Alegría pueril de tener una barraca para mí solo. Deseo de soledad en la soledad. Soy muy distinto al hombre, según Pascal, y toda mi desgracia viene de verme obligado a salir de mi habitación.
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Como en los días mas desolados de mi juventud el silencio y el vacío de las habitaciones son la réplica al vacío y al silencio interno. Y en este desierto que hay en mi interior sólo ha crecido la cizaña. Sobre esta roca de mi ser ya no hay más vida que esta vegetación.
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Soledad finalmente consentida, soledad que ya no intentaré eludir, soledad que me ha vencido. Como un moribundo, ante la inevitable muerte, hace el sacrificio de su vida, renuncio al amor, a la amistad, incluso al compañerismo. Consiento al silencio, me trago las palabras, ya sólo frecuentaré a los muertos y a los seres inventados.
Ilustración: Jerry Uelsmann
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