


DORSET

16Mantened el ánimo, señora. ¿Cómo está vuestra gracia?


ISABEL

17¡Oh, Dorset, no me hables, huye! La destrucción y la muerte te husmean los talones. El nombre de una madre representa una amenaza para sus hijos. Si quieres dejar atrás la muerte, surca los mares y reúnete con Richmond, fuera del alcance de este infierno. ¡Vete, huye de este matadero si no quieres engrosar el número de muertos! ¡Deja que muera yo bajo la maldición de Margarita, sin ser madre, ni esposa, ni reina de Inglaterra!


STANLEY

18¡Muy buen consejo, señora! (A Dorset)No perdáis el tiempo. Enviaré (por ti) una carta a mi hijo, que se encontrará con vos por el camino. No os quedéis aquí ni un minuto más, pues os pueden apresar.


DUQUESA

19¡Oh mísero viento que soplas maldad! ¡Oh, maldito vientre mío, nido de muerte que has dado a luz un reptil de mirada asesina!


STANLEY

20Vamos, señora, vamos; a toda prisa me han mandado a por vos.)


ANA

21(Iré en contra de mi voluntad) ¡Quiera Dios que la dorada corona que se ajuste a mis sienes sea de hierro candente para que me abrase el cerebro! ¡Que me unjan con veneno en lugar de agua bendita, para caer muerta antes de oír "¡Dios salve a la reina!"


ISABEL

22Pobre alma, no envidio tu gloria, ni te deseo ningún mal que aliviara mi pesar.


ANA

23¿No? ¿Por qué no? Quien ahora es mi marido se me acercó, apenas lavadas sus manos de la sangre de mi primer marido, (aquel ángel,) mientras yo velaba llorando el cadáver de Enrique, aquel santo. Miré a Ricardo a la cara y le dije: "Te maldigo por hacer de mí, tan joven, una viuda tan vieja; cuando te cases, que el dolor aceche tu lecho; y que tu esposa, si hay alguna perturbada que quiera serlo, sea más desdichada por tu vida que yo por la muerte de mi marido." Y antes de que pudiera volver a maldecirle, en un instante, mi corazón de mujer cayó cautivo de sus melosas palabras, convirtiéndome en objeto de mi propia maldición. No he podido disfrutar ni una sola hora del dorado rocío del sueño en su cama; más bien me mantienen despierta sus terribles pesadillas. Me odia por ser una Warwick como mi padre, y no dudo que a corto plazo se librará de mí.


ISABEL

24¡Pobre corazón, adiós, compadezco tus penas!


ANA

25No más de lo que mi alma lamenta las vuestras.


DORSET

26¡Adiós, triste destinataria de la gloria!


ANA

27¡Adiós, pobre alma, que te despides de ella!


DUQUESA

28 (A Dorset)¡Reúnete con Richmond, que la buena fortuna te guíe! (A Ana)¡Reúnete con Ricardo, que los ángeles te compadezcan! (A Isabel)¡Refúgiate en el santuario, que los buenos pensamientos te consuelen! Yo me retiro a mi tumba, donde la paz y el descanso yacerán conmigo. Ochenta años viendo sufrimiento, cada hora de alegría seguida de siete días de pesar.


ISABEL

29¡Esperad un momento! ¡Mirad atrás conmigo hacia la Torre! ¡Tened compasión, piedras vetustas, de esos tiernos niños a quienes la envidia encierra entre vuestros muros! Áspera cuna para mis preciosos pequeños, nodriza andrajosa y grosera, vieja resentida compañera de juegos, ¡ay!, de mis tiernos príncipes. ¡Tratad bien a estos mozos! ¡Adiós a vuestras piedras con inútiles sollozos!

ESCENA II

(En palacio)

(Suenan trompetas. Entran RICARDO, BUCKINGHAM, CATESBY, RATCLIFFE, LOVELL y otros.)


RICARDO

1¡Apartaos (todos)! ¡Buckingham!


BUCKINGHAM

2¡Mi bondadoso soberano!


RICARDO

3Dame la mano. (Sube al trono. Suenan las trompetas.)Como rey Ricardo me siento tan alto gracias a tu ayuda y consejo. ¿Será esta gloria flor de un día o podremos gozarla mucho tiempo?


BUCKINGHAM

4¡Vivamos esta gloria, y que dure para siempre!


RICARDO

5¡Ay, Buckingham, ahora te pongo a prueba para ver si tu brillo es de oro de ley! Quien vive es el joven Eduardo; ya sabes qué quiero decir.


BUCKINGHAM

6Decidlo, mi amado señor.


RICARDO

7Pero, Buckingham, digo que quiero ser rey.


BUCKINGHAM

8¡Ya lo sois, mi señor, y tres veces proclamado!


RICARDO

9¡Ja! ¿Yo, rey? ¡Sí, ya sé! ¡Pero Eduardo vive!


BUCKINGHAM

10¡Así es, noble príncipe!


RICARDO

11¡Así es, por desgracia: “noble príncipe”, pues Eduardo aún sigue vivo! Primo, nunca fuiste tan duro de mollera. ¿Lo quieres más claro aún? ¡Quiero muertos a esos bastardos, y los quiero ya! ¿Qué dices? Sé rápido y breve.


BUCKINGHAM

12Vuestra gracia puede hacer lo que le plazca.


RICARDO

13¡Uy, uy! Te has quedado helado y tu ayuda congelada. Dime, ¿hay consenso entre nosotros sobre su muerte?


BUCKINGHAM

14Dadme un respiro, querido señor, antes de daros mi opinión. Os contestaré de inmediato.

(Sale.)


CATESBY

15El rey está furioso, se muerde el labio.


RICARDO

16( Converso con tontos estúpidos y mocosos irresponsables; no me sirven los que miran con ojos compasivos. ¡El ambicioso Buckingham se vuelve cauto!) ¡Muchacho!


PAJE

17¿Mi señor?


RICARDO

18¿Conoces a alguien que se deje tentar por una bolsa de oro corrupto para entregarse a una sangrienta misión?


PAJE

19Conozco a un señor muy enfadado, escaso de medios pero con abundante arrogancia, para quien el oro vale más que veinte oradores, y se prestará a lo que sea necesario.


RICARDO

20¿Cómo se llama?


PAJE

21Su nombre es Tyrrel.


RICARDO

22Le recuerdo de algo. ¡Llámale! (Sale paje.)(Aparte)El ingenioso y retorcido Buckingham ya no es mi consejero. ¡Tanto tiempo aguantando incansable, y ahora se toma un respiro! ¡Que se lo tome! (Entra STANLEY.)Noble Stanley, ¿qué noticias traes?


STANLEY

23Sabed, mi querido señor, que Dorset ha huido para unirse a Richmond.


RICARDO

24Ven aquí, Catesby. (Haz correr el rumor de que mi esposa Ana está gravemente enferma; daré orden para que la tengan encerrada. Búscame a un pobre y mezquino caballero para casarlo en seguida con la hija de Clarence. El hijo es tonto, no le tengo miedo. ¡No te quedes durmiendo! Te repito) Haz correr el rumor de que Ana, mi esposa, está gravemente enferma y a punto de morir. No debo abrigar vanas esperanzas, sólo aumentarían mi dolor. (Sale Catesby.)Debo casarme con la hija de mi hermano, o mi reino se elevará sobre arenas movedizas. Asesino a sus hermanos y me caso con ella. ¡Juego fuerte! Pero en sangre estoy tan bañado que el pecado lava el pecado. Estos ojos no albergan ni una lágrima de compasión. (Entra TYRREL.)¿Te llamas Tyrrel?


TYRREL

25James Tyrrel, vuestro súbdito más obediente,


RICARDO

26¿De verdad lo eres?


TYRREL

27Probadme, mi señor.


RICARDO

28¿Estás dipuesto a matar a un amigo mío?


TYRREL

29Haré lo que digáis, pero preferiría matar a dos enemigos.


RICARDO

30¡Has dado en el clavo! Son dos enemigos declarados que perturban mi sosiego e interrumpen mi dulce sueño. De ellos quiero que te encargues, Tyrrel, de los bastardos que están en la Torre.


TYRREL

31Dadme recursos para llegar a donde están y yo os liberaré de vuestro temor.


RICARDO

32Eso me suena a música celestial. Acércate Tyrrel, toma este salvoconducto y escucha lo que te voy a decir. (Le susurra al oído).Eso es todo; cuanto antes me informes que la misión está cumplida, más te querré y recompensaré.


TYRREL

33Les despacharé de inmediato.


RICARDO

34¿Tendré noticias tuyas antes de acostarme?


TYRREL

35Las tendréis, mi señor.

(Sale Tyrrel.)

(Entra BUCKINGHAM.)


BUCKINGHAM

36Mi señor, ya reflexioné sobre lo que me pedíais.


RICARDO

37Bien, déjalo estar. Dorset ha huido con Richmond.


BUCKINGHAM

38Ya lo sé, mi señor.


RICARDO

39Stanley, es hijo de tu esposa. Vigílala.)


BUCKINGHAM

40Mi señor, os reclamo lo que me prometisteis por vuestro honor y vuestra fe: que me entreguéis el condado de Hereford y todos sus bienes (que vos me prometisteis).


RICARDO

41Stanley, vigila a tu esposa; si le envía cartas a Richmond, tú responderás por ello.)


BUCKINGHAM

42¿Qué responde su majestad a mi justa petición?


RICARDO

43Recuerdo cuando Enrique VI presagió que Richmond, siendo aún un simple mocoso irritable, llegaría a ser rey. Rey, ya veremos, ya veremos...


BUCKINGHAM

44¡Mi señor!


RICARDO

45¿Cómo puede ser que no adivinase que le mataría yo, si me tenía delante?


BUCKINGHAM

46¡Mi señor, vuestra promesa sobre el condado...!


RICARDO

47¡Richmond! Cuando estuve en Exeter por última vez el alcalde me enseñó cortésmente un castillo llamado Rougemont; y al oír el nombre me alarmé, pues un poeta irlandés me dijo una vez que no viviría mucho tiempo después de ver a Richmond.


BUCKINGHAM

48¡Mi señor!


RICARDO

49¡Ay! ¿Qué hora es?


BUCKINGHAM

50Me atrevo a recordarle a su gracia lo que me prometió.


RICARDO

51Bueno, bueno, ¿pero qué hora es?


BUCKINGHAM

52Van a dar las diez.


RICARDO

53Pues que las den.


BUCKINGHAM

54¿Por qué?


RICARDO

55Porque como un cencerro me estás dando jaqueca con tanto ruego mientras medito. Hoy no estoy en vena generosa.


BUCKINGHAM

56¿Podéis dar respuesta a mi reclamación?


RICARDO

57Me estás irritando. Hoy no estoy en vena.

(Salen todos menos Buckingham.)


BUCKINGHAM

58¿Y eso es todo? ¿Con este desprecio me paga los servicios prestados? ¿Para eso le hice rey? Huiré a Brecknock y de Hastings me acordaré; mientras conserve la cabeza, esto haré.

(Sale.)

ESCENA III

(Entra TYRREL.)


TYRREL

1Ya se ha ejecutado el acto sangriento, la acción más infame de horrenda masacre que esta tierra haya conocido. Soborné a Dighton y Forrest para que consumaran esta despiadada carnicería, y a pesar de ser viles matarifes y perros sanguinarios, lloraron como niños (tiernos y) compasivos al contarme la triste historia de su muerte. "Ahí yacen", dijo Dighton, "los inocentes niños, agarrados uno al otro con sus brazos de alabastro. Sus labios, cuatro rosas rojas en un tallo, besándose en la plenitud del estío. Vi un libro de oraciones sobre su almohada que casi me hizo cambiar de opinión, pero el Diablo..." Ahí dejó de hablar un criminal, pero el otro siguió: "Hemos sofocado la más dulce obra de la naturaleza desde el principio de la creación." Abrumados por la mala conciencia y el remordimiento, no podían ni hablar, así que les dejé ir. Yo rendiré cuentas al sanguinario rey. (Entra RICARDO.)Y aquí entra. Salud, mi soberano señor.


RICARDO

2¡Querido Tyrrel! ¿Hay buenas noticias para mí?


TYRREL

3Si os hace feliz que se haya cumplido lo que encargasteis, son buenas noticias, pues ya está hecho.


RICARDO

4¿Comprobaste en persona que estaban bien muertos?


TYRREL

5Lo hice, mi señor.


RICARDO

6¿Y enterrados, amable Tyrrel?


TYRREL

7El capellán de la Torre les ha enterrado, pero dónde, ya no lo sé.


RICARDO

8Preséntate ante mí después de la cena y ya entrarás en detalles sobre su muerte. Mientras tanto, piensa de qué manera te puedo recompensar. Hasta entonces, adiós.


TYRREL

9Me retiro humildemente con vuestro permiso.

(Sale Tyrrel.)


RICARDO

10(Al hijo de Clarence lo tengo cercado, a su hija, mezquinamente comprometida en matrimonio,) Los hijos de Eduardo duermen en el seno de Abraham y mi esposa Ana ya le ha dado las buenas noches a este mundo. Tengo noticia de que Richmond (el bretón) quiere casarse con la pequeña Isabel, hija de mi hermano, para optar (orgullosamente) a la corona con esa alianza. ¡Voy a por Isabel como un pretendiente galante y victorioso!

(Entra RATCLIFFE.)


RATCLIFFE

11¡Mi señor!


RICARDO

12¿Traes buenas o malas noticias, para entrar tan bruscamente?


RATCLIFFE

13Malas noticias, mi señor. Ely se ha unido a Richmond. Y Buckingham se ha rebelado, y con el apoyo de los galeses aumenta sus tropas.


RICARDO

14Me preocupa más la unión de Ely con Richmond que el poderío de Buckingham, juntado a toda prisa. Ven; he aprendido que un comentario alarmado conduce al retraso, y el retraso a la impotencia y la súplica. ¡Que la ardiente urgencia me dé alas, sea un Mercurio de Júpiter y mensajero de un rey! Reúne a los hombres. Mi consejo será mi protección. Rápido, que ya ocupa el campo de batalla la traición.

(Salen.)

ESCENA IV.

(Entra MARGARITA.)


MARGARITA

1Ya madura la época de prosperidad y cae en la boca podrida de la muerte. Merodeo entre bambalinas para presenciar la caída de mis enemigos; soy testigo de un prólogo dramático, y espero que en Francia el desenlace sea tan negro, amargo y trágico. (Entran la DUQUESA DE YORK y la REINA ISABEL.)Ocúltate, desdichada Margarita. ¿Quién viene ahí?


ISABEL

2¡Ay, mis pobres príncipes, mis tiernos infantes, mis flores recién abiertas arrancadas de cuajo! Si vuestras almas aún revolotean en el aire antes de ser prendidas por el juez perpetuo, detened vuestras ligeras alas ante mí y escuchad el lamento de vuestra madre.


MARGARITA

3(Aparte)¡Deteneos ante ella! ¡Decid que, diente por diente, el alba de vuestra infancia se eclipsó en noche de muerte!


DUQUESA

4Tantas miserias me han roto la voz que mi lengua, hastiada de amargura, se ha quedado quieta y silenciosa. ¿Eduardo Plantagenet, por qué estás muerto?


MARGARITA

5(Aparte)Plantagenet por Plantagenet, la balanza se iguala. Con un Eduardo por otro Eduardo, la deuda mortal se salda.


ISABEL

6¿Abandonas, oh Dios, a estas mansas ovejas y las arrojas a las entrañas del lobo? ¿Estabas dormido cuando ocurrió?


MARGARITA

7(Aparte)Como cuando mataron al bendito Enrique, ¡y a mi querido hijo!


DUQUESA

8Vida muerta, vista ciega, vivo espectro de mortalidad; proscenio del horror, vergüenza del universo, carne de tumba profanada por la vida; breve recuerdo de infames días (se sienta),descansa tu inquietud sobre la leal tierra de Inglaterra, tan deslealmente embriagada con sangre inocente.


ISABEL

9¡Lástima que no me ofrezcas una tumba donde ocultar mis huesos en lugar de un triste asiento donde descansar! (Se sienta)¿Quién tiene más motivos para lamentarse que nosotras?


MARGARITA

10Si una tristeza entrada en años merece reverencia, dadme el beneficio de su soberanía y dejad que mis lamentos se expresen primero. Si la tristeza se puede compartir, reflejad vuestros lamentos en los míos. Yo tenía un Eduardo hasta que le mató un Ricardo; yo tenía marido, hasta que le mató un Ricardo. Tú tenías un Eduardo hasta que le mató un Ricardo; tú tenías un Ricardo hasta que le mató un Ricardo.


DUQUESA

11Yo también tenía un Ricardo, y tú le mataste; yo también tenía un Rutland, y tú apoyaste su muerte.


MARGARITA

12Tú tenías también un Clarence, y le mató Ricardo. De la perrera de tu vientre salió un infernal perro de presa que nos persigue hasta la muerte. ¡Ese perro, que antes de abrir los ojos ya tenía dientes para matar corderos y beberse su sangre! ¡Ese gran tirano de la tierra, que reina ante los dolidos ojos de sus llorosas víctimas! ¡Ese sucio falsificador de la obra de Dios que tu vientre soltó y nos hostiga hasta la tumba! ¡Oh Dios justo, recto y sincero! ¡Cómo te agradezco que ese perro de presa devore a las otras crías del vientre de su madre y la haga compañera nuestra en el banco de las plañideras!


DUQUESA

13Esposa de Enrique, no te regodees en mis penas, pues Dios es testigo de que lloré las tuyas.


MARGARITA

14Tendréis que soportarme, estoy hambrienta de venganza y soy capaz de arañar por verla. Tu Eduardo muerto, el que mató a mi Eduardo; tu otro Eduardo compensa el mío, y tu joven York es mero complemento, porque ni los dos juntos alcanzan el valor de mi pérdida. Tu Clarence muerto, el que apuñaló a mi Eduardo. Y los espectadores de esta obra delirante, el adúltero Hastings, Rivers (Vaughan) y Grey, tempranamente apagados en su tumba crepuscular. Ricardo aún vive, emisario negro del infierno que le envía como agente para conseguir almas (y enviárselas). Pero cerca está su triste final, que a nadie entristecerá. ¡Ábrase la tierra, arda el infierno, rujan los demonios y recen los santos para llevárselo de aquí! ¡Le pido a Dios que cancele el contrato de su vida, para que yo, aún viva, pueda decir: "El perro ha muerto"!


ISABEL

15Tú presagiaste que llegaría la hora en que te pidiera ayuda para maldecir a esa araña deforme, a ese horrendo sapo jorobado.


MARGARITA

16Te llamé entonces presuntuoso reflejo de mi fortuna. Te llamé pobre sombra, boceto de reina, mero artificio de lo que yo una vez fui; el prólogo de un penoso espectáculo con principio brillante y final lamentable; una madre despreciada con dos bellos hijos; un simple sueño de lo que quisiste ser; blanco de los más peligrosos ataques; un simple esbozo de dignidad, un suspiro, una burbuja; un apunte de reina para terminar de comparsa. ¿Dónde está ahora tu marido? ¿Y tus hermanos? ¿Y tus hijos? ¿Y tu alegría? ¿Quién se arrodilla ante ti, te halaga y dice: "Dios salve a la reina"? ¿Dónde están los caballeros que se inclinaban delante de ti para halagarte? ¿Dónde están las tropas que se agolpaban detrás tuyo? Recita todo esto y verás en qué te has transformado. De alegre esposa en viuda desconsolada; de madre feliz en madre de lamentos; de suplicada en suplicante; de reina mimada en desdichada; de temida en temerosa; de mofarte de mí a mofada por mí; de estar al mando a que nadie te obedezca. Así gira la rueda de la fortuna. ¡Me arrebataste la corona! ¡Arrebátame la justa proporción de mi dolor! Tu cuello orgulloso lleva ahora la mitad de mi yugo, del que escapa mi triste cabeza para que soportes toda la carga. ¡Adiós, esposa de York y reina de la desgracia, estas penas de Inglaterra me harán reir en Francia!


ISABEL

17¡Tú, tan experta en maldiciones, quédate y enséñame a maldecir a mis enemigos!


MARGARITA

18No duermas de noche y ayuna de día; compara tu gloria muerta con tu desdichada vida; piensa que tus niños eran aún más bellos, y su asesino aún más horrendo. Mejorar a la víctima empeora al verdugo: darle vueltas a esto te enseñará a maldecir.


ISABEL

19¡Mi palabra es débil, que la tuya le preste energía!


MARGARITA

20Tu dolor la hará afilada y fuerte como la mía.

(Sale Margarita.)


DUQUESA

21¿Por qué está la desgracia tan llena de palabras?


ISABEL

22¡Defensoras de viento para el lamento de sus clientes! ¡Herederas de aire para alegrías sin testamento! ¡Pobres palpitantes oradoras de miseria! ¡Dejadlas sitio! Ayudar no ayudan nada, sólo un leve alivio del corazón.


DUQUESA

23¡Entonces no callemos! ¡Ven conmigo y que el aliento de palabras amargas ahogue a ese maldito hijo mío así como él ahogó a tus dos dulces retoños! ¡Suena la trompeta, sé pródiga en acusaciones!

(Entra RICARDO y su séquito, incluido CATESBY.)


RICARDO

24¿Quién me cierra el paso?


DUQUESA

25¡Quien tendría que haberlo cerrado a tiempo sofocándote en su vientre maldito por todos los crímenes que has cometido!


ISABEL

26Una corona de oro te tapa la frente que debería llevar marcada a hierro y fuego la muerte del príncipe, dueño legítimo de esa diadema, y de mis pobres hijos y hermanos. Dime, villano, ¿dónde están mis niños?


DUQUESA

27Horrendo sapo, ¿dónde está tu hermano Clarence? (¿Y el pequeño Ned Plantagenet, su hijo?)


ISABEL

28¿Dónde están Rivers (Vaughan) y Grey?


DUQUESA

29¿Dónde está Hastings?


RICARDO

30¡Que suenen las trompetas! ¡Que redoblen los tambores! ¡Que el cielo no oiga cómo vociferan estas charlatanas contra el ungido de Dios! ¡Tocad! (Suenan).Mantened la calma y dirigíos a mí con respeto, o con estruendosos sones de guerra sofocaré vuestros lamentos.


DUQUESA

31¿Eres mi hijo?


RICARDO

32Gracias a Dios, mi padre y vuestra gracia.


DUQUESA

33Pues escucha pacientemente mi impaciencia.


RICARDO

34Señora, en algo os he salido: no aguanto un tono de reproche.


DUQUESA

35¡Déjame hablar!


RICARDO

36Hacedlo, pero no os escucharé.


DUQUESA

37Seré suave y moderada en mis palabras.


RICARDO

38Y breve, madre, pues tengo prisa.


DUQUESA

39¿Tienes prisa? Pues sabe Dios que te alumbré pacientemente con tormento y agonía.


RICARDO

40¿Y no llegué yo por fin a consolaros?


DUQUESA

41¡Por la santa cruz, sabes que no! Viniste a este mundo para hacer de él mi infierno. ¡Qué pesarosa carga fue tu nacimiento!; irritable y caprichosa tu infancia; aterradores, desesperantes, salvajes y furiosos tus días de escuela; atrevida, temeraria y desafiante tu adolescencia; y tu edad adulta, orgullosa, hipócrita, maliciosa y sanguinaria; más dañina cuanto más suave, más odiosa cuanto más amable. ¡Dime una sola hora en que haya gozado con tu compañía!


RICARDO

42Cuando Humphrey Hower invitó a vuestra gracia a desayunar sin que yo os acompañara. Si tan falto de gracia soy a vuestros ojos, permitidme marchar y no os ofenderé, señora. ¡Que redoblen los tambores!)


DUQUESA

43¡Por favor, déjame hablar!


RICARDO

44Vuestras palabras son muy amargas.


DUQUESA

45Escúchame un momento, pues nunca más te volveré a hablar.


RICARDO

46¡Adelante!


DUQUESA

47O bien morirás por los justos designios de Dios antes de que esta guerra te convierta en triunfador, o bien seré yo quien muera de vieja y de dolor para no volver a mirarte a la cara. ¡Llévate pues mi más cruel maldición! ¡Que el día de la batalla caiga sobre ti con más peso que toda la armadura que lleves! Mis oraciones estarán de parte de tu enemigo, y las pequeñas almas de los hijos de Eduardo infundirán ánimo a tus contrincantes prometiéndoles éxito y victoria. ¡Eres un personaje sangriento, y sangriento será tu fin! ¡La vergüenza te asiste en vida y te sisgue hasta tu muerte ruin!

(Sale).


ISABEL

48Aunque tengo más motivos, tengo menos fuerzas para maldecir; simplemente diré “¡Amen!” a sus palabras.)


RICARDO

49(A Isabel) Quedaos, señora, quiero hablar con vos.


ISABEL

50No me quedan más hijos de sangre real por asesinar. Mis hijas serán monjas de convento, no reinas de lamento. ¡No atentes contra sus vidas.


RICARDO

51Tenéis una hija llamada Isabel; virtuosa y bella, noble y digna de majestad.


ISABEL

52¿Y por eso ha de morir? ¡Déjala vivir, y yo corromperé su virtud, mancharé su belleza, mentiré, acusándome infiel a la cama de Eduardo, y arrojaré sobre ella un velo de infamia! ¡Para que viva sana y salva en esta matanza sangrienta diré que no es hija de Eduardo!


RICARDO

53No mancilléis su nacimiento, es una princesa soberana.


ISABEL

54Diré que no lo es para salvar su vida.


RICARDO

55Su vida es más segura por simple nacimiento.


ISABEL

56Y por esa seguridad murieron sus hermanos.


RICARDO

57Las estrellas les fueron adversas en su nacimiento.


ISABEL

58No, los familiares malignos les fueron adversos en su vida.


RICARDO

59¡Los designios del destino son inevitables!


ISABEL

60¡Cierto, si los designa quien evita la gracia de Dios! Mis hijos estaban destinados a una muerte virtuosa si el destino te hubiera bendecido con una vida virtuosa.


RICARDO

61Habláis como si yo hubiera asesinado a mis sobrinos.


ISABEL

62¡Sobrinos, sí! Y su tío les privó de reino, familia, consuelo, libertad y vida. Sea de quien sea la mano que atravesó sus tiernos corazones, tú diste la orden. Sin duda el puñal asesino era romo hasta que se afiló con tu corazón de piedra para clavarse en las entrañas de mis corderos. Pero para que mi constante lamento no apacigüe mi agitado pesar, mi lengua no debe nombrar a mis niños en tus oídos hasta que mis uñas se claven como anclas en tus ojos y yo, náufraga en esta bahía de muerte como una pobre barca sin cabos ni velas, me estrelle en pedazos contra tu rocoso pecho.


RICARDO

63¡Señora, ojalá tenga tanto éxito en esta sangrienta y peligrosa guerra como favores os quiero otorgar! ¡Más grandes que todo el daño que os haya podido causar!


ISABEL

64¿Qué favores encubiertos por una cara celestial pueden descubrirse para nuestro bien?


RICARDO

65Encumbrar a vuestros hijos (gentil señora).


ISABEL

66En la Torre, para que les corten la cabeza.


RICARDO

67En las alturas de la dignidad y la fortuna, la alteza imperial de la gloria de esta tierra.


ISABEL

68¡Adulas mi lamento con palabras! ¿Qué estado, honor o dignidad puedes conceder a una hija mía?


RICARDO

69Todo lo que tengo, hasta mi propia persona, para una hija vuestra. ¡Ahogad en el (Lete del) olvido de vuestra alma enojada los tristes recuerdos de todos los males que creéis que yo causé!


ISABEL

70Sé breve, no sea que tu bondad dure menos de lo que tardas en contarla.


RICARDO

71Sabed que amo a vuestra hija con toda mi alma.


ISABEL

72La madre de mi hija te cree con toda la suya.


RICARDO

73¿Qué creéis?


ISABEL

74Que amas a mi hija desde el fondo de tu alma, como amabas a sus hermanos, y desde el amor de mi corazón te lo agradezco.


RICARDO

75No tengas tanta prisa en tergiversar mis palabras. Quiero decir que amo a tu hija con toda mi alma) y deseo hacerla reina de Inglaterra.


ISABEL

76¿Y quién será su rey?


RICARDO

77Quien la hace reina. ¿Quién más puede ser?


ISABEL

78¿Quién, tú?


RICARDO

79Así es. ¿Qué os parece?


ISABEL

80¿Cómo la vas a seducir?


RICARDO

81Espero que me enseñéis, sois quien mejor la conoce.


ISABEL

82¿Atenderás a mis lecciones?


RICARDO

83¡De todo corazón!


ISABEL

84¡Que el hombre que asesinó a sus hermanos le envíe un par de corazones sangrantes con los nombres grabados de "Eduardo" y "York" para que rompa a llorar. Regálale un pañuelo (como hizo Margarita con tu padre,) empapado en (la) sangre (de Rutland), dile que su tono púrpura procede del cuerpo de su querido hermano y pídele que se seque las lágrimas en él. Si con ese cortejo no se enamora de ti, resúmele en una carta todas tus hazañas: ¡que mataste a su tío Clarence, a su tío Rivers y fulminaste a su tía Ana!


RICARDO

85Os burláis de mí, señora; ésa no es manera de conquistar a vuestra hija.


ISABEL

86No hay otra, salvo que cambies de forma y no seas el Ricardo que lo hizo.


RICARDO

87Decidle que lo hice por su amor.


ISABEL

88Entonces te odiará por comprar amor con recursos tan sangrientos.


RICARDO

89Mirad, lo que está hecho no se puede cambiar. El hombre que en un momento comete un error, con el paso del tiempo se arrepiente. Si yo les quité el reino a vuestros hijos, a vuestra hija se lo doy en compensación. Si yo asesiné el fruto de vuestro vientre, para resucitar vuestra descendencia engendraré en vuestra hija la sangre que derramé. Una abuela ama casi tanto como una madre; son como hijos, peldaño más o menos; de vuestra estirpe, de vuestra sangre. Y todo con un solo esfuerzo, salvo la noche de dolor que pasará vuestra hija, como también la pasasteis en su momento. Y si vuestros hijos fueron una carga para vuestra juventud, los míos serán un alivio para vuestra edad. Perdisteis la ocasión de tener un hijo rey, pero a cambio ganáis una hija reina. No puedo compensaros todo lo que quisiera, por tanto aceptad mi generosidad. Dorset, vuestro hijo, cuya alma temerosa marchó con paso enfadado hacia tierra extranjera, será llamado a casa por esta dulce alianza para elevados ascensos y gran dignidad. El rey que llama esposa a vuestra bella hija llamará hermano a tu Dorset. De nuevo seréis madre de rey, y todas las ruinas de los tiempos de pesar serán reparadas con la riqueza de una doble alegría. ¡Se nos presentan buenos tiempos por delante! Las lágrimas que derramaron vuestros ojos se transformarán en perlas de Oriente (devolviéndoos el préstamo con intereses que multiplican por veinte vuestra felicidad). Id entonces, madre, a vuestra hija, y enardeced sus pocos años con vuestra experiencia. Preparad sus oídos para el cortejo de un pretendiente; anidad en su corazón la llama (aspirante) de la realeza (dorada); habladle a la princesa de la felicidad del matrimonio; y cuando mi brazo doblegue a ese rebelde estúpido e inofensivo de Buckingham, regresaré coronado con laureles de victoria y llevaré a vuestra hija a un lecho triunfador, donde le contaré mis hazañas y ella será la única ganadora: la césar del césar.


ISABEL

90¿Y qué le diré, que el hermano de su padre quiere ser su esposo?, ¿su tío, asesino de hermanos y tíos? ¿Quién debo decir que la corteja para que ante Dios, la ley, mi honor y su amor resulte grato a su temprana edad?


RICARDO

91Decidle que la paz de Inglaterra depende de esta alianza.


ISABEL

92Que ella aceptará en plena guerra.


RICARDO

93Decid que el rey, que puede exigir, se lo ruega.


ISABEL

94Que acepte lo que prohibe el Rey de reyes.


RICARDO

95Decidle que será una reina todopoderosa.


ISABEL

96Para ceder su corona, como su madre.


RICARDO

97Decid que la amaré eternamente.


ISABEL

98¿Y cuánto durará la eternidad?


RICARDO

99Toda su vida.


ISABEL

100¿Y cuánto durará su vida?


RICARDO

101Todo lo que el cielo y la naturaleza quieran.


ISABEL

102¡Todo lo que el infierno y Ricardo quieran!


RICARDO

103Decidle que yo, su soberano, soy su humilde servidor.


ISABEL

104Pero a ella, vuestra servidora, le repugna vuestra soberanía.


RICARDO

105Sed elocuente con ella de mi parte.


ISABEL

106Cuanto más parca sea, más sincera parecerá vuestra oferta.


RICARDO

107Entonces contadle parcamente mi oferta de amor.


ISABEL

108¡Parco y falso! Un estilo muy agrio.


RICARDO

109Vuestras argumentos son muy vivos, y muy superficiales.


ISABEL

110¡Oh, no! Mis argumentos están profundamente muertos. ¡Profundamente muertos, pobres hijos, en sus tumbas!


RICARDO

111No toquéis con esas cuerdas, son ya muy antiguas.


ISABEL

112Tocaré hasta que se rompan las cuerdas de mi corazón.


RICARDO

113(Por San Jorge, por la orden de la Jarretiera, por mi corona…


ISABEL

114Profanado, deshonrada, y la tercera, usurpada.


RICARDO

115¡Juro...!


ISABEL

116¡Por nada!, (esto no es ningún juramento! Tu San Jorge, profanado, ya perdió su honor sagrado; tu Jarretiera, deshonrada, empeñó su virtuoso título; tu corona, usurpada, mancilló su gloria real.) Nada hay por lo que puedas jurar (y ser creído); di algo que no hayas ultrajado.


RICARDO

117¡Por este mundo...!


ISABEL

118¡Repleto de tu maldad!


RICARDO

119¡Por la muerte de mi padre...!


ISABEL

120¡Cuya vida deshonraste!


RICARDO

121¡Entonces por mí!


ISABEL

122¡Tú abusas de ti!


RICARDO

123¡Entonces, por Dios!


ISABEL

124¡Tu mayor ultraje es a Dios! Si tú temieras jurar en falso ante Dios, no habrías roto el pacto que mi marido selló ni habrían muerto mis hermanos. Si tú temieras jurar en falso ante Dios, la corona imperial que llevas en la cabeza acariciaría las tiernas sienes de mi hijo, y los dos príncipes estarían con vida, los mismos que ahora tu mala fe ha convertido en compañeros de cama del polvo, en pasto de gusanos. ¿Por qué vas a jurar ahora?


RICARDO

125¡Por el futuro!


ISABEL

126¡Que has envenenado con el pasado! Aún me quedan muchas lágrimas para lavar en el futuro toda tu inmundicia pasada. Y aún viven hijos cuyos padres mataste, perdida juventud que llorarán en su vejez; y aún viven padres cuyos hijos asesinaste, plantas estériles que llorarán en su vejez. No jures por el futuro, ya abusaste de él con el mal uso del pasado antes incluso de que se pudiera usar.


RICARDO

127¡Que mi victoria sobre el (peligroso y hostil) enemigo dependa de mi arrepentimiento! ¡Me maldigo a mí mismo! ¡Que Dios y la fortuna me prohiban ser feliz! ¡Día, no me des luz; noche, no me des descanso; estrellas, poneos en mi contra, si no trato a tu bella y noble hija con un amor profundo, devoción inmaculada y sacros propósitos! De ella depende mi felicidad y la tuya; sin ella se cernirá sobre mí, sobre ti, sobre ella misma, sobre la tierra, y sobre muchas almas cristianas la muerte, la desolación, la ruina y la destrucción. ¡Sólo así podrá evitarse, sólo así se evitará! Por tanto, querida madre, pues así os llamaré, sed abogado de mi amor por ella. Decidle qué soy, no qué fui; no mis méritos pasados, sino los futuros. Apelad a la necesidad y al estado de las cosas, no os desviéis de tan altos designios.


ISABEL

128¿Debo dejarme tentar por el diablo?


RICARDO

129Si el diablo os tienta a hacer el bien.


ISABEL

130¿Debo olvidarme de quién soy?


RICARDO

131Si los recuerdos os causan dolor.


ISABEL

132Pero tú mataste a mis hijos.


RICARDO

133Pero los enterraré en el vientre de vuestra hija, ese nido aromático donde volverán a engendrarse para vuestro consuelo.


ISABEL

134¿Debo conquistar a mi hija para ti?


RICARDO

135Y ser por ello una madre feliz.


ISABEL

136Me marcho. Escribidme pronto, y sabréis por mí lo que piensa.


RICARDO

137Llevadle este beso de sincero amor. (La besa).Adiós. (Sale Isabel).Tonta resignada, mujer voluble y superficial. (Entra RATCLIFFE.)¿Qué noticias traes?


RATCLIFFE

138Poderoso soberano, llega a la costa oeste una flota imponente y en la orilla se amontonan muchos seguidores nuestros dubitativos, asustados, desarmados y poco dispuestos a enfrentarse a ella. Al mando de la flota parece estar Richmond, y espera la ayuda de Buckingham para desembarcar.


RICARDO

139(Que algún veloz amigo avise al duque de Norfolk. Ratcliffe, tú mismo o) ¡Catesby! ¿Donde está?


CATESBY

140Aquí, mi señor.


RICARDO

141¡Avisa al Duque de Norfolk!


CATESBY

142Con toda rapidez, mi señor


RICARDO

143¡Ratcliffe, (ven aquí,) vete a Salisbury, y cuando llegues...! (A Catesby)¡Estúpido villano! ¿Por qué estás aún aquí (y no has ido a ver al duque)?


CATESBY

144Quisiera que vuestra majestad me dijera qué mensaje he de llevar.


RICARDO

145¡Es verdad, Catesby! Dile que reúna el mayor número posible de tropas y que, cuanto antes, se encuentre conmigo en Salisbury.


CATESBY

146Voy.

(Sale).


RATCLIFFE

147¿Y qué he de hacer yo en Salisbury?


RICARDO

148¿Por qué has de ir allí antes que yo?


RATCLIFFE

149Así acaba de ordenarlo su majestad.


RICARDO

150Pues he cambiado de opinión.

Entra STANLEY.


RICARDO

151¿Qué noticias me traéis?


STANLEY

152(Nada tan bueno, mi majestad, para que os complazca escucharlo, ni tan malo para que no se pueda contar.


RICARDO

153¡Vaya, un acertijo! ¡Ni bueno ni malo! ¿Por qué das tantas vueltas con tu cuento cuando puedes coger el camino más corto para contarlo? Una vez más: ¿Qué noticias hay?)


STANLEY

154Richmond se ha echado a la mar.


RICARDO

155¡Pues que se hunda, y que la mar se le eche encima a él! ¡Cobarde renegado! ¿Qué se propone?


STANLEY

156Saberlo no lo sé, poderoso soberano, pero lo presumo.


RICARDO

157¿Qué presumís?


STANLEY

158Que instigado por Dorset (Morton) y Buckingham viene a Inglaterra a reclamar la corona.


RICARDO

159¿Está vacío el trono, enfundada la espada, muerto el rey o sin gobierno el país? ¿Qué sucesor de York queda vivo salvo yo? ¿Quién puede ser rey de Inglaterra, salvo el gran sucesor de York? Entonces decidme, ¿por qué se echa a la mar?


STANLEY

160Si no es por eso, mi soberano, ya no lo sé.


RICARDO

161¿Si no es para convertirse en vuestro soberano ya no sabéis para qué es? Temo que me traiciones y huyas con él.


STANLEY

162No, mi buen señor, no desconfiéis de mí.


RICARDO

163¿Y dónde están tus tropas para enfrentarte con él, tus vasallos, tus seguidores? ¿En la costa oeste ayudando a los rebeldes a desembarcar?


STANLEY

164No, mi señor. Mis seguidores están en el norte.


RICARDO

165(¡Valientes seguidores son para mí!) ¿De qué me sirven a mí en el norte cuando tendrían que estar en el oeste (sirviendo a su soberano)?


STANLEY

166No han recibido órdenes, mi poderoso rey. Dadme permiso para marchar y juntaré todas mis tropas para reunirme con vuestra majestad donde y cuando dispongáis.


RICARDO

167Tú quieres reunirte con Richmond. No me fío de ti.


STANLEY

168Mi poderoso soberano, no tenéis motivo para dudar de mi lealtad. Jamás os he fallado ni os fallaré.


RICARDO

169Id, pues, y reunid a vuestros hombres, pero dejad conmigo a Jorge, vuestro hijo. Que vuestro corazón se mantenga firme, o rodará su cabeza.


STANLEY

170Tratadle como corresponde a mi lealtad.

(Entra un MENSAJERO.)


MENSAJERO 1

171Mi señor, (mis compañeros me informan que) el noble Edward Courtney y (el altivo prelado,) el Obispo de Exeter, (su hermano mayor,) se han rebelado en Devonshire con sus seguidores.

(Entra otro MENSAJERO.)


MENSAJERO 2

172Mi soberano, los Guilford se han sublevado en Kent y a cada hora aumenta su ejército de rebeldes.

(Entra otro MENSAJERO.)


MENSAJERO 3

173Mi señor, las tropas de Buckingham...


RICARDO

174Fuera de aquí, aves de mal agüero, sólo graznáis cánticos de muerte. (Le golpea)Toma, hasta que traigas mejores noticias.


MENSAJERO 3

175La noticia, Majestad, es que las tropas de Buckingham se han desbandado por las inundaciones, y él ha huido sin que nadie le haya encontrado aún.


RICARDO

176Te pido perdón. Ahí tienes mi bolsa para aliviar el golpe. ¿Se le ha ocurrido a alguien recompensar a quien traiga ante mí al traidor?


MENSAJERO 3

177Ya se ha proclamado, mi señor.

(Entra otro MENSAJERO.)


MENSAJERO 4

178Mi señor, el noble (Thomas) Lovel y el marqués de Dorset se han rebelado en Yorkshire. Pero traigo buenas noticias para vuestra majestad. La flota bretona se ha dispersado en medio de un temporal. Richmond mandó un barco a la orilla (en Dorsetshire) para preguntar a los allí reunidos si estaban de su parte. Eran tropas de Buckingham y respondieron que sí, pero Richmond desconfía y ha izado sus velas para regresar a Bretaña.


RICARDO

179Adelante, adelante, estamos en guerra; si no para combatir al enemigo extranjero, sí para derrotar a los traidores de la nación.

(Entra CATESBY.)


CATESBY

180Mi señor, Buckingham ha sido hecho prisionero, esa es la buena noticia. Pero también hay malas. Richmond ha desembarcado en Milford con una poderosa flota.


RICARDO

181¡Rumbo a Salisbury! ¡Mientras hablamos aquí una batalla real se puede ganar o perder! ¡Que alguien se encargue de conducir a Buckingham hacia Salisbury! ¡Los demás venid conmigo!

(Suenan las trompetas. Salen.)

ESCENA V

(Entra STANLEY y SIR CHRISTOPHER.)


STANLEY

1Sir Christopher, dile a Richmond de mi parte que mi hijo está retenido en la pocilga del más sanguinario jabalí. Si me rebelo le cortarán la cabeza, así que aún tengo miedo de unirme a él. (Ve y encomiéndame a tu señor.) Dile también que la reina da su consentimiento de todo corazón para que Richmond se case con su hija. ¿Dónde está Richmond ahora?


CHRISTOPHER

2(En Pembroke, o Harfordwest) En Gales.


STANLEY

3¿De qué hombres de renombre dispone?


CHRISTOPHER

4De don Walter Herbert, el famoso soldado, don Gilbert Talbot, don William Stanley, Oxford, del irreductible Pembroke, don James Blunt, y Rice de Thomas, con valientes tropas, y muchos otros de gran nombre y valía.) Y, si nadie se lo impide, llegarán con sus tropas hasta Londres.


STANLEY

5Reúnete con él. Beso su mano. Mi carta le informa de mis planes. Adiós.


ACTO V

ESCENA I

(Salisbury)

(Entran el ALGUACIL con SOLDADOS y BUCKINGHAM hacia su ejecución.)


BUCKINGHAM

1¿No da su permiso el rey Ricardo para que hable con él?


ALGUACIL

2No, mi buen señor, así que resignaos.


BUCKINGHAM

3¡Hastings, hijos de Eduardo, Grey y Rivers, rey Enrique y tu hijo Eduardo, y todos los desaparecidos bajo mano por algún acto de sucia y corrupta injusticia! ¡Si vuestras tristes almas aún pueden contemplar a través de las nubes este momento, aunque sólo sea por venganza burlaos de mi destrucción! ¿Hoy es el día de las ánimas, no?


ALGUACIL

4Lo es.


BUCKINGHAM

5Pues el día de las ánimas es el día del juicio final de mi cuerpo. ¡Ojalá hubiera sido el día de mi juicio final cuando yo traicioné a los hijos del rey Eduardo y a los aliados de su esposa, el día que juré morir por aquel en quien más confiaba y que ahora me traiciona! Pero es éste, justo este día de las ánimas cuando recibo el castigo aplazado a mis infamias. El Altísimo que todo lo ve y de quien yo me burlaba vuelve mi falsa plegaria contra mí, dándome de veras lo que le pedí de broma. Él hace que las espadas de los malvados tuerzan sus puntas contra el pecho de sus dueños. La maldición de Margarita se estrecha alrededor de mi cuello: "Cuando él te destroce de dolor el corazón, recuerda que Margarita lo presagió". Llevadme, oficiales, al tajo de la vergüenza. El crimen con crimen se paga, la culpa con culpa se salda.

ESCENA II

(Entran RICHMOND, OXFORD, BLUNT, HERBERT y otros con tambor y colores.)


RICHMOND

1Compañeros de armas, mis más queridos amigos, aunque magullados bajo el yugo de la tiranía, avanzamos sin impedimentos hacia las entrañas de nuestra tierra y recibimos de mi padre Stanley palabras de ánimo y aliento. El maligno y sanguinario jabalí expoliador que asoló vuestros campos de estío y vuestros fértiles viñedos, que se bebe vuestra sangre como si fuera bazofia y de vuestras entrañas destripadas hace su puchero; ese asqueroso puerco se encuentra ahora en el centro de la isla, cerca de Leicester, nos informan. De Tamworth está apenas a un día de camino. Sigamos adelante, valientes amigos, en el nombre de Dios, a recoger la cosecha de la paz eterna tras este sangriento episodio de guerra encarnizada.


OXFORD

2La conciencia de cada hombre es un millar de hombres que luchan contra el culpable homicida.


HERBERT

3No dudo que sus amigos se unirán a nosotros.


BLUNT

4No tiene más amigos que los que le tienen miedo, y cuando más les necesite huirán de su lado.


RICHMOND

5Todo nos favorece. ¡En nombre de Dios, avancemos! La esperanza sincera es veloz y vuela con alas de golondrina. Hace del humilde un rey, y del rey, un dios.)

ESCENA III

(El campo de Bosworth)

(Entra el REY RICARDO, NORFOLK, RATCLIFFE y el CONDE DE SURREY con otros.)


RICARDO

1Montad aquí la tienda, en el campo de Bosworth. (Montan la tienda).Mi señor de Surrey, ¿por qué está tan triste vuestro semblante?


SURREY

2Mi corazón está diez veces más contento que mi aspecto.


RICARDO

3¡Mi señor de Norfolk!


NORFOLK

4Sí, vuestra graciosa majestad.)


RICARDO

5¿Mañana habrá tortas, no?


NORFOLK

6Para dar y tomar, mi señor.


RICARDO

7¡Arriba con la tienda! Dormiré aquí esta noche, ¿pero dónde mañana? Igual da. ¿Quién ha hecho cuentas del número de traidores?


NORFOLK

8Seis o siete mil como máximo.


RICARDO

9¡Bah, nuestro regimiento triplica esa cifra! Además, el nombre del rey es un firme estandarte que no tiene el enemigo. ¡Arriba con la tienda! (Vamos, nobles caballeros, estudiemos el terreno. Llamad a los hombres mejor dotados para el mando.) ¡Que no falte disciplina, que no haya retraso! Pues mañana nos espera un día ajetreado!

[(La tienda está lista) (Salen por un lado.) (Entran, por otra puerta, RICHMOND, SIR WILLIAM BRANDON, OXFORD, y HERBERT, BLUNT y otros, que montan la tienda de Richmond en el otro lado del escenario.)


RICHMOND

10El hastiado sol ha tenido un crepúsculo dorado y la brillante estela de su carroza de fuego anuncia un buen día para mañana. Noble William Brandon, llevaréis mi estandarte; nobles Oxford, Brandon, y vos, noble Walter Herbert, quedaos conmigo. El conde de Pembroke está al frente de su regimiento; buen capitán Blunt, dadle las buenas noches de mi parte y decidle que le quiero ver a las dos de la mañana en mi tienda. Y hay un cosa más que quiero que hagáis por mí: ¿sabéis dónde se encuentra acampado el noble Stanley?


BLUNT

11Salvo que me hubiera confundido con los estandartes, y estoy seguro de que no es así, su regimiento se encuentra por lo menos a media milla al sur de los del poderoso rey.


RICHMOND

12Si es posible hacerlo sin riesgo, gentil Blunt, encuentra los medios para hablar con él y entrégale esta urgente misiva.


BLUNT

13Por mi vida que lo haré, mi señor. ¡Que Dios vele vuestro tranquilo sueño!


RICHMOND

14Buenas noches, buen capitán Blunt. (Sale Blunt.)Traedme pluma y papel a la tienda; diseñaré la estrategia de nuestra batalla, informaré a cada general sobre sus funciones y distribuiré equitativamente nuestras reducidas tropas. Venid, caballeros, a mi tienda y comentemos los acontecimientos de mañana. El rocío es crudo y frío.

(Richmond, Brandon, Oxford y Herbert entran en la tienda; los demás salen.)

(Entran RICARDO, RATCLIFFE, NORFOLK y CATESBY con soldados.)]


RICARDO

15¿Qué hora es?


CATESBY

16Las nueve, hora de cenar.


RICARDO

17No quiero cenar esta noche. Traedme pluma y papel. ¿Está mi casco más ligero, y dispuesta la armadura en mi tienda?


CATESBY

18Lo están, mi majestad (todo está listo).


RICARDO

19Norfolk, te dejo a cargo. Vigila con precaución; escoge centinelas de confianza.


NORFOLK

20Sí, mi señor.


RICARDO

21Levántate al alba, gentil Norfolk.


NORFOLK

22Seguro, mi señor.


RICARDO

23¡Catesby!


CATESBY

24¿Mi señor?


RICARDO

25Envía un oficial al regimiento de Stanley. Dile que venga con sus tropas antes del amanecer, o su hijo Jorge caerá en la cueva ciega de la noche eterna. Tráeme una botella de vino. Dame una vela. Ensilla a Surrey, mi caballo blanco, para mañana; comprueba que el fuste de mi lanza sea sólido, pero no muy pesado. ¡Ratcliffe!


RATCLIFFE

26¿Mi señor?


RICARDO

27¿Has visto al tristón de Lord Northumberland?


RATCLIFFE

28El conde de Surrey y él iban, en el crepúsculo, de tropa en tropa animando a los soldados.


RICARDO

29¡Así me gusta! Tráeme una botella de vino. Ya no tengo ni el espíritu ni el estado de ánimo que solía tener. (Déjala ahí.) ¿Están listos el papel y la pluma?


RATCLIFFE

30Lo están, mi señor.


RICARDO

31¡Que esté alerta mi guardia! ¡Marchad! Ratcliffe, ven a mi tienda pasada la media noche para ayudarme con la armadura. ¡Vete ya!

( Ricardo se retira a su tienda; los soldados montan guardia.)

[(Entra STANLEY en la tienda de Richmond.)


STANLEY

32¡Que la fortuna y la victoria reluzcan sobre tu casco!


RICHMOND

33¡Que todo el sosiego que la oscura noche pueda ofrecer aya contigo, noble suegro! Dime como está nuestra querida madre.


STANLEY

34Yo te bendigo por poderes de parte de tu madre, que por ti reza constantemente. Avanzan las calladas horas, y la rizada oscuridad rompe en el este. Abreviemos, pues el tiempo así lo ordena; prepara la batalla mañana temprano y juégate tu suerte a golpes sangrientos y miradas de muerte. Yo, como pueda, ya que hay cosas que deseo y no puedo hacer, intentaré engañar al tiempo en nuestro beneficio para ayudarte en este incierto choque armado. Pero no puedo ponerme abiertamente de tu parte pues si me ven, tu hermano el tierno Jorge será ejecutado ante su padre. ¡Adiós!, los tiempos de ocio y miedo tronchan los juramentos ceremoniosos de amor y los dulces intercambios de palabras que después recuerdan los separados amigos. ¡Dios nos dé asueto futuro para estos ritos de amor! Una vez más, ¡adiós! Sed valiente, ¡suerte!


RICHMOND

35Nobles, llevadle a su regimiento. Yo intentaré dormir, pese a mis preocupaciones, para que el plomizo sueño no me pese mañana cuando deba cabalgar con alas de victoria. Una vez más, adiós, nobles y caballeros. (Salen Stanley, Brandon, Oxford y Herbert. Richmond se arrodilla.)¡O Señor, de quien soy capitán, mira a mis tropas con ojos de bondad; pon en sus manos tus lacerantes armas de ira para aplastar los usurpadores cascos de nuestros enemigos. Nombranos ministros de tu castigo para poder alabarte en la victoria. A tí encomiendo mi alma vigilante antes de cerrar las ventanas de mis ojos. ¡Dormido o despierto, defiéndeme siempre!

(Se levanta, se retira a su tienda, se tumba y duerme.)]

(Entra el fantasma del príncipe EDUARDO, hijo de Enrique VI)


FANTASMA DE EDUARDO

36 (A Ricardo.)Mañana ahogaré tu alma. Recuerda como me apuñalaste en Tewkesbury, en la primavera de mi juventud. ¡Desespera y muere! (A Richmond.)Alégrate, Richmond; las atormentadas almas de los príncipes asesinados luchan de tu parte. ¡El hijo de(l rey) Enrique VI te infunde ánimos!

(Sale)

(Entra el fantasma de ENRIQUE VI.)


FANTASMA DE ENRIQUE IV

37 (A Ricardo)¡Cuando yo, Enrique VI, era mortal, tú agujereaste mi cuerpo ungido por Dios hasta evacuar toda su sangre! ¡Piensa en mí y en la Torre! ¡Desespera y muere! ¡(Enrique VI te lo ordena,) Desespera y muere! (A Richmond)Noble (y bendito) Richmond, (sé tu el triunfador;) yo Enrique profeticé que serías rey. (Te aliento en tu sueño) ¡Triunfa y vive!

(Sale.)

(Entra el fantasma de CLARENCE.)


FANTASMA DE CLARENCE

38 (A Ricardo.)Mañana ahogaré tu alma. Yo, que me ahogué en un vino nauseabundo, pobre Clarence, traicionado hasta la muerte por tu hipocresía. ¡Recuérdame mañana en la batalla y deja caer tu fláccida espada! ¡Desespera y muere! (A Richmond.)Noble Richmond, de la casa de Lancaster, los sucesores agraviados de York rezan por ti. ¡Que los ángeles te guarden durante la batalla! ¡Triunfa y vive!

(Sale.)

[Entran los fantasmas de RIVERS (VAUGHAN) y GREY.]


FANTASMA DE RIVERS

39Mañana ahogaré tu alma. Yo, Rivers, muerto en Pomfret. ¡Desespera y muere!


FANTASMA DE GREY

40Acuérdate de Grey y que desespere tu alma.


FANTASMA DE VAUGHAN

41Acuérdate de Vaughan y) Con un miedo culpable soltarás la lanza. (¡Desespera y muere!)


TODOS

42Richmond, despierta; nuestros asesinatos derrotarán al alma de Ricardo. ¡Gana la batalla!

(Salen)

(Entra el fantasma de HASTINGS.)


FANTASMA DE HASTINGS

43 (A Ricardo.)¡Sanguinario, desvelado por la culpa, que en sangrienta batalla acaben tus días! Acuérdate del noble Hastings. ¡Desespera y muere! (A Richmond.)Richmond, alma dulce y tranquila, despierta: ¡ármate por Inglaterra, lucha y gana!

(Sale.)

(Entran los fantasmas de los dos jóvenes PRÍNCIPES.)


FANTASMAS DE LOS PRÍNCIPES

44 (A Ricardo.)Sueña con tus sobrinos, asfixiados en la Torre: te pesaremos como plomo en el corazón, Ricardo, y te hundiremos en la derrota, la vergüenza y la muerte. Las almas de tus sobrinos lo exigen: ¡Desespera y muere! (A Richmond.)Richmond, duerme en paz y despierta feliz; los ángeles te guardan de la ira del jabalí. Vive y engendra una próspera dinastía de reyes; los desdichados hijos de Eduardo desean tu victoria.

(Salen.)

(Entra el fantasma de ANA, su esposa.)


FANTASMA DE ANA

45 (A Ricardo.)Ricardo, la desgraciada Ana, tu esposa, que jamás pudo conciliar el sueño ni una hora junto a tí, ahora perturba tu reposo. Mañana en la batalla acuérdate de mí y deja caer tu flácida espada; ¡desespera y muere! (A Richmond.)Richmond, duerme tranquilo, sueña con la victoria. La esposa del enemigo reza por ti.

(Sale.)

(Entra el fantasma de BUCKINGHAM.)


FANTASMA DE BUCKINGHAM

46 (A Ricardo.)Yo fui el primero en ayudarte a conseguir la corona y el último en sufrir tu maldad. ¡Acuérdate de mí en la batalla y muere de miedo por tu culpa! Sigue soñando con sangre y muerte. ¡Ahógate, desespera, quédate sin aliento! (A Richmond.)Richmond, fallecí con esperanzas antes de darte ayuda, ¡pero tú alegra el corazón y no desfallezcas! Los ángeles lucharán a tu lado y Ricardo caerá desde lo más alto de su vanidad.

(Sale.)

(Ricardo despierta del sueño.)


RICARDO

47¡Dadme otro caballo, curadme las heridas; Jesucristo, ten piedad! ¡(Alto,) Sólo era un sueño! ¡Oh, cobarde conciencia, cómo me afliges! (Las luces están azules.) Es de noche. Resbalan frías gotas de miedo por mi cuerpo tembloroso. ¿A quién he de temer? ¿A mí? No hay nadie más aquí. Ricardo ama a Ricardo, yo conmigo. ¿Hay algún asesino aquí? No. Sí, estoy yo. Entonces huye. ¿De quién? ¿De mí? ¿Por qué motivo, salvo que quiera vengarme? ¿De quién, de mí? Si yo me amo. ¿Por qué, por algo bueno que haya hecho por mí? ¡Oh, no! Prefiero odiarme por los horribles crímenes que cometí. ¡Soy un villano...! Pero miento, no lo soy. ¡Tonto aquel que hable bien de sí mismo! Tonto, no te halagues. Mi conciencia tiene mil lenguas, y cada lengua cuenta mil historias, y cada historia me condena. ¡Perjurio, perjurio, en el más alto grado! ¡Asesinato, asesinato, en el más nefasto grado! ¡Todos los pecados, en todos los grados, suben al estrado y me gritan: "¡culpable, culpable!", hasta la desesperación! No hay criatura que me ame, y si muero, ningún alma se va a compadecer. ¿Y por qué lo harían, si ni yo mismo me compadezco de mí? He soñado que las almas de quienes maté venían a mi tienda y amenazaban con vengarse mañana sobre la cabeza de Ricardo.

(Entra RATCLIFFE.)


RATCLIFFE

48Mi señor.


RICARDO

49¡Por las llagas de Cristo! ¿Quién anda ahí?


RATCLIFFE

50Ratcliffe, mi señor; soy yo. El gallo de la aldea ha cantado ya dos veces al alba; vuestros amigos ya están en pie ajustándose la armadura.


RICARDO

51¡Oh Ratcliffe, he tenido un sueño atroz! ¿Crees que nuestros amigos demostrarán su fidelidad?


RATCLIFFE

52¡Sin duda, sin duda!


RICARDO

53¡Oh, Ratcliffe, tengo miedo, tengo miedo!


RATCLIFFE

54No temáis a las sombras, mi señor.


RICARDO

55¡Por San Pablo apóstol! Esta noche las sombras han atemorizado el alma de Ricardo más que diez mil soldados de carne y hueso armados hasta los dientes y mandados por el novato de Richmond. Este día se retrasa. ¡Venid conmigo! Quiero husmear en las tiendas para ver si alguien me quiere traicionar.

[(Salen Ricardo y Ratcliffe)

(Entran los NOBLES a ver a RICHMOND sentado en su tienda.)


NOBLES

56Buen día, Richmond.


RICHMOND

57Disculpad, nobles y caballeros, por encontrarme aquí haciendo el holgazán.


NOBLE 1

58¿Qué tal habéis dormido, mi señor?


RICHMOND

59El sueño más dulce con los sueños más alentadores que jamás hayan entrado en cabeza tan somnolienta. Desde que marchastéis soñé que las almas de los cuerpos que Ricardo asesinó venían a mi tienda a desearme la victoria. Mi alma se alegra al recordarlo. ¿Ha avanzado mucho el día?


NOBLE 1

60Son las cuatro.


RICHMOND

61Pues ya es hora de armarse y dar instrucciones (Sale de la tienda.) (Oración a sus soldados.)Más de lo que os he dicho, queridos compañeros, la premura del tiempo no me deja extenderme. Pero recordad esto: Dios y nuestra buena causa luchan de nuestra parte; las oraciones de los benditos santos y las almas maltratadas se yerguen ante nosotros como baluartes. Salvo Ricardo, todos contra quienes luchamos prefieren que ganemos a seguir con él. ¿Pues a quién seguirían? ¿A un sangriento tirano homicida, criado y mantenido en sangre, que recurrió a todo para alcanzar lo que quería y asesinó a todo aquél a quien quiso recurrir para ayudarle? Sucia piedra vulgar convertida en preciosa al incrustarse artificialmente en el brillante trono de Inglaterra. De Dios siempre fue enemigo, y Dios en justicia os protejerá como soldados suyos si combatís a su enemigo. Si os agotáis al derrotar al tirano, dormiréis tranquilos cuando esté muerto; si lucháis contra los enemigos del país, el país os recompensará los servicios prestados; si lucháis para proteger a vuestras esposas, ellas os recibirán como héroes; si liberáis a vuestros hijos de la espada, los hijos de vuestros hijos os lo agradecerán a vuestra vejez. ¡Así que, en el nombre de Dios y de todos estos derechos, desplegad vuestros estandartes y desenfundad vuestras deseosas espadas! Para mí, el precio a pagar por mi osadía será mi frío cadáver sobre el gélido rostro de esta tierra. Pero si venzo, compartiré mi premio con todos vosotros. ¡Que suenen tambores y trompetas con alegría y atrevimiento! ¡Por Dios y San Jorge! ¡Por Richmond y la victoria!

(Salen Richmond y sus seguidores)

(Entran RICARDO, RATCLIFFE y SOLDADOS.)]


RICARDO

62¿Qué dice Northumberland de Richmond?


RATCLIFFE

63Que jamás recibió preparación militar.


RICARDO

64Dice la verdad. ¿Y Surrey, qué dice?


RATCLIFFE

65Sonríe y dice: "¡Mejor para nuestros propósitos!".


RICARDO

66Tiene razón. (Suenan campanadas.)¡Contad las campanadas! ¡Traed el almanaque! ¿Quién ha visto hoy al sol?


RATCLIFFE

67Yo no, mi señor.


RICARDO

68¡Se niega a brillar! Según el almanaque, ya debería haber salido por el este hace una hora. Hoy será un día negro para alguien. ¡Ratcliffe!


RATCLIFFE

69¿Mi señor?


RICARDO

70Hoy no brilla el sol. El cielo frunce el ceño sobre nuestro ejército. ¡Ojalá manara la tierra estas lágrimas de rocío! ¿Hoy no va a brillar? ¿Por qué ha de importarme más que a Richmond? El mismo cielo que me frunce el ceño a mí también le mira enojado a él.

(Entra NORFOLK.)


NORFOLK

71Armaos, armaos, mi señor; ya aparece el enemigo en el campo de batalla.


RICARDO

72¡Vamos, rápido, rápido! Blindad mi caballo. (Se pone la armadura.)Avisad al noble Stanley, que traiga aquí sus tropas. Llevaré a mis soldados a la llanura y daré órdenes para que empiece la batalla. Mi vanguardia atacará en línea cerrada, tanto a caballo como a pie, y mis arqueros se situarán en el centro. (John, duque de) Norfolk y (Thomas, conde de) Surrey dirigirán infantería y caballería en avanzadilla y nosotros les seguiremos hacia la batalla principal flanqueados por nuestras mejores fuerzas montadas. (¡Esto, y además San Jorge!) ¿Qué piensas, Norfolk?


NORFOLK

73¡Buena estrategia, mi combativo soberano! (Le enseña un papel)He encontrado esto en la tienda esta mañana.


RICARDO

74 (Lee)"Juanito de Norfolk, no seas tan atrevido, que Ricardito, tu señor, está comprado y vendido." Una artimaña del enemigo. Id, caballeros, cada hombre a su puesto. ¡Que nuestros balbucientes sueños no aniden el temor en nuestras almas! ¡Conciencia es una palabra que sólo usan los cobardes para intentar asustar a los fuertes! ¡Que nuestros poderosos brazos sean nuestra conciencia, y las espadas nuestra ley! ¡Adelante! ¡Vayamos en tropel al cielo eterno, o de la mano iremos al infierno! (Arenga a las tropas.)¿Qué os puedo decir que no os haya dicho ya? Recordad con quienes os vais a enfrentar: vagabundos, truhanes, fugitivos de la justicia, una escoria de bretones y lacayos campesinos, a quienes su empachado país vomita hacia aventuras imposibles y seguras derrotas. Si dormís tranquilos, os quitan el sueño; si tenéis tierras y bonitas esposas, os despojan de unas y deshonran a las otras. ¿Y quién las manda sino un vil miserable? ¡Un maricón, que jamás siente el frío salvo cuando sus zapatos pisan la nieve! ¡Lancemos al mar a latigazos a esos rezagados, a esa arrogante calderilla francesa, a esos mendigos famélicos, temerosos por sus vidas! Si no fuera por la fantasía de su empresa imposible, esas pobres ratas ya se habrían ahorcado por falta de recursos. ¡Si nos han de vencer, que nos venzan hombres y no estos bastardos bretones a quienes nuestros padres zurraron, arrearon y caparon, dejándoles como herencia la vergüenza! ¿Esos van a disfrutar de nuestras tierras, se van a acostar con nuestras mujeres, van a violar a nuestras hijas? (Sonido de tambores a lo lejos)¡Atención, oigo sus tambores! ¡Luchad, caballeros de Inglaterra! ¡Luchad, valientes soldados! ¡Arqueros, disparad a la cabeza! ¡Espolead fuerte vuestros orgullosos caballos hasta que rezumen sangre! ¡Asombrad al cielo con vuestras lanzas partidas! (Entra un MENSAJERO.)¿Qué dice Stanley, viene con sus tropas?


MENSAJERO

75Mi señor, se niega a venir.


RICARDO

76¡Cortadle al hijo la cabeza!


NORFOLK

77Mi señor, el enemigo sobrepasa ya el pantano. Jorge Stanley podrá ser ejecutado después de la batalla.


RICARDO

78Mil corazones laten en mi pecho. ¡Adelante portaestandartes! ¡Avanzad sobre el enemigo! ¡Por San Jorge, nuestro antiguo grito de guerra! ¡Que él nos inspire con la furia de los dragones de fuego! ¡A por ellos! Ya brilla en nuestros cascos la victoria.

(Salen)

ESCENA IV.

(Sones de guerra. Entran NORFOLK, SOLDADOS y CATESBY.)


CATESBY

1¡Socorro, Norfolk, socorro! El rey culmina más gestas que cualquier otro ser humano, retando a todo enemigo que se le pone por delante. Su caballo ha muerto, y ahora lucha a pie, buscando a Richmond en las puertas de la muerte. ¡Socorro, señor, o perderemos la batalla!

(Salen Norfolk y soldados)

(Sones de guerra. Entra el REY RICARDO.)


RICARDO

2¡Un caballo, un caballo, mi reino por un caballo!


CATESBY

3Retiraos, mi señor; yo os guiaré a un caballo.


RICARDO

4¡Miserable! Me juego la vida a una carta, y acepto el riesgo de que salga la muerte. Creo que hay seis Richmonds en el campo de batalla. A cinco ya los maté buscándole a él. ¡Un caballo, un caballo, mi reino por un caballo!

(Salen.)

ESCENA V.

(Sones de guerra. Entran el REY RICARDO y RICHMOND; luchan y Ricardo muere, suena entonces la retirada. Sale Richmond, retiran el cadáver de Ricardo. Suena una marcha real. Entran RICHMOND y STANLEY llevando la corona con otros señores y soldados.)


RICHMOND

1Demos gracias a Dios y a vuestros brazos, victoriosos amigos. La batalla ya es nuestra; el perro sanguinario está muerto.


STANLEY

2¡Valiente Richmond, qué bien habéis desempeñado vuestro cometido! He aquí la corona, tanto tiempo usurpada, que he arrancado de la cabeza muerta de ese villano sanguinario para honrar vuestra frente. Llevadla, disfrutadla y haced buen uso de ella.


RICHMOND

3¡Que Dios todopoderoso así lo quiera! [Pero contadme, ¿sigue vivo el joven Jorge Stanley?


STANLEY

4Sí, mi señor, sano y salvo en Leicester adonde, si a vos os place, nos podemos dirigir.


RICHMOND

5¿Qué bajas ha habido por ambos bandos?


STANLEY

6John, duque de Norfolk, Walter, y los nobles Ferrers, Robert Brakenbury y William Brandon.


RICHMOND

7Enterrad los cuerpos de los muertos según corresponda a su rango. Anunciad una amnistía para todos los huidos que se rindan de inmediato y vuelvan con nosotros. ¡Uniré la rosa blanca con la rosa roja bajo juramento, y que el cielo, tanto tiempo enojado por nuestra enemistad, sonría ahora con esta plácida alianza! ¿Hay algún traidor que no responda: “amen”? Inglaterra anduvo loca mucho tiempo, y ahora está llena de cicatrices. Hermano que derramó (ciegamente) sangre de hermano; padre que asesinó (horriblemente) a su propio hijo; hijo convertido en matarife de su padre. Todo esto dividió a Lancaster y York en horrenda división. ¡Que ahora Richmond e Isabel, dignos sucesores de las dos casas reales, se unan bajo la bendición de Dios! ¡Que sus herederos, si Dios así lo quiere, construyan un futuro de paz sonriente y prósperos días! ¡Oh Dios todopoderoso, acaba con los traidores! ¡Evita el regreso de los tiempos sanguinarios que hicieron derramar lágrimas de sangre a Inglaterra! ¡Que no sigan vivos cuando esta tierra prospere, porque serían ellos quienes su paz entierren! ¡Cicatrizan las heridas, ya renace la concordia! ¡Que perdure mucho tiempo, y que Dios nos dé su gloria!




Ilustración Paul Delaroche

No hay comentarios:

Días y noches te he buscado (Vicente Huidobro)

Días y noches te he buscado Sin encontrar el sitio en donde cantas Te he buscado por el tiempo arriba y por el río abajo Te has perdido entr...