miércoles, 24 de junio de 2026

La nada del hijo (Fernando Gutiérrez)







Imaginario hijo

de mi palabra y de mis manos,.

quédate aquí y aguarda a que el silencio

te preste el cuerpo íntegro

de la diaria soledad,

para que yo te vea, 

para que yo te toque,

como veo tu esencia,

como toco tu hueco y tu vacío.

Tu lugar se me llena 

de sombra espesa y cálida. 


Cabe el día

contado desde el tiempo

primero de la muerte,

en este azul sin término, en la honda

similitud del sueño y la nostalgia.

Las horas crecen con fatiga

desde el balcón al tiempo

para darle tamaño a la esperanza.


Está todo dispuesto, preparado

para que yo te vea.

Limpios los años del calor y el frío

que he pasado esperándote,

apaciguadas ya las manos

y el cansancio en sosiego.

Ya está hecha la espera

-pálpito de la vida-

carne y huesos del tiempo

para soñar y recibirte.

Para que yo te vea,

para que yo te toque.

Para que todo, vida y muerte,

esté en su sitio justo.


Voz sin palabras

materia de silencio,

imaginario hijo.

Cruzados sobre el pecho, 

como en la muerte, están mis brazos.





Ilustración: Luo Hongli





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