lunes, 20 de julio de 2026

Monumentos a Ameghino II

 






Sesiones del Senado de la Provincia de Buenos Aires del 13 de mayo de 1913


Sr. Pinedo Oliver — Pido la palabra. | 

Este proyecto de ley es un trasunto del que amplia y luminosamente 

fundara otrora el ex senador Atencio, y que más tarde lo informara a 

nombre de la comisión respectiva, el señor senador que nos preside. 

Importa, pues, reproducir la idea que por prescripción reglamentaria 

ha pasado al archivo, de erigir a la entrada del Museo de esta ciudad un 

monumento que perpetúe la memoria del sabio Florentino Ameghino. 

No necesita indudablemente, señor Presidente, ninguna palabra de 

elogio la obra de este gran compatriota, que era una honra nacional, que © 

yo recuerdo como una de esas vidas ejemplares que podría muy bien pa- 

rangonarse con alguna «paralela» de los eximios varones argentinos; 

porque la vida de este asceta de frente iluminada, de este apóstol de la 

nueva era que predicaba con la palabra y con el ejemplo el evangelio de 


la ciencia, merece todos los homenajes de los hijos de este país.


Era Ameghino un exponente grandioso de nuestra raza; y digo gran- 

dioso, porque hasta la misma humildad en que vivía proyectaba sobre su 

obra una luz más diáfana que la hacía más resplandeciente aún. 


Entre mis lecturas hechas así, al azar, recuerdo algunas palabras del 

viejo Renán, cuando pletórico de ciencia y de talento ingresaba a la Aca- 

demia de los cuarenta inmortales de Francia. 


Decía Renán: «Nosotros los sabios — y a fe que decía bien — no so- 

mos sino el eslabón de una cadena. Nosotros pasamos y queda el eslabón 

que hemos forjado: el hijo, el nieto, el biznieto, el tataranieto, de una 

generación futura arrancará de ahí construyendo el otro eslabón que lle- 

ve a la humanidad a los grandes destinos que imaginó el Creador al po- 

sar su labio divino sobre la frente del hombre.» (¡Muy bien! ¡Muy bien! 

Aplausos). 


Este hombre, señor Presidente, nos vinculó aun a los que no lo he- 

mos conocido personalmente, con una deuda intensa de gratitud. 


Nuestra patria ha producido guerreros inmortales, algunos de los cua- 

les, a mi juicio, no han sido superados por hombre alguno de la tierra, 

como San Martín; ha producido estadistas de la virtuosidad y del saber 

de Mitre; hombres de gobierno como Sarmiento y Avellaneda; pero toda- 

vía no había engendrado al verdadero asceta de la ciencia da 

en la figura luminosa del gran Ameghino. 

 Que quede ahí, a la entrada de nuestro parque, a la entrada del Museo, 

donde las generaciones del porvenir han de ir a buscar inspiraciones 

científicas, la estatua de ese gran hombre, para que el niño de mañana 



que hoy se educa en nuestras escuelas vaya a buscar a su pie los altos 



Ideales científicos que confortan, que ennoblecen y que alientan. 

Que quede ahí, a la puerta del Museo, ya que a los hombres no nos es 

dado reanimar a los muertos, su efigie mecida por el viento, adornada por 

las flores con sus perfumes y colores, arrullada por el canto de las aves, 

iluminada por la luz esplendente de las estrellas, plateada por la luz de 

la luna y bañada por ese sol vivificante que da vida al ambiente y magni- 

fica la atmósfera. Q : 

Queda así explicado ligeramente el propósito de los firmantes de este 



proyecto que hace un momento me encargaron lo fundara con las pala- 



bras improvisadas que acabo de pronunciar; y digo improvisadas, por- 



que la improvisación es siempre una confidencia en que la mente calla 



para dejar al corazón y a las fibras sensibles del alma que expresen sus 

sentimientos. 


Pido a mis honorables colegas, ya que estamos en número reglamen- 

tario. para tributar honores, que nos pongamos de pie para discernir este 

homenaje de justicia a un hombre tan humilde como sabio. 



Sr. Presidente —- Advierto que no hay en la casa el 1 número de senado- 

res que la Constitución reclama en este caso. 


Sr. Pinedo Oliver — Lo lamento. 


Que quede entonces mi moción pendiente para cuando se obtenga a 

número constitucional. 

Sr. Presidente — Sin are de eso, pasará a la Comisión respec-

tiva.  




El proyecto fué sancionado por el Honorable Senado de la Provincia 

en su sesión del día 17 de Junio de 1913, previo el siguiente diálogo: 



Sr. Pinedo Oliver — Pido la palabra. 

Desearía saber si hay número constitucional en el recinto para poder — «4 

tributar honores. 

Sr. Prosecretario Rocha — Hay veintinueve señores senadores Y 

sentes Y 

Sr. Pinedo Oliver — Hago moción para que se trate en particular el 

proyecto que autoriza a gastar una suma de dinero para construir la es- i 

tatua del sabio Ameghino, que ya esta aprobado en general. | 

Pido el apoyo de mis honorables colegas. 



— Apoyado. 


Sr. de la Riestra — Voy a agregar, señor Presidente, al pedido de mi, 

distinguido colega el señor senador Pinedo Oliver, que se trate también — 

en particular el proyecto de ley sobre subsidio por una sola vez a la se- 



ñora viuda del ex Gobernador de la Serna. 

— Apoyado. 



Sr. Presidente — Se votarán estas dos indicaciones, si 

no hay oposición. 



— Se vota y se aprueba. 



Sr. Presidente — ¿La moción es para que se aten estos asuntos en 

el acto? | 

Sr. Pinedo Oliver — Sí, señor Presidente. 


— Se pone en discusión el artículo 1° del proyecto que autoriza ai 



Poder Ejecutivo a invertir la suma de 20.000 pesos moneda nacional 

en la erección de un monumento al doctor Florentino Ameghino. D 



Sr. Pinedo Oliver — Pido la palabra. 


Me informa la Comisión encargada de correr con todo lo relativo a la 

erección de este monumento, que la suma de veinte mil pesos no alcan- 

zará según los presupuestos aprobados, a pesar de que un ne 

en el Museo, del ilustre sabio, ha prometido donar toda la piedra nece- 

saria.



En consecuencia, la Comisión del monumento cree que no se puede 


construir con la suma de veinte mil pesos y hago indicación para que se 


autorice al Poder Ejecutivo a invertir hasta cuarenta mil pesos en la 

construcción de esta obra, a fin de que llene los propósitos de erigir un 

monumento realmente digno de la personalidad que se trata de honrar. 


Por otra parte, la premura con que me he ocupado de este asunto es 

motivada por el justo deseo de que la provincia de Buenos Aires, donde 

nació el doctor Ameghino, sea la primera que levante su estatua, rindien- 

do así homenaje a uno de sus hijos más preclaros. | 


Así, pido a mis honorables colegas el apoyo necesario para aumentar 

la cantidad de veinte mil pesos a cuarenta mil pesos. 


Sr. Presidente — ¿El señor senador expresa que _ Comisión está 

conforme con el aumento que propone? 


Sr. Pinedo Oliver — No me he referido a la Comisión del Honorable 

Senado, sino a la Comisión encargada de llevar a la práctica la idea del 

monumento. 


Sr. Quesada — ¿El señor senador propone hasta cuarenta mil pesos? 


Sr. Pinedo Oliver — Sí, señor senador. 


Sr. Quesada — Apoyado. 


Sr. Presidente — Tendría que votarse primero el artículo como está en 

el proyecto"primitivo y si fuera rechazado... 


-Sr. Pinedo Oliver — Hago moción para que se rechace ese artículo. 


Sr. Quesada — Yo creo que habiendo asentimiento en la Cámara po- 

dría votarse la cantidad que propone el señor senador. 


Sr. Presidente — Si esa es la voluntad de la Cámara, así se hará. 


Sr. Harósteguy — Pido la palabra. 


Desearía conocer del señor senador cuáles son las razones que hay para 

aumentar esta suma a cuarenta mil pesos. 


Sr. Presidente — Acaba de expresarlas el señor senador Pinedo Oli- 

ver. 


Sr. Harósteguy — No las he oído. 


Sr. Pinedo Oliver — De los presupuestos que ha solicitado la Comisión 

para hacer un monumento realmente digno de la memoria de este ilustre 

sabio, resulta que no alcanza la suma votada. Poniendo una cantidad 

autoritativa hasta cuarenta mil pesos, se podría hacer una obra realmente 

hermosa y eso teniendo en cuenta que uno de sus colaboradores, en el Museo, como he dicho, ha manifestado que entregará gratuitamente la 

cantidad de piedra necesaria, sacada de una cantera que ha descubierto, 

para que el monumento sea realmente digno del doctor Ameghino. 


Pero, repito, a pesar de eso la suma presupuesta no alcanzará. 


En consecuencia, y sin tener mayores antecedentes, son estas las razo- 

nes porque pido el aumento de esa partida. 


Sr. Presidente. — Se va a votar, previniendo que para ser aprobado este 

artículo necesita dos tercios de la totalidad de los señores senadores: 

presentes. 



— Se vota y resulta afirmativa por unanimidad. 



Sr. Gascón — Pido la palabra. 

Voy a proponer un artículo nuevo que figuraría con el número 2. Es. 

este: La erección del monumento será confiada a un escultor argentino. — 

Ya pueden darse cuenta los señores senadores de cuál es el propósito 

que informa este artículo, máxime cuando se han revelado varios escul- 

tores argentinos que están haciendo furor en la misma Europa. 

Creo que este artículo merecerá la aprobación de los señores senadores.

 

— Apoyado. 



Sr. Quesada — Pido la palabra. 


Voy a apoyar la indicación del señor. senador, aunque si es cierto que 

el pais debe recordar con satisfacción y orgullo algunos artistas argenti- 

nos, también podríamos decir que deberíamos olvidarnos de otros, por- 

que hay algunos monumentos que se exhiben en nuestras plazas públicas, 

que son verdaderos adefesios; algunos de ellos el pueblo no los ha queri- 

do recibir y han tenido que echarlos abajo. 


A pesar de esto, haciendo honor al pensamiento que anima al señor 

senador y al tino que creo tendrá la Comisión para elegir el escultor que 

ha de consagrar en el mármol inmortal al doctor Ameghino, voy a prestar 

mi voto al artículo que se propone. 3 


Sr. Gascón — Me he querido referir a artistas ilustres: a Irurtia, a 

Dresco, etc.


Sr. Quesada — Comprendo el objetivo del señor senador... 


Sr. de la Riestra — Pero, si esos artistas no quieren hacer el monu- 

mento, caeremos en algún marmolero cualquiera que lo hará. 


Sr. Pinedo Oliver — Lo hará Lola Mora. 


Sr. de la Riestra — Puede no querer hacerlo ningún artista argentino, 

por cualquier razón; y creo que se consultaría el pensamiento del señor — 

senador, poniendo una pequeña restricción a la Comisión; es decir que 

dará preferencia en todo lo posible a un escultor argentino, porque, re 

pito, puede no querer un escultor argentino hacer el monumento. 


Sr. Gascón — Es dificil que un escultor argentino no acepte hacer un 

monumento como este. 


Sr. de la Riestra — Pero poniendo en la forma que propongo, la Co-  

misión en todo lo posible tratará de hacer Ba un escultor argentino séq 

encargue del monumento. 


Sr. Pinedo Oliver — Es una observación juiciosa la del señor senador . 

de la Riestra. Así se dará más amplitud al pensamiento. 


Sr. Gascon — Bien, puede ponerse: encargarä, en cuanto sea posible, 

el monumento a un escultor argentino. |  



Sr. Llobet. — Mejor quedaría «con preferencia», que es más conciso. 

Sr Quesada — Me parece, señor Presidente, interpretar el pensa- 

miento del señor senador de la Riestra, agregando algo que queda ro- 

oo también por la indicación que me hace un colega, el señor se- 

nador Oliver; y es, que creo que cabe bien poner dentro del artículo 

propuesto lo siguiente: un escultor argentino o extranjero, residente en 

el país. 


Aquí tenemos un artista, que no lo quiero nombrar, que obtuvo en 

concurso público el premio adjudicado, autor de la cuádriga que va a 

adornar el tímpano del Congreso; obra de arte, a estar a lo que se dice. 

Por consiguiente a estos escultores extranjeros que residen en nuestro 

país, muchos de ellos casados, que tienen hijos argentinos, creo que se- 

ría un acto de estricta justicia incorporarlos también a este concurso. 


Sr. Llobet — No se les excluye. 


Sr. Quesada — Mi objeto es que no se haga exclusión de ningún escul- 

tor 6 Mano o extranjero, residente en el país, que pueda tener apti- 

tudes geniales. 


Sr. Gascón — Creo que podrían conciliarse las opiniones vertidas, con 

redacción: «La ejecución del monumento será confiada preferente- 

mente aun escultor argentino o extranjero residente en el pais.» 



— Suficientemente apoyada esta redacción, se vota y es aprobada. 



-Sr. Pinedo Oliver — Voy a proponer un nuevo artículo, a fin de que 

pe gasto, que es urgente, se haga consultando la ley de presupuesto: 

«El gasto que demande la ejecución del artículo anterior se hará de 

Las generales imputándose a la presente ley.» | 


Sr. Secretario del Carril — El artículo anterior se puede redactar 

así: «El gasto que demande la ejecución del artículo anterior, y los que 

supere a las obras de Ameghino, que se declaran de urgencia, se pa- 

arán de rentas generales y se imputarán a la presente ley.» 


-Sr. Pinedo Oliver — Perfectamente. 



— Se vota el artículo en la forma leída y es aprobado. 

— El artículo es de forma. 



— Pasado en revisión este proyecto de ley a la Honorable Cámara de 

Diputados de la Provincia, éste le prestó por unanimidad su sánción en 

general en la sesión que celebró el día 13 de Agosto de 1913 y en 

particular en la sesión que celebró el día 22 del mismo mes, dejando 

así el proyecto convertido en ley. | 


__ Esta fué promulgada por el Poder Ejecutivo el día 27 del mismo. 




Ilustración: Manuel Rodríguez Lana



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