La Revista que publica mensualmente en La Plata el Círculo «Ars» (año II, número 19,
página 28), registró con respecto a este proyecto la siguiente carta:
«El monumento a Ameghino debe ser esculpido por Irurtia.—La muerte de Ameghino no puede
pasar desapercibida para el Círculo «Ars», así sea al solo título de que no ha pasado desaperci-
bida para nadie.
«No es menester ser poeta para saber quién fué Dante, ni pintor para saber quién Rafael,
ni erudito para saber quién Leonardo. La humanidad en sí misma aún está lejos del discerni- -
miento necesario para tener nociones exactas acerca de esos prototipos de la especie que sobre-
viven en el seno de ella, dentro de su cariño y por arriba de su admiración, singularizados como
noble intensificación de algunas de las facultades y actividades nobles de la especie.
«Asi nosotros, cuantos formamos parte del Círculo «Ars» y cuantos fuera de él cultivan alguna
de las bellas artes, por cuanto se refiere a Ameghino, sabemos que fué un sabio. Y lo sabemos
porque todos los demás especialistas dedicados a los mismos estudios geológicos, paleontológicos
y arqueológicos, que él vivió consagrado toda su vida, lo han reconocido así, soberanamente
en el primer plano. E
«Establecido ese hecho, surge de él, como una consecuencia ineludible, el de que su patria,
entre los homenajes que tribute a la perpetuación y glorificación de su obra en los tiempos,
encomendará a los estatuarios la reproducción de su imagen en la nobleza del mármol o en la
austeridad del bronce.
«Pienso que los adherentes del Círculo «Ars», colectivamente, están llamados a intervenir para
que los Poderes públicos rindan ese homenaje del modo más propio y adecuado posible en el
actual momento artístico nacional.
«No porque lo sugiera un espíritu mordido por el egoísmo, sino porque lo sugiere un sereno
sentimiento de justicia, el Círculo «Ars», que está en condiciones de no ignorar cómo generalmente
ha fracasado el arte extranjero en la estatuaria de nuestros próceres, también está en cond:ciones
de afirmar que el arte nacional cuenta con el escultor capaz de erigir el monumento de Ameghino
en forma tal que perdure victoriosamente en los tiempos.
«A pesar de su origen ligur, Ameghino es la eminencia c'entífica nacional más herméticamente
y más rigurosamente argentina. La índole de sus investigaciones, el carácter de sus obras y la
misma genialidad de todas sus síntesis, le han colocado por consenso unánime en ese rango. Y
bien está entonces, que quien interpretó mejor que nadie — aun a pesar del fallo de un Jurado -
el sentimiento nacional en la manifestación exultante de la Revolución emancipadora, sea quien
desbroce, labre y cincele el mármol, si es posible, de Córdoba, que perpetúe la efigie del sabio,
que el Gobierno de la provincia natal se prepara a consagrarle.
«Queda así manifestada mi opinión: materia prima argentina y artífice argentino para el monu-
mento del sabio argentino.
«Mis consocios del Círculo «Ars», y especialmente aquellos que constituyen la Comisión Directiva del Círculo, están llamados a pronunciarse en cuanto al mérito de
la iniciativa que dejo entregada al juicio y al amor del arte nacional de todos ellos.
«Si no me ofusca demasiado el cariño por mi propia iniciativa, opino que hecha suya por el
Círculo y realizada la gestión justiciera y desinteresada que ella importa, sería el mejor tributo que
los adherentes del Círculo podríamos rendir a la memoria del sabio en la esfera de acción que
nos es propia.
Ilustración: Glenn Brady

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