Palabras de bienvenida

Agradeciendo el interés y el tiempo invertido en la lectura de este blog, los invito a explorar un poco más este espacio que trato de ofrecerles. No quiero llamarme escritor, sino alquien que escribe intentando contar lo que la imaginación, la experiencia, y los límites del talento me permiten.
Se dice habitualmente que los niños y los viejos son los únicos que no mienten, quizá porque no necesiten hacerlo. Los primeros porque aún recuerdan el abismo del que venimos; los otros porque presienten el abismo al que nos dirigimos. Nada puede vencer la oscuridad, ni siquiera una mentira piadosa.
El único otro sitio donde tampoco es posible el engaño, es la imaginación luminosa. Ella tolera y lo abarca todo. Es un árbol que se expande continuamente, alimentándose con sus propios frutos. La imaginación es un nido de halcones que dan caza a las ratas de la incertidumbre.
La imaginación no es algo que se inventa, sino algo que puede verse en las interfaces de la cotidianeidad.
Yo los invito a asomarnos a ese mundo.
Pido excusas desde ya por el tono y el clima que impone la perspectiva personal del autor, necesaria si respetamos la intención de sinceridad anteriormente expresada.
La razón del título del blog es la siguiente: David Copperfield de Charles Dickens, fue el primer libro que me fascinó, el primero donde sentí que yo era ese personaje. Fue una mezcla de emoción y aventura que viví en medio de la Inglaterra del siglo XIX. De esas experiencias uno nunca se puede despegar del todo, y de ahí el motivo del homenaje.
La página tiene la pretención de ser un sitio de encuentro de opiniones y expresiones particulares mediante comentarios de textos, anuncios de eventos y promoción de libros y autores. Pero sobre todo podrán apreciar ejemplos de los libros publicados por quien esto suscribe. Al fin de cuentas el objetivo es éste: mostrar lo que uno es capaz de hacer, ergo lo que uno es.
Ricardo G. Curci

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