domingo, 28 de junio de 2026

Doctor Florentino Ameghino 1854-1911 (Ángel Gallardo)






El lamentado fallecimiento del doctor Florentino Ameghino dejó 

vacante desde el mes de Agosto de 1911 la Dirección del Museo Nacio- 

nal de Historia Natural, que tanto honrara el extinto con sus importantisimos trabajos científicos. 


Mi primera preocupación al recibir en Europa el ofrecimiento, en 

nombre del excelentísimo señor Presidente de la Nación, de este elevado 

puesto, ilustrado por Burmeister, Berg y Ameghino, fué honrar la me- 

moria de mi ilustre antecesor inmediato en las páginas de estos «Ana- 

les», donde queda consignada la mayor parte de su labor científica de 

los últimos años. 


Admirador sincero, desde hace a Ee tiempo, de la personalidad 

de Ameghino, no me encontraba sin embargo en condiciones de emitir 

un Juicio autorizado sobre su obra (a pesar de haberla seguido siempre 

con grande y patriótico interés) por no haber cultivado especialmente 

las ramas científicas en que Ameghino ha desplegado su maravillosa y 

fecunda actividad. 


Por otra parte, mi alejamiento de la patria me hacía más difícil con- 

Y sultar las fuentes necesarias para compilar siquiera una biografía y 

bibliografía más o menos completas que no es posible redactar de me- 

moria, por más atentamente que se haya seguido la obra de un investi- 

gador. 


Felizmente el doctor Juan B. Ambrosetti, Profesor de la Universidad 

de Buenos Aires, quiso encargarse a mi pedido, de preparar el artículo 


necrológico y la completa bibliografía del doctor Ameghino, que enca- 

bezan el presente tomo de los «Anales». 


Nadie se encuentra en mejores condiciones que el doctor Ambrosetti 

para exponer en una vista sintética la obra colosal de Ameghino, de 

quien fué durante largos años amigo y confidente y con quien ha cola- 

borado en muchas cuestiones comunes a los campos de actividad de 

ambos sabios argentinos. 


El artículo que va a leerse resume con toda parcialidad y exacti- 

tud la obra de mi ilustre predecesor, sencilla y brevemente presentada 

con la ciencia y conciencia que caracterizan a las producciones todas del 

doctor Ambrosetti. 


Podemos, así, apreciar una vez más la evolución intelectual de Ame- 

ghino, de este prodigioso trabajador, aislado en nuestro raro ambiente 

científico, en medio del cual se destaca como un ombú en esa pampa 

argentina, a cuyo estudio dedicó gran parte de su vida laboriosa para 

descifrar sus misterios geológicos y paleontológicos. 


No sin emoción se siguen los progresos de este sabio solitario, for- 

mado casi sin maestros por el estudio directo de la naturaleza, desde 

que comenzó sus colecciones infantiles de fósiles en las barrancas de los 

ríos pampeanos hasta alcanzar las más altas situaciones científicas en 

nuestro país, conquistando al mismo nene la reputación universal que 

ha adquirido hoy su nombre. 


Al artículo necrológico y bibliográfico se agrega el Mensaje y Pro- 

yecto de Ley del Poder Ejecutivo Nacional, autorizando la erección 

de un monumento que deberá colocarse en el futuro Museo de Historia 

Natural para perpetuar la memoria de su gran director Florentino Ame- 

ghino y el proyecto presentado por el diputado nacional, doctor Fran- 

cisco P. Moreno a la Cámara de la cual es miembro, autorizando la 

adquisición con destino al Museo de las colecciones, biblioteca y manus- 

critos del sabio. 


No puede dudarse que ambos proyectos merecerán una favorable 

acogida del Honorable Congreso y que serán dentro de poco con- 

vertidos en leyes de la Nación. 


El complemento necesario de estas leyes será la construcción de 

un edificio adecuado para la nueva instalación del Museo Nacional, 

requerido desde hace largos años por el creciente desarrollo de la 

institución, que hace peligrar hoy día su existencia por la acumu- 

lación de riquezas en su antiguo y estrecho local, donde ya no es 

posible estudiarlas ni siquiera almacenarlas en forma conveniente. 



En el futuro edificio, cuya construcción espero podrá comen-


zarse en breve segün el plan iniciado por el Excmo. señor Ministro 

de Justicia e Instrucción Pública, doctor Juan M. Garro, podrán ex- 

hibirse dignamente los tesoros de nuestro Museo, que harán de él 

en época no muy lejana, uno de los más interesantes del mundo, y 

habrá sitio para alojar las colecciones particulares de Ameghino a 

la sombra de la estatua que perpetúe materialmente su memoria. 


La instalación del Museo en un local adecuado ha sido la constan- 

te preocupación de los directores Berg y Ameghino. Por mi parte, 

aun descuidando toda obra científica personal, he de concentrar 

especialmente mi esfuerzo en obtener la traslación del Museo a un 

edificio digno de su importancia, de manera que sea posible con- 

tinuar la investigación metódica de nuestras riquezas naturales y 

realizar por fin los propósitos sociales de instrucción general que 

corresponden a un Museo moderno, el cual constituirá en su con- 

junto el mejor monumento que el país pueda elevar a las ciencias 

naturales y a quienes en su cultivo se han inmortalizado. 



Buenos Aires , Abril de 1912



Ilustración: Leon Hamonet



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